sábado, 18 de mayo de 2013

Festival Internacional de Circo de Buenos Aires



Últimos días de Polo Circo

Se despide el encuentro que trajo, entre otras, a una compañía sueca que se parece al Cirque du Soleil en lo bueno y en lo malo

El Festival Internacional de Circo de Buenos Aires continúa su marcha. Marcha que se detendrá mañana, cuando finalice este encuentro organizado por Cultura de la ciudad. En lo que hace a la programación internacional, hace unos días pasaron los chilenos de El Circo del Mundo con un espectáculo de arte circense contemporáneo que reivindica a la tradición del género en un formato para todo el público. Los inicios de esta compañía están ligados al programa Circo Social del Cirque du Soleil.

El juego de similitudes y diferencias entre la compañía con sede en Canadá -Cirque du Soleil- y los suecos de Cirkus Cirkör, que hasta mañana están ofreciendo Wear It Like a Crown , puede venir a cuento para explicar esta propuesta. En cierto modo, el espectáculo de Cirkör vendría a ser una versión sintética de los montajes de la factoría Cirque. Esa característica les permite articular, con menor cantidad de integrantes y menor despliegue desde el punto de vista de producción, un espectáculo que, desde otra perspectiva alcanza una lograda simplificación estética en su puesta dejando de lado cierto barroquismo presente en las obras del Cirque.

Desde el punto de vista de las técnicas circenses, los seis integrantes del Cirkör no tienen nada que envidiarle a un elenco del Cirque. Son impecables como malabaristas, acróbatas y en su destreza física. Más todavía: cuentan con un integrante, David Eriksson, que realmente marca diferencia por su perfección técnica y la conexión que logra con la platea (platea que, el día del estreno, tuvo que esperar una hora para el inicio del espectáculo).

Claro que, como sucede con las obras de la compañía canadiense que se vieron en Buenos Aires, Wear It Like a Crown tiene problemas de dramaturgia que se hacen más evidentes en el segundo acto. Esa falta de claridad se torna acuciante por la ausencia de un sistema de subtitulado para las escenas en las que el maestro de ceremonias cuenta de qué va la cosa. Justamente la solidez dramatúrgica era uno de los aspectos más fuertes en Undermän , un impecable trabajo de Cirkör que se convirtió en una de las obras más notables de la edición del Festival del año pasado.

Ayer se estrenaron Smashed y Le Gran C , los dos últimos montajes internacionales del Polo Circo que, hasta el momento, tuvo su punto culminante en L'Immédiat , de Camille Boitel cuya última función es mañana.

Fuente: La Nación

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