viernes, 31 de mayo de 2013

Fabián Minelli: Conurbano I


El otro papa argentino

De participación recurrente en la TV y el cine protagoniza Conurbano I, la obra de Gonzalo Demaría, en la que encarna a un falso pontífice

De 1,57 metros de estatura, frente ancha y pelo ensortijado, el actor Fabián Minelli habla y gesticula de manera exagerada y graciosa, con un physique du rôle que bien podría emparentarse al Pierre Richard de Alto, rubio y con un zapato negro , aunque sin lo alto y sin lo rubio, claro está, pero sí con ese don invisible de los buenos comediantes, que resultan graciosos incluso a pesar de ellos, apenas suben al escenario o asoman en pantalla.

Como perro con dos colas, el actor de 48 años está feliz con su trabajo en Conurbano I , donde interpreta a un delirante que se cree papa, acompañado por un secretario que le sigue la corriente (Daniel Campomenosi) y una supuesta mucama (Fanny Bianco) que viene a desenmascararlos.

Definida por su autor y director, Gonzalo Demaría, como una "comedia de living y teatro delirante", la obra indaga en la intimidad de este loco y un estafador que le sigue el juego, una vieja pareja de artistas de varieté reciclada a milagreros ambulantes que conviven en un departamentito de Palermo, donde continúan el ritual de la pompa pontifical. Ellos esconden algo en aquel cuarto que permanece cerrado, y la mucama quiere saber de qué se trata.

"En realidad son dos delincuentes. Uno lo utiliza al otro para hacer sus diferentes estafas, hasta que aparece la mucama, que viene a descubrir el secreto y permite que la trama tenga un cre sc endo a lo largo de la obra. En definitiva, son dos pobres tipos que se aprovechan de la buena fe de la gente", dispara este actor nacido en el barrio de Liniers, que inició sus estudios de actuación en la escuela de Raúl Serrano y luego profundizó con Augusto Fernandes, Daniel Veronese y Diana Álvarez, con esta última más orientado hacia el trabajo del actor frente a cámara.

Si bien se formó en el teatro, Minelli estudió los códigos de la televisión y enseguida comenzó a dar sus primeros pasos en ese medio. Entre sus últimos trabajos, participó en Viento Sur , miniserie situada en la época de Butch Cassidy a estrenarse próximamente en la Argentina y también forma parte del elenco de Qitapenas , que se emite por Telefé. Durante los últimos dos años trabajó en Comedia de d orapa , invitado por el mismo Daniel Campomenosi, una propuesta de stand up donde hacía de un presentador que habla en inglés lengua que habla perfectamente, con la particularidad de que todo el mundo le entendía.

"Siempre me pareció atractivo conocer los secretos y las formas de laburo de los diferentes medios. Creo que si uno conoce los códigos puede transitar el teatro, la televisión y el cine perfectamente", sostiene Minelli, que se define como un actor de comedia, aunque también supo transitar el drama.

Con participaciones en numerosos programas de TV ( Impostores , Los ú nicos , Tiempo de pensar , Floricienta , entre otros), una veintena de obras de teatro y dos películas ( Ay, Juancito y Dos i lusiones ), Minelli dice que en Conurbano I encontró por fin la horma de su zapato.

"Estoy realmente atravesado por la obra. Todo funciona con una exactitud y una precisión impecables desde que empieza hasta que termina. Además, estoy absolutamente enamorado de mi personaje. Es creíble, tierno y humano, permite sacar afuera todas mis capacidades actorales y mostrarme en todo mi esplendor", concluye.

CONURBANO I ES ANTERIOR A FRANCISCO

La obra de Demaría fue pensada antes de la asunción
El texto de Conurbano I fue escrito un año antes de la entronización del papa argentino. Recuperados de la conmoción que significó la noticia para el autor-director y el elenco en plenos ensayos, decidieron no cambiar nada de lo escrito originalmente. Después de todo, los personajes de la obra están envueltos en un clima de visiones y profecías que sincronizan maravillosamente con una realidad que, se sabe, siempre supera a la ficción.

Conurbano I
De Gonzalo Demaría
Viernes, a las 21.
Hasta Trilce, Maza 177.

Fuente: La Nación

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