viernes, 17 de mayo de 2013

Cachito Campeón



Una fábula va de pueblo en pueblo

Un trabajador rural que viaja a la gran ciudad con el anhelo de tener un empleo mejor. Un personaje tierno, sensible, un tanto ingenuo, que lucha por su amor y por su dignidad. Una “chinita” enamorada que lo espera para ir al altar. Todos esos componentes se entrelazan y toman vida en Cachito Campeón, una obra de teatro de títeres que toma como disparador una de las emblemáticas canciones de León Gieco, “Cachito, campeón de Corrientes”. “Tomamos esta canción porque es una metáfora de la vida del campesino que viaja en busca de un futuro mejor. Nos permitió contar esta historia y llenarla de sentido; nos da la posibilidad de hablar de la explotación y también de la esperanza”, resalta a Página/12 el titiritero y creador de la puesta, Hernán Cosma. “Para nosotros, Gieco es uno de los artistas populares más coherentes que tienen nuestra cultura y nuestro país. Es una gratificación enorme que su música llegue a distintos públicos a través de nuestra obra”, subraya. La puesta, de El Ñaque Compañía de Títeres, puede verse los domingos a las 16.30, en La Nube (Jorge Newbery 3537).

Este año, la obra cumple una década viajando de pueblo en pueblo y sorprendiendo a espectadores grandes y chicos –al igual que las canciones de Gieco–. La obra es una fábula de tierra adentro que reflexiona sobre la desigualdad y el egoísmo, el amor y la esperanza, y resalta valores como la identidad y la pertenencia. En una ágil y colorida puesta en escena, y con mucho humor, los títeres proponen viajar por esta historia en la que Cachito es un romántico “antihéroe”, que lucha por recuperar a su amor.

“Buscamos hacer un trabajo para toda la familia. Y a partir de esa canción fuimos encontrando diferentes ingredientes que nos permitieron contar esta historia orientada a todo el público. Cachito, además de ser un boxeador correntino, es un trabajador rural que trabaja de sol a sol para poder casarse con su chinita”, cuenta el titiritero que, además de trabajar con la música de Gieco, incluye en la puesta canciones del Chango Spasiuk.

“Trabajar con los títeres es un viaje de ida. Una vez que empezás a manipularlos es difícil dejarlos. Creo que es un lenguaje que tiene una posibilidad expresiva muy grande, porque te permite hablar a través de la metáfora, la acción, la síntesis. Y porque creo en este lenguaje como un vehículo de expresión valioso, como una herramienta de transformación”, reflexiona Cosma. En ese sentido, la técnica del títere es “muy interesante” porque conecta muy bien con el lenguaje de los más bajitos. “Los niños se ven reflejados plenamente en el teatro de títeres y apostamos a seguir contando historias por este camino.” Y redobla la apuesta: “Me gustaría trabajar también con ‘La Rata Lali’, de Gieco, para poder hablar de cómo se reparte el queso en la sociedad. Y como homenaje a ese poeta de luz que fue Luis Alberto Spinetta, me gustaría trabajar con ‘El anillo del Capitán Beto’. Quizá seguimos por esa línea, buscando contar historias a través del rock”, concluye el actor.

Fuente: Página/12

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