jueves, 14 de febrero de 2013

La música del azar



Un texto de Paul Auster en escena

La directora Gabriela Izcovich vuelve a apoderarse del texto narrativo de un destacado autor para concretar una lectura teatral que mantenga intacta la historia original, corporice a sus personajes quitándoles su pátina ficcional para trasladarlos a un mundo más vital y, en definitiva, proyectar una trama - en este caso de creciente intriga- entre unos espectadores que, poco a poco, lograrán introducirse en ese mundo sombrío que plantea Auster.

La historia tiene su singularidad. Un hombre ha recibido una herencia y su esposa lo abandona. Hastiado, quizá, por esa realidad, decide salir a recorrer mundo. Su auto lo llevará por diferentes caminos hasta que se encuentre con un exitoso jugador de póquer. Se convierte en su padrino y socio capitalista. De ahí en más, ambos tocarán fondo. Y si, en algún momento, ellos aspiraban a descubrir y descubrirse en un entorno que cubriera sus expectativas, eso irá desapareciendo para mostrarlos en su verdadera condición.

La adaptación de Izcovich es muy precisa. Construye situaciones con fuerte oficio y sabe encontrar en cada uno de los personajes ese valor indispensable que lo defina, y en la mayoría de los casos con señales bien contundentes. Su elenco es efectivo y, sobre todo, la relación entre Nelson (Alfredo Martín) y Jack (Juan Barberini) se va fortaleciendo minuciosamente hasta ingresar en una hermandad compleja que poco durará, pero que permitirá reconocerlos en su interior más pleno. Ellos comparten no sólo cuestiones comerciales, sino que además se regodean al buscar afirmar ante el otro unos potenciales personales francamente decadentes, pero que bien valen para mantenerlos enteros.

El espacio del Samsung Studio resulta ideal para desarrollar esta acción y es aprovechado en diferentes ámbitos, y dramáticamente funciona muy bien. La excepción aparece en las escenas finales, porque se pierde algo de la oscuridad que ellas deberían transmitir.

Aun así la experiencia es potente y redescubre este texto de Paul Auster según otra variante, y de manera muy calificada.

Fuente: La Nación

Sala: Samsung Studio (pasaje 5 de julio 444) / Funciones: jueves a domingos, a las 21

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