viernes, 11 de enero de 2013

Anita Martínez: Despedida de casado y Mar de fondo



"Soy una teatrista"

Arrolladoramente simpática, la talentosa actriz divide su tiempo entre las labores de madre y las funciones de Despedida de casado y la remake teatral del programa Mar de fondo.

Para llegar a la casa que Anita Martínez alquiló en Villa Carlos Paz se necesita juntar coraje e ir algunos kilómetros cuesta arriba por la montaña. Es que la actriz buscó la tranquilidad serrana y se instaló en un chalet estilo inglés con quincho y pileta para compartir  con su hijo de cuatro años, su ex suegra y amigos.
Es la casa más llamativa de la cuadra. Paredes blancas, techo rojo y dos estatuas con forma de león que enmarcan el portón de ingreso a la vivienda por el que aparece Martínez, de vestidito floreado, al grito de “¡Ya va, es que se me escapa la tortuga!”
Por estos días, la actriz divide su tiempo entre las labores de madre, las funciones de Despedida de casado  en el teatro Candilejas de Carlos Paz, y la remake de Mar de fondo una vez por semana. Aunque asegura que la situación de entrevista logra ponerla un poco incomoda, la actriz jamás pierde su gracia y se presenta desde el patio con una bandeja llena de copas, una jarra de jugo y perritos que la escoltan.

–El aire serrano te pega bien…
–¡Yo quedé embarazada acá, así que imaginate! Yo digo que mi hijo es carlospacense, porque fue concebido en una siesta veraniega. Es divino venir acá. Yo no tenía pensado hacer temporada, porque desde que nació mi hijo quise hacer unipersonales y administrar mis tiempos. Yo me separé cuando él era muy chiquito y ahora sentía que tampoco daba para hacer temporada, pero cuando me contaron el elenco me entusiasmó y me lancé a la aventura.
–¿Con qué tiene que ver esto de volver al ruedo de la comedia?
–Cuando vos laburás con autogestión es mucho sacrificio. Yo hice muchos espectáculos para chicos y unipersonales, y ese laburo es muy sacrificado. El nene tenía dos meses y yo ya me lo llevaba de gira dándole la teta en el auto. ¡Viajaba con el sonido, la escenografía, los títeres y la cuna! Terminé muy agotada porque soy hinchapelota y me quemé la cabeza. Esto, con un elenco, es un respirito, un descanso. Me siento una diva, porque estoy desacostumbrada a estar tan tranquila. No puedo conmigo.
–¿Por qué fue, en su momento, la decisión de autoabastecerte?
–Tengo un tema muy tremendo con la fama y el éxito. Le temo a toda esa ficción. En lo único que creo es en el trabajo. Yo crecí así y eso es lo esencial. El mundo de la fama, de las fotos, del maquillaje… lo detesté toda la vida porque siento que no tiene fondo. Nunca voy a salir a pelearme con nadie en la tele y por eso no hay lugar para mí ahora. Elijo vivir con menos y me acomodo.
–Decís que odiás las notas, las fotos. ¿No sos amiga de la prensa?
–¡Me gusta Tiempo Argentino! Por eso accedí. Además, creo que es distinto cuando uno puede explicar las cosas como las siente. Simplemente que no es una revista de chimentos, es un diario y no tiene que ver con la cosa cholula de si estas soltera, separada o en bikini.
–¿Cómo te definís profesionalmente?
–En una búsqueda de seguir experimentando. A mí eso de la comedia me parece divino, pero vengo de la disciplina de la danza. Por eso me considero investigadora, es algo que me gusta. ¿En el imaginario popular soy una sex symbol? (risas). Yo me considero una teatrista, una estudiosa, una mina a la que le gusta curiosear en este laburo.
–¿Te asusta la política?
–Tengo un debate interno respecto de la política; siento que estoy siempre con dudas. Soy apolítica y apartidaría, y me cuesta mucho darme cuenta cómo hace un político para querer dedicarse a eso toda la vida. Me cuestan mucho los espacios de poder, y el rol de jefa no me sienta bien.
–Lo tuyo es la maternidad.
–Totalmente. Ser madre me estableció la prioridad y me enseñó a elegir las cosas que realmente quiero hacer. Si puedo hacer algo lindo para chicos, mejor, y no me vendo al mejor postor. Laburo mucho en equipo y donde me siento cómoda.


Con dos obras

Después de un año donde Anita Martínez anduvo por los escenarios de todo el país con sus unipersonales, optó por volver a la comedia y hacer temporada en Villa Carlos Paz. Está encabezando la comedia Despedida de casado junto a Esteban Prol, Atilio Veronelli y Ximena Capristo en el teatro Candilejas (de miércoles a domingo) y los martes (su "día libre"), en la misma sala, se presenta con sus clásicos personajes del recordado magazine Mar de fondo, que tendrá su versión teatral este verano, tras diez años de ausencia en la pantalla chica.
"La pampa tiene el ombú y el ñandú la ligereza…. Mi picho acá colgado tiene una hermosa cabeza", lanza histriónica Martínez, mimetizada en su personaje llamado Adelmar, el viejito que interpreta en Mar de fondo.

–¿Adelmar es el personaje que más te gusta hacer?
–Si. Es uno de los que más me divierte; incluso le hice su propio títere (ver foto). A mí me parece que generé una cosa que me encanta de mí, y es que los varones siempre me respetaron mucho. Digo lo que se me cantan las bolas y yo lo veo a él y me siento un tipo. Es un laburo teatral que está buenísimo.

Fuente: Tiempo Argentino

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