martes, 13 de noviembre de 2012

Festival Argentino de Teatro



Argentino de Teatro: “desmesuras” sobre tablas

Con unipersonales, revisiones de clásicos y espectáculos de clown finalizó la novena edición del encuentro organizado por la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe. Rubén Szuchmacher, Javier Daulte y Lola Arias fueron algunos de los invitados porteños, que se sumaron a los elencos de Santa Fe, Rosario, Córdoba y Mendoza.

En el centro de la ciudad de Santa Fe de la Veracruz vive Berta Ritvo. Con 99 años -cuenta, con orgullo- asiste cada noche a casi todas las funciones de teatro que se dan en la ciudad del litoral. "El teatro es mi vida", dice. Por este motivo, hace ocho años recibió el premio Máscara a la espectadora. Eran tiempos en los que el Argentino de Teatro recién arrancaba. Ahora que va por su novena edición -del 6 al 11 de noviembre reunió a un puñado de actores y directores de distintas latitudes del país en Santa Fe- como era de esperar, Berta no faltó a ninguna de las funciones, que se sumaron a las presentaciones de libros, paneles de “Diálogos sobre Teatro Argentino” -con dos directores de la talla de Rubén Szuchmacher y Javier Daulte- y muestras relacionadas, que se concretaron durante seis días en las cuatro salas que albergaron al festival: el Foro Cultural, el Teatro Municipal, el Centro Cultural Provincial y El Solar de las Artes.

Pese a ser una ciudad con una tradición teatral que se sostiene activamente desde finales de la década del '50, la producción y difusión de espectáculos no es la misma desde la llegada del festival, que dio una solución a la dificultad de encontrar alternativas para ver teatro en la ciudad. De todos modos, como su nombre lo indica, este es un festival “argentino”. Por lo tanto, el objetivo es doble: acercar al público teatral santafesino un panorama de algunos de los espectáculos más destacados del circuito teatral del país y convocar, al mismo tiempo, a los más destacados creadores de la escena teatral argentina.

Los criterios para la convocatoria se redefinen cada año en función del panorama de espectáculos. En otras ediciones, la apuesta fue la comedia, las temáticas sociales o la revisión de los clásicos desde las visiones actuales. Esta vez, no hubo una apuesta única que defina toda la programación, sino una variedad de propuestas diversas: un día dedicado al unipersonal, otro a la poética generacional y otros destinados a comedias.

El martes, la apertura estuvo a cargo de La penúltima oportunidad, con dramaturgia y dirección de Rafael Bruza, producción 2011 de la Comedia de la Universidad del Litoral: una obra sobre los actos terribles y sublimes a los que nos conduce el amor. Como todas las ediciones, también el cierre fue local: se estrenó Una cruz en el mapa, la producción de la Comedia UNL de este año. De Sandra Franzen y Patricia Suárez, la obra cuenta la historia de dos costureras en un pueblo olvidado del pasado en el que las viejas tradiciones permanecen vigentes e incorruptibles.

Un año antes de la primera edición del Argentino de Teatro, la UNL creó la Comedia Universitaria de Teatro, a la que más tarde se sumó la Compañía de Danza. Desde este espacio, todos los años se convocan directores, tanto de la región como del país, para realizar sus proyectos teatrales con intérpretes santafesinos. Así, en cada edición, los elencos se renuevan y, luego de ocho meses de funciones en la Sala Maggi del Foro Cultural Universitario, los espectáculos pasan a ser cooperativas independientes.

Estos dos espectáculos son los representantes de la parte local de las 12 propuestas que integraron el encuentro que celebró al teatro en Santa Fe. Con 450.000 habitantes, la ciudad cuenta con 18 salas teatrales, que van desde grandes teatros a la italiana, como el centenario Teatro Municipal, a salas experimentales como la sala Marechal -del mismo teatro municipal- o viviendas y negocios reconvertidos en salas. Históricamente, los teatros más estables son los oficiales –a los que se suman los espacios de la UNL-, pero en los últimos años también se abrieron salas independientes como El Taller, La Abadía, LOA Espacio de Arte o 3068. “En Santa Fe existe un teatro independiente con mayor o menor grado de riesgo estético y de búsqueda de nuevos lenguajes teatrales que circula y se representa en los diversos espacios de la ciudad”, explicó Paulo Ricci, uno de los organizadores del Festival desde sus inicios.

Del resto del país participaron las propuestas que el festival consideró más atractivas de aquellas ciudades que son caja de resonancia cultural y artística. De Buenos Aires llegaron estéticas vinculadas a subjetividades tan fuertes como disímiles. Lola Arias presentó Mi vida después, realizada con seis actores nacidos en la década del setenta y principios del ochenta que reconstruyen la juventud de sus padres; Osqui Guzmán llegó con El centésimo mono; Rubén Szuchmacher llevó el unipersonal Escandinavia, de Lautaro Vilo; y Diego Lerman estuvo con Nada del amor me produce envidia, el melodrama musical situado en los ’30 escrito por de Santiago Loza.

Desde Córdoba hizo su aparición el grupo La Convención Teatro con Al final de todas las cosas, de Daniela Martín, basada en textos de Sófocles; también Teatro Minúsculo con sus clásicas piezas teatrales improvisadas, a cargo de Luciano Del Prato; y el grupo Cirulaxia presentó la excelente obra de clown DeSastres, con Víctor Acosta, Gastón Mori y Carlos Possentini, dirigida por Elena Cerrada. Con dirección de Ariel Blasco, se presentó la obra de ciencia ficción Biónica, de William Prociuk, que llegó desde Mendoza, sobre una fábrica que puede programar seres humanos; una posibilidad no tan lejana desde el descubrimiento del genoma humano. Y más cerca de la capital santafecina, de Rosario estuvo una versión descarnada y violenta de La tercera parte del mar, de Alejandro Tantanian, dirigida por el joven director Felipe Haidar y la actuación del grupo Enjambre P; y el genial clown José Guirado que vive en un mundo maquinal, con Naturaleza rota.

Todo esto para las más de 6.000 personas que asistieron al festival, sumado a la presentación de los libros Inventario del teatro independiente de Santa Fe, una compilación de Jorge Ricci-también organizador-, y La flecha y la luciérnaga. Itinerarios de un viaje por la obra de Griselda Gambaro, de Alberto Catena. Además de las muestras El legado de un regalo, sobre el archivo profesional del director Osvaldo Neyra, e Inventario del Teatro Independiente Santafesino.

"El teatro argentino es un teatro desmesurado, en varios sentidos; pero también, como producto de esa propia desmesura, siempre dispuesto a sorprendernos y a deslumbrarnos. Por eso vale la pena mostrar aunque sea una ínfima parte de su incesante producción", opinó Ricci. De todo el teatro independiente en la Argentina, esta es una muestra de las búsquedas constantes de nuevos lenguajes que, vinculados a las peripecias de hacer arte, termina por encontrar en la dificultad una gran belleza poética.

Fuente: Revista Ñ

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