viernes, 16 de noviembre de 2012

Argentino de Teatro


El país, sobre el escenario

El ya tradicional encuentro anual presentó 12 espectáculos de diferentes provincias.

Por suerte, Buenos Aires no es el ombligo teatral de la Argentina. Bajó el telón de una nueva edición del tradicional encuentro anual, con sede en la ciudad de Santa Fe, donde a lo largo de seis días, más de 6.000 espectadores pudieron apreciar opciones escénicas de variada calidad, a un costo sumamente accesible. Oriundas de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza y la propia Santa Fe, las propuestas concitaron la atención en el espléndido Teatro Municipal 1° de Mayo, el Foro Cultural UNL, el Centro Cultural Provincial y el Solar de las Artes.

Córdoba mostró sus quilates con la llegada del reconocido Grupo Cirulaxia, toda una garantía de diversión.

DeSastres permitió el lucimiento expresivo de los formidables Víctor Acosta, Gastón Mori y Carlos Possentini, dirigidos por Elena Cerrada, como tres simpáticos costureros convocados por un excéntrico millonario para que le confeccionen un traje con el que dará la vuelta al mundo.

La tercera parte del mar , de Rosario, escrita por Alejandro Tantanián, varios años atrás, hoy revela sus desniveles dramatúrgicos, y un confuso y exacerbado lenguaje. Una mujer (interesante labor de Cecilia Borri) se revela como paradigma de otras torturadas durante su infancia. La dirección del debutante Felipe Haidar es correcta y contiene un potencial a cuyo desarrollo conviene estar atento.

De la misma ciudad procede Naturaleza rota , unipersonal a cargo del fascinante intérprete José Guirado, una verdadera revelación actoral. El joven despliega sus infinitas dotes camaleónicas para corporizar la historia de un Gepetto contemporáneo, en una pieza coescrita con Gustavo Guirado, su padre.

La última jornada coincidió con el estreno de Una cruz en el mapa , de Patricia Suárez y Sandra Franzen, con dirección de ésta última. La trama se sitúa en los años ‘50 y narra, con gran definición de características psicológicas y muy buen desempeño actoral de Adriana Rodríguez y Luciana Brunetti, las vidas amargas de dos hermanas; una viuda, la otra solterona, que fueron obligadas a reprimir sus deseos por los designios de un padre autoritario. La obra continuará en cartel en la Sala Maggi del Foro Cultural UNL.

Sin duda, este encuentro santafesino se hizo insoslayable.

Fuente: Clarín

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