sábado, 20 de octubre de 2012

Popera

Valeria Ambrosio visita el mundo de la ópera

A la solemnidad que se le suele aplicar al género lírico, Valeria Ambrosio le contrapone una lectura inteligente, imprimiendo la clave de humor que le permite aplicar algunas arias conocidas al drama doméstico de una mujer antiheroína que termina por reconocer sus frustraciones. Norma, la protagonista, está desde hace un par de días en su casa esperando al técnico de la empresa de cable, ya que su pequeño hijo no puede vivir sin ver sus programas favoritos en la televisión, por lo que está en la casa de una amiga.

En este encierro forzoso se enfrenta a una monótona rutina, mientras devela sus objetivos de vida incumplidos y sus frustraciones matrimoniales.

Aunque el argumento no se luce por la originalidad y por momentos se diluye la tensión dramática, la creatividad de las autoras se demuestra al incluir en el texto el mundo operístico. Se percibe desde el nombre de los personajes femeninos: Norma, Elisabetta, Lucía de Lammermoor hasta el domicilio de la protagonista, la calle Caballé del barrio de Montserrat; el despertar a la mañana con un coro a bocca chiusa ( Madama Butterfly , de Puccini), la añoranza por el amor perdido con "L'amour est un oiseau rebelle" ( Carmen , de Bizet), el resentimiento y el dolor con "Nessum dorma" ( Turandot , de Puccini) y "Una furtiva lágrima" ( L ' elisir d ' amore , de Donizetti) o la llamada en espera de la empresa de cable con "Libiamo ne'lieti caici" ( La traviata , de Verdi). De esta manera se van sumando "Pace, pace mio Dio" ( La forza del destino , de Verdi), "Va pensiero" ( Nabucco , de Verdi), "E lucevan le stelle", ( Tosca , de Puccini), "Un bel di vedremo" ( Madama B u tterfly , de Puccini, el dúo de Papageno y Papagena ( La flauta mágica , de Mozart, y un aria del Il barbieri di Siviglia , de Rossini, entre otros. En fin una suma de composiciones que se traducen en una variedad de ritmos populares modernos, con sabores tropicales, y por la utilización de instrumentos totalmente atípicos en la ópera, como son maracas, panderetas, teclados o saxos, que cambia la sonoridad pero no la efectividad.

Claro que para esta propuesta es importante contar con los intérpretes idóneos y éstos se encuentran sobre el escenario. Mariela Passeri, una cantante lírica que se atreve a encarar arias destinadas a los tenores, demuestra ser una inteligente y verosímil intérprete que aprovecha los matices que le brinda su personaje y les saca el jugo, y Gustavo "Tweety" Monje, que tiene la oportunidad de desplegar su histrionismo y cantar, y lo hace al dar vida a diversos personajes con mucho humor.

En todo el planteo estético se nota la mano de Valeria Ambrosio en una puesta que incluye la proyección de algunos textos, un vestuario atractivo, especialmente el de ella, propio de una diva; una iluminación con valores dramáticos, así como una mirada que escapa de las convenciones escénicas. El problema radica en los micrófonos incorporados que llegan a invadir el mundo sonoro de la propuesta. Esto puede ser azaroso o accidental, pero igual molesta.


Fuente: La Nación

Funciones: sábados, a las 21, en el C. C. Rojas

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