miércoles, 3 de octubre de 2012

Nadia Jutorar, Martín Savo, Marcio Barceló, Mariano Xarrier, Sabrina Calderone, Camila Benatar, Micaela Luna y Vera Lauchner: Festival Nacional de Teatro Adolescente Vamos que Venimos



“Hacer teatro nos ayuda a crecer como personas”

Desde hoy y hasta el lunes, grupos teatrales de todo el país, conformados por chicos de entre 13 y 20, mostrarán su arte y participarán de conferencias y talleres. En esta edición, la cuarta, también habrá actores adolescentes de Chile, Venezuela y Nicaragua.

Muchas veces, en el imaginario popular, suele aparecer la idea de que los jóvenes de hoy no están interesados en el teatro. Y que se ven más atraídos por la televisión u otras actividades que están por fuera del arte. Por ende, están poco comprometidos con el mundo artístico. Todo lo contrario demuestran los chicos y chicas, de entre 13 y 20 años, que participan de la cuarta edición del Festival Nacional de Teatro Adolescente Vamos que Venimos, que comienza hoy en el Teatro Nacional Cervantes y se extenderá hasta el próximo lunes. Reunido por Página/12, un grupo de ellos habló acerca de sus curiosidades e inquietudes artísticas. “El interés por el teatro tiene que ver con las posibilidades que tuvo cada chico. Al que no le interesa es porque no lo conoce”, considera Nadia Jutorar (18), una de las actrices del grupo Qhuchukuy. Y así abre un debate que tiene como eje el acceso y la participación de los adolescentes en esta disciplina. “Hay que restaurar la cultura del teatro y volver a instalar el interés por él. No es culpa del adolescente no conocer, sino que las personas involucradas en el mundo del teatro tienen que buscar la forma de acercarlo al sector adolescente para que vuelva ese interés, que está como escondido”, reflexiona Martín Savo (17).

A la iniciativa, en la que participarán alrededor de veinte colectivos teatrales de todo el país, se sumaron este año grupos de Chile, Venezuela y Nicaragua. Además, se realizarán talleres, seminarios y conferencias gratuitos para adolescentes brindados por prestigiosos actores, directores y dramaturgos, como Eduardo “Tato” Pavlovsky, Claudio Tolcachir, Ciro Zorsoli, Martín Salazar (Los Macocos), Enrique Federman y Mosquito Sancineto, entre muchos otros. Una de las actividades más esperadas es la conferencia en la que se debatirá sobre Teatro x la Identidad, que estará a cargo de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. Desde hoy y hasta el lunes el público podrá disfrutar de una importante variedad de propuestas teatrales protagonizadas por jóvenes que cobrarán vida en los escenarios de los teatros Cervantes, Timbre 4, Andamio 90, Empire, Bauen, La Máscara y el Auditorio Losada.

Una de las virtudes del festival es su carácter inclusivo. “Es un espacio en el que realmente te sentís parte. Sentís que no estás solo en esto, sino que somos muchos los que compartimos el mismo sentimiento. Entonces, es un incentivo para seguir adelante”, se entusiasma Marcio Barceló (19), integrante del elenco teatral de la Escuela de Danzas Nº 1. El festival tiene como objetivo hacer un aporte para transformar la mirada hacia los adolescentes, generando un espacio en donde puedan compartir la visión que tienen de la sociedad. “Lo bueno es que al festival no le importa tu ideología y tu lugar de procedencia, le importás vos como adolescente que hace teatro”, destaca Mariano Xarrier (17), del grupo Crearte Junior, que presentará una obra que satiriza a los medios de comunicación hegemónicos. “Criticamos el hecho de no tener una opinión propia y someterse a lo que dicen los otros”, explica el joven, sobre la obra llamada El slogan (hoy a las 21.30, en Andamio 90).

–¿Cómo ven la relación de los jóvenes con el teatro?

Marcio Barceló: –Con el elenco llevamos la obra a escuelas de lugares muy humildes en donde los chicos no tienen acercamiento al teatro. Muchas veces, con nosotros ven teatro por primera vez. Esa experiencia es muy linda. Para mí es raro que no hayan visto nunca teatro, pero a la vez es real. A veces no sabés cómo van a reaccionar. Y te das cuenta de que el teatro conecta, no importa si antes viste o no viste. Si estás presente ahí, el teatro se disfruta y te lo agradecen. Entonces demostramos que no sólo somos un grupo de alcohólicos que sale los sábados a la noche. Es algo más espiritual. No es que recibimos una retribución monetaria, sino que lo hacemos porque nos gusta, entonces hacemos que les guste a los demás. Hay mucho prejuicio con los adolescentes. Hay muchos chicos que quieren hacer teatro y nos los dejan.

Sabrina Calderone: –Es como una rueda. Si desde grande estás conectado con esto, después se lo enseñás a tus hijos. Siempre está ese prejuicio de que los jóvenes salen, disfrutan, toman. Y la verdad es que hay mucho más que eso.

Camila Benatar (20): –También está ese prejuicio que habla del teatro como actividad no tan “bien vista” o tan sólida como para dedicarse a esto. Hay gente conservadora que cree que el teatro es un hobby y no una vocación y una forma de vida.

Nadia Jutorar: –Hay jóvenes que no tuvieron un espacio para hacer teatro, para debatir sobre política o estudiar. Y hay otros jóvenes que transitamos otros espacios. Tiene que ver con las posibilidades que tuvo cada uno. Este festival nos abrió una posibilidad y eso es lo que hace que sigamos creciendo. Para mí, el teatro dignifica. Toma al joven y a cualquier actor como protagonista.

Micaela Luna (18): –Hacer teatro es como pasar a otro mundo. Cuando participé el año pasado de este festival me encontré con chicos que tenían los mismos intereses y eso no es fácil de encontrar. Es muy lindo tener este espacio y a partir de este encuentro se pueden abrir otras puertas.

–¿Creen que actualmente los adolescentes se acercan más al teatro?

M. L.: –Algunos lo tienen oculto, como que no lo pudieran decir. Cuando van a ver una función de teatro se quedan enganchados, pero es como si tuvieran una segunda voz, como si no dijeran lo que tienen ganas de decir. Y hay otros que se mandan más. Para algunos está esa cosa “del arte”, como si tuviera un lado oscuro.

C. B.: –Es como si estuviera reprimido. Cuando contás que estás estudiando teatro hay mucha gente que te dice “yo de chica siempre quise estudiar teatro”. Y nadie lo hizo, o la mayoría, y es algo que quedó reprimido. Las generaciones anteriores eran más conservadoras. Hay que desmitificar a veces la figura del actor: también es un trabajador. El teatro es algo que se estudia y se aprende y se puede hacer como hobby o como laburo redituable.

Vera Lauchner (17): –Cuando hablo con mis amigas y les cuento que estoy contenta porque voy a participar del festival, no lo entienden. Y está bien, porque tienen otros intereses. No coincido con todas.

S. C.: –Muchos no entienden la dimensión de este encuentro. Para mí es muy lindo encontrarnos con chicos de distintos lugares del país, pero hay quienes se te quedan mirando como diciendo “¿Eso es especial?”. Están en otra y no lo entienden.

–¿El problema es la falta de difusión, de interés por parte de los chicos o de políticas de Estado que apunten a los jóvenes?

M. B.: –Hay teatro para jóvenes, pero es tipo Casi ángeles, que es el teatro que mueve las masas adolescentes, lamentablemente. No estoy de acuerdo en fragmentar en teatro infantil/adolescente/adulto. Igual no sé cómo sería un teatro para adolescentes. Es una etapa en la que estás en el medio.

Martín Savo: –Hay que restaurar la cultura del teatro. Si buscamos, encontramos propuestas. No es culpa del adolescente no conocer, sino que las personas involucradas en el mundo del teatro tienen que buscar la forma de acercarlo al sector adolescente para que vuelva ese interés, que está como escondido.

S. C.: –Lo que pasa es que desde la escuela no te lo muestran. En muchas escuelas no se estudia teatro. Por ejemplo, en la mía, con unas compañeras estamos proponiendo hacer un taller de teatro. Estamos tratando de llevar el ambiente teatral a la escuela.

N. J.: –Propuestas teatrales hay un montón, pero el problema es que no están al alcance de todos.

–¿Qué posibilidades creen que les da el lenguaje teatral?

M. B: –El teatro me ayudó a crecer como persona. Te da herramientas para lograr lo que querés, te da la posibilidad de convencer. Te da carisma, te ayuda a resolver rápido algunas situaciones. Uno está más abierto a todo. Te cambia la energía, te desinhibe totalmente. Te permite socializarte mejor.

Mariano Xarrier: –Es una herramienta que ayuda a expresarte. Y como actores tenemos una gran responsabilidad por el mensaje que damos.

N. J.: –Lo bueno del teatro es que nos toma como personas. Estamos muy acostumbrados a dividirnos o nos dividieron mucho en esto de pensar, sentir y hacer. Y el teatro une todo eso. Hay muy pocos espacios que te permiten ser así. Generalmente en los espacios que uno transita te dicen “acá pensás, acá hacés y acá sentís”. Y si en algún momento se te cruzan esas cosas, ya estás desubicado. El teatro es ese espacio en el que soy yo mismo. Reconozco que tengo cosas buenas y malas. Y te lo muestro, te lo ofrezco y espero tu devolución. Esa es una de las características del teatro: está para el otro. No hacés teatro para vos solo, lo hacés para compartirlo con el otro. Es una entrega. Soy yo acá parada, no es una foto mía, estoy poniendo mi cuerpo y te lo entrego.

Fuente: Página/12

Una fiesta joven
Por Fabio Mosquito Sancineto *
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