sábado, 6 de octubre de 2012

Borges

La intelectualidad y el margen

Un joven escritor, que atiende la carnicería de su padre, aspira ser un intelectual destacado. Admira profundamente a Jorge Luis Borges y sueña con encontrarse con él en un mano a mano que le posibilite hasta una discusión intelectual. Para ello se prepara leyendo a los más diversos autores que sabe le interesan al prestigioso narrador. Un día tiene la posibilidad de asistir a una conferencia de Borges y entonces se anima a hacerle una pregunta, pero no entiende la respuesta. A partir de ahí, Rodrigo García propondrá una intensa reflexión acerca de la frustración que siente ese joven, para quien el mundo intelectual parece no ser de fácil acceso.

El monólogo de García, escrito en 1999, asoma como un apasionado discurso de un muchacho muy enraizado en el marco de una cultura popular que necesita lograr cierto ascenso a través del campo artístico. A lo largo de cuarenta y cinco minutos el personaje mezcla cuestiones referidas a su hábitat habitual con referencias a Schopenhauer, Octavio Paz, mientras corta carne y desliza una cuchilla ensangrentada sobre su blanco delantal.

Entre agresivo, caótico y definitivamente entrañable, el personaje crece en un marco de profunda desesperanza, promovido por ese incansable deseo de pertenecer a un mundo mejor, según sus aspiraciones o veleidades intelectuales.

La puesta de Juan Carlos Fontana enfatiza ese mundo en crisis que atraviesa al personaje y logra extraer del actor Darío Szraka un sinnúmero de matices que lo muestran en sus más salientes aspectos: hay admiración y ternura cuando habla de Borges, sensibilidad cuando describe algunos instantes que comparte con su madre o cuando asiste a la Biblioteca Nacional; pero también hay una exacta crudeza cuando se trata de mostrar quién es, de dónde proviene; hasta llegar a una conclusión final que no le permite contener su ira.

En un ámbito espacial ideal para que esta acción se concentre y tenga un buen desarrollo, el clima de la pieza se fortalece. La proximidad de la platea con el personaje genera una tensión extra, que se mantiene durante todo el espectáculo.

Fuente: La Nación

Sala: Templum Teatro, Ayacucho 318 / Funciones: Sábados, a las 20

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