viernes, 26 de octubre de 2012

Aquel aire infinito


Un diálogo entre clásicos

En muy pocas oportunidades la destacada dramaturga catalana Lluisa Cunillé ha tenido un espacio de divulgación en la Argentina. Ahora, la compañía valenciana La Hongaresa la acerca a Buenos Aires a través de un texto escrito en 2002, Aquel aire infinito.

La pieza expone un interesante cruce de personajes clásicos: Ulises, Electra, Medea y Fedra. Y si bien en un comienzo puede resultar extraño que esos personajes se den la mano y encuentren puntos de contacto, la dramaturgia de Cunillé los redescubre en sus valores más primarios y los hace interactuar en el mundo actual. Cada uno se expresa con clara potencia y eso posibilita comprender algo de la devastación en la que está inmerso el ser humano contemporáneo.

El texto de Cunillé es de una profunda belleza. Su manejo del lenguaje es exquisito, como también las relaciones que va construyendo. En cada encuentro que el hombre tiene con las distintas mujeres se abre un mundo a desentrañar. Y aunque su trasfondo sea doloroso, la poesía con la que se expresa resulta conmovedora.

La puesta del español Paco Zarzoso es sumamente cuidadosa. En algunos aspectos hasta podría afirmarse que profesa un gran amor por esas historias que reelabora escénicamente. Se detiene en cada una de ellas poniendo el acento más en el texto que en los personajes. Y si bien esto se torna muy elocuente a la hora de reconocer la dramaturgia, cierta inacción de los intérpretes hace que esos mundos no adquieran la fortaleza corporal necesaria, como para que esa acción se vuelva verdaderamente arrasadora.

Aun así, las interpretaciones de Lola López y Pep Ricart resultan muy atractivas. La actriz devela una intensidad que inquieta en muchos tramos y sus tres mujeres permiten ver con transparencia la complejidad de esas conductas que debe recrear. Ricart tiene el desafío de adaptarse a esas heroínas y a la vez sostener a su criatura: perdida en un mundo violento, agresivo, cambiante, que lo obliga a una supervivencia por demás inestable.

Aquel aire infinito es una acabada muestra de un teatro español contemporáneo, sumamente vital.

Fuente: La Nación

En el extranjero, Valentín Gómez 3378 / Funciones: viernes 19 a las 21 y 23.

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