martes, 16 de octubre de 2012

Alejo Ortiz: Hombre mirando al sudeste



Para Alejo Ortiz, "por Rantés, todos nos sentimos medio extraterrestres"

“Gracias a Rantés todos nos sentimos medio extraterrestres”, confesó Alejo Ortiz, el actor que asume ese personaje en la versión teatral de la película “Hombre mirando al sudeste”, también dirigida por Eliseo Subiela.

“Entre el personaje del cuerdo y del loco, creo que todos nos sentimos un poco locos o extraterrestres. Siempre, entre esas dos variables, hay más identificación con el personaje de Rantés, el diferente, que parece haber llegado de otro planeta”, recalcó Ortiz en diálogo con Télam sobre su complejo papel.

La puesta teatral con protagónico de Lito Cruz que se presenta los jueves a las 21 en el teatro Siranush (Armenia 1353), llegó a las tablas 26 años más tarde para recrear, con una vigencia absoluta, al paradigmático filme que se atrevió a cuestionar los límites entre la demencia y la cordura.

Filmada en 1986, "Hombre mirando al sudeste" transcurría en el psiquiátrico porteño José Borda, donde aparecía un tal Rantés (interpretado por Hugo Soto, fallecido en 1994), quien aseguraba haber sido enviado desde otro planeta para investigar "la estupidez humana", mientras era objeto de observación por parte del psiquiatra Julio Denis (Lorenzo Quinteros).

“La película y el teatro son lenguajes y códigos completamente diferentes así que el cambio está dado, más que nada, por el medio que usamos para contar la historia”, explicó el actor que tomó parte en "Mujeres asesinas" y "Valientes".

Con una prolífica presencia en la pantalla chica, que comenzó con su participación en la tira juvenil "Verano del 98", la trayectoria del actor tuvo su punto teatral más representativo en "Rodolfo Walsh y Gardel", con texto de David Viñas y dirección de Jorge Graciosi, donde encarnó al escritor y periodista desaparecido.

“El cine tiene la cámara, los encuadres, los primeros planos, las ediciones, los extras, en cambio acá somos nosotros arriba del escenario y necesitamos abordar otros códigos para contar esta historia”, explicó Ortiz y remarcó que “la película dura para siempre, mientras que el teatro es solamente el aquí y ahora”.

-¿Recordás qué te provocó cuando viste “Hombre mirando al sudeste” en el cine?

-Lo que más me llamó la atención fue la reacción del personaje de Ramtés. Hoy, tantos años después y trabajando la obra desde adentro, veo la historia más desde el lado del doctor Dennis, con su soledad y su frustración. Además, hace 25 años la historia era prácticamente bíblica, Rantés era Jesús. Hoy lo veo más como el producto de la fantasía de Dennis, que necesita esa presencia para romper su alienación. Pero es una interpretación absolutamente mía, sólo digo que me cambió la mirada.

-¿Qué diferencias hay entre el Rantés que hizo Hugo Soto con el que asumís en el teatro?

-Lito Cruz decía hay tantos “Hamlet” como actores hayan para hacerlo. Lo mismo con este personaje. De todas formas, lo que más me preocupaba no era ponerme el traje de Rantés, sino el trabajo magistral que había hecho Hugo Soto con ese personaje, que se convirtió en un mito increíble. Si bien fue una decisión de ambos de no borrar lo que había hecho Hugo, como una especie de homenaje, Eliseo me dijo que la película estaba hecha y que arriba del escenario había que olvidarla.

Fuente: Télam

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