jueves, 4 de octubre de 2012

Alberto Grilli: Ay l’amor


Canzonettas y amor en todas sus variantes

La compañía italiana "Teatro due Mondi" presentó “Ay l’amor” en el primer día de la sexta edición del Festival Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes que se desarrolla en Córdoba hasta el domingo."Nadie puede salvarse del amor", dice Alberto Grilli, director de la obra.

“Amar es apoyar la cabeza/cerca de quien amas/cada anochecer, cuando el cuerpo regresa cansado del trabajo./Y a veces es querer ser libre como un bandido,/una espada que atraviesa la injusticia,/o un preso que rompe las cadenas.” De todas las posibilidades que plantea Ay L’amor!, de la compañía italiana Teatro due Mondi, esta es la más feliz. Su opereta, con reminiscencias de commedia dell’arte, recorre los estados que atraviesa todo aquel que pasa por la ¿(des)afortunada? etapa de enamoramiento, porque, como aclaran desde el principio los seis actores -que a su vez son cantantes, músicos y acróbatas-, el amor también es dolor.

Así, con una mayoría de canciones populares del sur de Italia, las canzonettas, los personajes cuentan experiencias de amor, pasión, desgarramiento, ilusión, perdición y soledad. Y no es casualidad que el escenario haya sido justamente la estancia jesuita de Colonia Caroya, una ciudad de 22.000 habitantes a 50 km de Córdoba capital. Resulta que este fue el lugar en donde se hospedaron los primeros inmigrantes que a principios del siglo pasado. El ex presidente Nicolás Avellaneda les ofreció un lote de 25 hectáreas para aprovechar la fertilidad del suelo y los italianos vieron en estas tierras vírgenes la posibilidad de “Hacer la América”.

Así es como un siglo después la compañía italiana vuelve a los suelos que dieron refugio a sus connacionales para desplegar mundos desorbitados con escaleras, máscaras bifrontales, pelucas extravagantes y vestuario de época. “Hacemos teatro en la calle con una idea popular”, aclaró Alberto Grilli, director de la obra, que habló con Ñ digital en el primer día de la sexta edición del Festival Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes.

La compañía viene del centro norte de Italia, de una localidad llamada Emilia-Romagna. Allí cuentan con una pequeña sala a la que llamaron “Casa del teatro”, donde ensayan y construyen sus escenografías. Desde 1979 investigan formas teatrales arcaicas en las que el teatro callejero se vinculaba con los antiguos juglares. De todos modos, esta es una obra atípica para Teatro due Mondi –una de las pocas compañías estables que no reciben aportes del Estado-, que crea desde espectáculos callejeros más enfocados en lo visual para niños y adultos, y teatro de texto, siempre con un compromiso social.

-¿En qué consiste la idea de un teatro popular para todos?

-Hace muchos años que hacemos teatro en las calles con esta idea de lo popular. Buscamos situaciones sociales en las que el teatro puede ser importante. Por ejemplo, en los últimos años hicimos un trabajo con obreras que fueron despedidas de una fábrica e inmigrantes y refugiados que vinieron de Libia. De este modo, además de las obras teatrales comunes, tenemos estos trabajos de índole social. Trabajamos con personas que no son actores, pero hacemos espectáculos con ellos sobre la problemática en cuestión. De hecho, este es el espectáculo que tiene el menor compromiso desde el punto de vista político-social. Pero todas nuestras obras, incluso las que son para los niños, tienen un fuerte contenido social y político.

-¿Esta obra fue creada especialmente para un público infantil?

-No. Es un trabajo que nació en la calle, que hicimos para todo público, toda la gente que se encuentra normalmente en la calle, especialmente los niños y jóvenes. Es una forma de continuar nuestro trabajo por un teatro popular para todos. Esta noche había muchos niños, y pude notar que hasta los más pequeños siguen los monólogos y los textos, y miran mucho las máscaras y los movimientos. Hay muchas formas de mirar un espectáculo.

-¿El uso de las máscaras guarda alguna relación con la commedia dell’arte?

-No hemos trabajado directamente sobre la commedia dell’arte, pero como italianos, lo tenemos en nuestra herencia.

-¿Está vigente como género en la actualidad?

-Poco. Es más estudiada por extranjeros y universitarios, lo cual es una paradoja, pero en Italia casi no se practica.

-¿Y por qué decidieron abordar el amor de este modo?

-Antes que todo, el espectáculo trabaja la belleza, las cosas bellas para ver y escuchasr. Hay una tentativa de transmitir lo bello al público. A menudo los adolescentes están habituados a otro tipo de imágenes y sonidos, sobre todo con la televisión. Y aquí se propone algo muy simple, y también diferente. Por eso buscamos mostrar cualquier cosa que ellos conocen, buscamos entrar en contacto con el mundo de los jóvenes a través de estas cosas bellas, los sonidos y las  canciones, aunque no entiendan completamente el texto.

-¿El sistema de traducción al castellano que tiene la obra fue un modo de resolver las diferencias idiomáticas o es parte del formato de la obra?

-No, es parte del formato, porque es así para todas partes del mundo. Los actores hablan en italiano y los traductores, con megáfono, traducen a la lengua del lugar. Además, el megáfono sirve también para que la gente que está más lejos pueda escuchar. Pero cuando se hace en Italia, hablan los dos en italiano.

-¿Cree que es inevitable atravesar alguna vez en la vida cada una de las etapas del amor que repasa la obra?

-Sí, una actriz dice: “Cuando se comienza a amar, se comienza a vivir". Nadie puede salvarse del amor.

Fuente: Revista Ñ

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