miércoles, 26 de septiembre de 2012

Marta Bianchi: El Amante



"El día que no sienta los nervios antes de salir a actuar me quedo en mi casa"

La actriz protagoniza, junto a Ernesto Claudio, El amante, de Harold Pinter, y asegura que los textos del prestigioso autor "son como una cebolla" ya que siempre se descubre alguna capa nueva. Dice que es fundamental tener pasión.

Está feliz de estar trabajando en calle Corrientes, con El Amante, una obra magistralmente construida por el dramaturgo inglés Harold Pinter. "Es la primera vez que interpreto algo de Pinter. Es un autor que siempre me interesó mucho", dice Marta Bianchi. "Los textos de Pinter son como una cebolla, uno saca una capa y debajo hay otra cosa. Cuando empezamos a ensayar esta obra, tomábamos unidades para ir analizando", agrega la actriz que en cine tiene 17 películas en sus espaldas y en teatro representó más de 50 obras. Un abanico que va desde Chúmbale, de Oscar Viale; Made in Lanús, de Nelly Fernández Tiscornia; y Los Kaplan, de Roberto Cossa y Ricardo Halac; hasta Lysistrata, de Aristófanes; La Chunga, de Mario Vargas Llosa; y Raíces, de Arnold Wesker. Son mojones de una carrera, de una ruta llena de bagaje actoral, donde Bianchi vive cada nueva experiencia escénica con la convicción de que "aún queda mucho por aprender". Porque así es la vida. Toda una vida haciendo teatro. Esta vez le tocó trabajar junto a Ernesto Claudio y Pablo Samaja, bajo la dirección de Raúl Mereñuk.

–¿Cómo trabajaron los textos de Harold Pinter?
–De todas la formas posibles. Un día tomamos una escena y la hicimos con distintos sentidos, y todos eran posibles con ese texto. El autor quería decir todas esas cosas. Y fueron las que tratamos de sumar. Es lo atractivo de Pinter, que tiene diálogos muy escuetos, pero con unos subtextos magníficos.
–¿Que es lo que muestra El Amante?
–Es un tipo de teatro en el cual pesa más lo no dicho que lo expresado abiertamente, los silencios, y también los contenidos de lo que se dice con naturalidad, están cargados de un montón de cosas. Se trata de un matrimonio de 30 años con una relación estable, basado en la honestidad y el amor, pero también cargado de una cotidianidad arrolladora y hábitos rutinarios. Mi personaje es una mujer con claras convicciones acerca de que todo vale para defender su amor y su matrimonio pero  no la institución matrimonio, sino esa pareja que es con el hombre que ella ama. Además, compartiendo esas fantasías, se estimulan. Ellos tienen un mundo donde lo pasan muy bien juntos, y solos. Tienen también una relación de compañeros, y se atienden mutuamente. Los personajes encuentran, tal vez sin proponérselo, la reafirmación de esa relación a través de los amantes que cada uno de ellos ha adoptado en una mutua aceptación. El "escape" a un mundo casi fuera de lo real es la forma en que la fantasía y el deseo vuelven nuevamente a sostener y potenciar el amor y la pasión en la pareja. Si algo tiene en claro los personajes es que infidelidad no significa necesariamente un engaño. Lo que muestra es claro: la desoladora incertidumbre del existir humano.
–¿Siente la adrenalina después de tantos años al salir al escenario?
–Sí, obvio. El día que no sienta nervios antes de salir a actuar no voy más al teatro. Me quedo en mi casa. Nuestra profesión es adrenalina, pero el teatro tiene esa magia y retroalimentación con el público. En esta obra la gente siente expectativa, luego sorpresa y vivir eso es hermoso. Acá la gente se ríe, se queda pensando. Ver esas reacciones es impagable, sentirlo te hace crecer como actor.  En este momento de mi vida trato de vivir día a día y estar abierta a sorpresas.
–¿Cuáles son las claves para la permanencia?
–Que tenga pasión. Que se enamore de la profesión y tenga muchas ganas de meterse en la piel de otros de abrirse y pensar como otros. La vocación es un gran deseo de contar diferentes miradas del mundo. Es exigente, es un juego, pero lleva muchas horas de trabajo y aprendizaje, que nunca termina. Además te involucrás demasiado. Tenés horarios distintos a la mayoría de todo el mundo, es difícil tener una vida social más allá del trabajo. Por eso para hacerlo hay que amarlo. Hay que saber llevar los buenos momentos de éxito y los que nada pasa, eso es el verdadero trabajo. La clave es la ilusión y el deseo. Yo interpreto un personaje, no trato de ser como alguien, yo soy.

Lucha de una mujer actriz

Marta Bianchi es socia fundadora y presidenta de la ONG "La Mujer y el Cine". Es una Organización con 23 años de tarea, estimulando a las mujeres a que tomen roles de liderazgo en la industria. Creó el programa de cine y género “Encuentro en el Cine” en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina, dentro de cuyo marco recorrió el país, abordando las problemáticas: “Violencia, relaciones de poder” y “Trata y Tráfico”. Además organizó festivales internacionales de temática femenina. Además de tener una sección fija en el festival de Mar del Plata.
–¿ En los últimos años cual es el rol que tomó su organización?
–Hoy hay muchas directoras. Se produjo una eclosión de miradas femeninas. Eso me pone orgullosa y creo que ayudamos para que esto pasara. Mujeres detrás de la cámara que hacen un excelente trabajo. También aportaron las escuelas de cine, con las que trabajamos para que más mujeres se vuelquen a este arte, porque creo que son necesarias. Muchas de las chicas que pasaron por esas ventanas que abrimos y esos concursos hoy honran la expresión cinematográfica. Y hoy hacemos concursos de cortos porque tenemos.


Fuente: Tiempo Argentino

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