jueves, 27 de septiembre de 2012

Conferencia sobre nada



Cerca del ruido y el silencio

El martes, en la sala Martín Coronado del San Martín, el director estadounidense Bob Wilson hizo “Conferencia sobre nada”.

“No tengo nada que decir y lo estoy diciendo y eso es poesía como la que necesito”, dice el texto de John Cage en Conferencia sobre nada, publicada hace 50 años en Silence, uno de los libros más influyentes del compositor y cuya lectura cambió completamente la vida de Robert Wilson. Con la presentación del célebre régisseur y director concluyó el ciclo Homenaje a John Cage en el 100° aniversario organizado por el Colón Contemporáneo y dirigido por Martín Bauer.

La versión de Wilson actualizó con imaginación y vuelo poético las demandas performativas de esta charla compuesta a modo de una pieza de música en 1949. Allí se tratan temas como la forma, la estructura, los materiales y el método en la composición musical.

Mientras Wilson aguardaba en el escenario sentado imperturbable en un escritorio junto a una pila de textos y un vaso de agua, un hombre con binoculares (Tilmann Hecker) observaba desde las alturas cómo el público ingresaba en la sala Martín Coronado. A primera vista la escenografía parecía contradecir los principios de la austeridad cageana: una pantalla, una cama, cubos de papel superpuestos casi en el aire, numerosos carteles con textos y bollos de papel en el piso saturaban el espacio escénico. Sin embargo, a pesar de lo abigarrado de la puesta, la creación de Cage respiró dentro de cada una de sus cinco secciones fuertemente estructuradas y subrayadas por sutiles cambios de iluminación.

Luego de un intenso y prolongado sonido que disciplinó al auditorio e instaló un relativo silencio, Wilson inició su lectura, pausando con miradas cómplices e interpeladoras, sin descuidar el pedido de Cage de basarse en la naturalidad del rubato tal como se usa en el lenguaje cotidiano. Su mano, desplazándose coreográficamente de izquierda a derecha sobre el texto, llevaba el tempo de la lectura. Lo más intenso y expresivo de la performance probablemente ocurrió en la estática cuarta sección que contiene la repetición del refrán “Si alguien tiene sueño, déjenlo dormir”. Wilson se recostó y la temporalidad del proyecto de Cage se desplazó hacia un interludio onírico donde la lectura reiterativa continuaba pero ahora desde la singularísima voz de Cage acompañada por la foto de Maiakovski, autor del célebre poema Una nube en pantalones . Wilson salió de este paréntesis retomando una vez más el mismo texto pero esta vez el tono de la lectura fue in crescendo hasta la exasperación. En una transición magistral recuperó en la sección final el tono distanciado y calmo del comienzo.

La idea de la percepción del silencio como algo ilusorio estuvo sutilmente trabajada con la intermitencia de un sonido de baja frecuencia e intensidad, interrumpido en momentos claves. Con una ruidosa ovación, Wilson se despidió haciendo piruetas en el escenario.


Fuente: Clarín

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