miércoles, 1 de agosto de 2012

Miguel Angel Solá: Como por un tubo



Miguel Angel Solá: volver a casa

El actor regresa a los escenarios porteños con La Típica en Leve Ascenso, una banda de virtuosos

Un hombre camina por una angosta vereda de San Telmo. Baja a la calle para darle paso a un desconocido que camina en dirección opuesta a la suya. Se detiene y voltea la cabeza porque cree reconocerlo. "Por suerte no me han olvidado", dice algo tímido.

Hace 13 años el actor "se mudó de barrio", como él describe, y se radicó en España. Hoy regresa a nuestros escenarios con la mítica banda de un puñado de virtuosos de la que fue partícipe: La Típica en Leve Ascenso. Con la nueva formación presentará un género único, la comitragedia musical telefónica, en la obra Como por un tubo. Y además está instalado en Buenos Aires para protagonizar dos telefilms (ver recuadro).

No hay pregunta que eluda ni respuesta que devuelva de modo escueto para quitársela de encima. A Solá le gusta conversar y se ríe de esa fama de tipo recio que le adjudican. "No creo que la simpatía sea el rasgo que mejor me defina, pero soy un tipo atento, y me gusta dialogar, y hablar de lo que sé. Cuando no sé, me quedo callado y escucho. Y, además, soy artista; no humorista", informa a sus 62 años.

Comenzar una entrevista con un "¿Cómo estás?" es un vicio propio de ciertas revistas de moda femenina. Pero en el caso de Solá, la pregunta no busca romper el hielo. "Ojalá ahora vengan siete años de vacas gordas", pide Solá. En este período, ocurrió la reciente separación de Blanca Oteyza, con quien tiene dos hijas, y sólo palabras de gratitud hacia ella. Este segmento desafortunado de su vida es el que mide a partir del accidente que sufrió en 2006, en el que casi muere ahogado en el mar de Las Canarias, luego de que una ola gigante lo arrastrara y le desgarrara la médula. "Físicamente, ya estoy recuperado. Ahí intervinieron los médicos. Para otros dolores, no hay medicina."

-¿Por qué decidiste regresar a La Típica en Leve Ascenso?

-En el último tiempo, mis amigos veían que estaba triste y agotado, entonces me propusieron volver con La Típica, que es un espacio de juego. A mí me hace muy bien escribir estos guiones, con tantos ingredientes de humor, y recordé cómo era Alberto Carlos Bustos [el protagonista de la saga del radioteatro].

-¿Y cómo es? ¿Cómo te preparás para cada personaje?

-Bustos es un hombre que pena por amor. Así de simple. No soy un actor de método. El personaje no debe tropezar. Me fijo más en los obstáculos con los que se puede llegar a chocar, antes que imaginarme cómo puede ser. Siempre digo que el personaje tiene apenas dos horas para presumir y contar la condición de su vida. Además, tampoco trabajo con la memoria. No me pongo a estudiar un guión y repasarlo mil veces. Las palabras nacen y hay que domarlas.

-¿Cuál es el lugar que ocupa la actuación en tu vida?

-Me hubiese gustado ser un genio de cualquier cosa, un gran jugador de fútbol o cantante. Soy un actor que siempre pudo trabajar, y confío en mí, pero siempre hay que redescubrirse. Cuando sienta algo de envilecimiento en mí como actor y hacia este oficio, lo voy a dejar porque me ha dado muchas cosas preciosas. Para mí, a partir de mi trabajo junto con Manuel González Gil [Los lobos y Los mosqueteros del rey], actuar se convirtió en un lugar de juego.

-¿Cómo vivís, como hombre del teatro, la crisis económica que azota a España [el gobierno de Mariano Rajoy acaba de decretar un "impuestazo" a las salas]?

-Esta crisis venía desde hace tiempo. Se observa en la TV, con una inmensa pauperización de los contenidos, con estos programas shows y competencias de «simpáticos de mierda». Hubo un desguace de la ficción nacional con la compra de latas de ficciones norteamericanas. Es más o menos la misma situación que vivía la Argentina cuando me fui. El aspecto cultural en España es calamitoso.

EL HOMBRE DE LAS MIL VIDAS

Solá es heredero y representante de una estirpe de artistas catalanes -nueve generaciones en total- del teatro, la radio, el cine y la TV. Sobrino de Luisa Vehil e hijo de Paquita Vehil, forjó su propio prestigio y protagonizó obras que escribieron un capítulo en la historia de nuestros escenarios (Equus, El hombre elefante, Camino negro, sólo por nombrar algunas). Licenciado en relaciones humanas, pensó que el teatro no era lo suyo hasta que, en 1971, leyó un anuncio en el diario donde vio que buscaban actores para protagonizar La noche de los ratones crueles, dirigida por Gerard Huillier: "No sé qué me pasó. Pero me dije a mí mismo que debía estar ahí".

En España, El diario de Adán y Eva batió todos los récords de permanencia -estuvo un década de gira y superó el 1,5 millón de espectadores-, y repitió el éxito con Por el placer de volver a verla, que -a pedido del público- se estrenó tres veces en Madrid.

En la última década fue dirigido en cine por Juan Carlos Desanzo (El amor y el espanto), Eduardo Mignona (La fuga), Luis Puenzo (La puta y la ballena) y también estuvo bajo las órdenes de Carlos Saura (Tango). En la TV española, recientemente, protagonizó Bruno Sierra, el rostro de la ley, que aquí se vio por Canal 7.

-¿En qué sentís que cambiaste después de tantos años de carrera?

-Hay algunas obras con las que me abrí paso en la profesión, pero no me traen recuerdos bonitos porque las asocio con pérdidas de seres queridos, antes que con la felicidad de actuar. También, siempre pensé que era una bestia, que mi cuerpo podía resistir todo, pero no fue así, y he sufrido mucho físicamente sobre el escenario. Además, por entonces era joven y en esas épocas tardás en encontrar tu camino, pero principalmente tardás en encontrar qué le podés dar a la gente.

-¿Qué le podés brindar?

-Mirá, a partir de El diario de Adán y Eva, entendí que la gente quiere y necesita que le hablen del amor y del desamor. Lo mismo me pasó con Por el placer de volver a verla. Que haya humor, pero que también les hables de cosas profundas y de vínculos, pero sin golpes bajos, sin revolverles las tripas.

-En las dos ocasiones trabajaste arriba del escenario con Blanca Oteyza y luego la dirigiste en Antes te gustaba la lluvia.

-Sí, en esta última nos estábamos separando, así que fue un trabajo muy arduo, que nos llenó de frutos a los dos. Lo volvería a hacer. Las críticas que tuvimos fueron preciosas.

-¿Qué te falta hacer con todo el camino que has recorrido?

-Aún hoy tengo cuentas pendientes. Pero yo, que tuve a mis hijas de muy grande, a los 46 y a los 50 años, y con toda mi vida hecha en cuanto a carrera de teatro, me gustaría poder seguir haciendo cosas que ellas puedan ver y disfrutar. Y además sé que a ambas les tira la actuación. Quizás haya una décima generación de artistas.

Miguel Angel Solá se crió en los escenarios y allí crió a sus hijas. "Siento que viví mil vidas", dice, y en todas ellas fue observado, y también aplaudido. Las críticas sobre su trabajo le importan, pero más -confiesa- el efecto que su trabajo tiene en el público: "Quienes estamos es una situación profesional de exposición, debemos dar lo mejor de nosotros para la gente, crear un espacio donde se sientan reflejados, donde se vean a ellos mismos. De eso se trata"

LA TÍPICA, UN INVENTO MARAVILLOSO 
En 1983 nació La Típica en Leve Ascenso, una banda de "agitadores propagandísticos de a pie", resume Solá, "un invento maravilloso". Por entonces, Juan Leyrado, Daniel Giménez, Oscar Righi (quien luego integraría la Bersuit Vergarabat) y Carlos Sturze le dieron vida a esta agrupación de casi veinte miembros que incluso llegaron a grabar un disco. Dos de sus integrantes originales retoman este espíritu en una "comitragedia radial telefónica teatralizada", Solá y Giménez, y a ellos se suman Graciela Baquero, Enrique Quintanilla, Néstor Ballesteros, Daniel Giménez y Juan Giménez.

Como por un tubo narra los desamores de un peculiar personaje, interpretado por Solá, Alberto Carlos Bustos, un especialista en el arte del adoquinado pictórico plano: "Está el ridículo, el desamor, el drama, la tragedia, donde se combinan poemas y canciones originales, en un homenaje a la radio de los cincuenta".

Solá cuenta que le costaba coordinar el encuentro entre todos los miembros de la banda, por eso comenzaron a ensayar por teléfono. "Por eso se llama Como por un tubo, es decir, un tubo telefónico, y es genial la cantidad de recursos que te permite este formato y esta experiencia", explica. La Típica del siglo XXI logró presentar el espectáculo en una sala pequeña de Madrid, los días lunes y martes: "Cobrábamos un precio de 4 euros. Pensábamos que nadie nos vendría a ver, o que no tendríamos tan buena recepción. Pero el boca a boca nos hizo muy bien, y nos ofrecieron una sala más grande para los fines de semana. Desde entonces, empezamos a fantasear con traerla a la Argentina".

SUS ELEGIDOS

Una compañera sobre el escenario: 
Blanca Oteyza


Un compañero sobre el escenario: 
Duilio Marzio


Una obra que siempre recuerdes: 
El diario de Adán y Eva


Un director de teatro: 
Manuel González Gil


Un sueño: 
Que mis hijas me quieran siempre

MUCHOS PLANES PARA EL TIEMPO POR VENIR

Solá sabe componer a personajes históricos y así lo demostró en Entre el amor y el espanto, en la que interpretó a Jorge Luis Borges, dirigido por Juan Carlos Desanzo, y a Salvador Mazza, en Casas de fuego, de Juan Bautista Stagnaro. Ahora se pondrá en la piel de Héctor Germán Oesterheld, en el telefilm Germán, últimas viñetas, con guión de Luciano Saracino, y dirigido por Cristian Bernard y Flavio Nardini.

También trabajará junto con Adrián Navarro en el policial Quién mató al Bebé Uriarte, dirigido por Alejandro Carreras, Gastón del Porto y Juan Pablo Arroyo, con guión de Marcelo Figueras.

Después de estos dos meses intensos de trabajo para la pantalla chica y el teatro, Solá regresará a Madrid para ensayar y debutar con El veneno del teatro, ambientada en París del siglo XVIII, sobre el encuentro entre un excéntrico marqués y un actor. El argentino radicado en España, Daniel Freire, también participa de esta obra, dirigida por Mario Gas. En enero de 2013, Solá traerá esta pieza al escenario del Maipo..

PARA AGENDAR
Como por un tubo: de La Típica en Leve Ascenso, con Miguel Angel Solá. Viernes, sábados y domingos, a las 20.30. Teatro SHA (Sarmiento 2255).

Fuente: La Nación

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