miércoles, 8 de agosto de 2012

Matías Vitali: Felicidades nuestra querida


“Con mi teatro busco generar multiplicidad de miradas” 

Por Hernán Salcedo

Un grupo de empleados espera una respuesta durante una larga jornada en la que comienzan a suceder cosas inexplicables. Fuertes rumores de un despido masivo harán que todos intenten salvar su trabajo, pese a la existencia de maltratos y abusos.

Se trata de la obra “Felicidades nuestra querida”, la última realización de Matías Vitali que lo tiene como dramaturgo, actor y director. “Es una comedia negra multimedia”, define este artista de 23 años en una entrevista con Blog Teatro.

“Tiene un humor muy irónico, muy ácido, muy amargo, medio distópico, oscuro”, precisa este prolífico director y autor sobre su este espectáculo que puede verse en el teatro La Tertulia.

¿De qué habla esta obra?

Habla sobre las relaciones de dominación, el abuso de poder y las relaciones de ejercicio de poder que se hacen. Y sobre el maltrato psicológico al que se ven sometidos estos empleados y la dependencia de este trabajo que no desean perder, ante el rumor de que va a haber un despido masivo.

¿Qué te llevó a trabajar sobre este tema?

Uno tiene a lo largo de su vida experiencias de este tipo en situaciones laborales. Me preocupa cómo nosotros como sociedad nos dejamos manipular por un gobierno o la iglesia. En realidad, la Iglesia es un tema que me preocupa bastante. Es una de las grandes instituciones que movilizan grandes masas. La obra que hice el año pasado también trataba este tema. En este caso hay un paralelismo de dominaciones. Es un tema que me preocupa mucho.

¿Esta preocupación tiene que ver con vivencias personales?

Hay una situación que me tocó vivir de cerca que tiene que ver con la violencia de género, que sin embargo está muy alejada de la obra. Tuvo que ver con mi entorno familiar. Me preocupa de por sí.

¿Cómo te llevás con la experiencia de abordar una obra como autor, actor y director?

Ya hace varios años que vengo produciendo este tipo de espectáculo en los que me tocó hacer las tres cosas. Es una experiencia que me encanta porque me permite tener múltiples miradas. Con mi teatro busco generar multiplicidad de miradas, no someter al público a una voluntad pedagógica. Me gusta que el público se quede pensando y trate de descubrir cuál es el mensaje. Quizás como dramaturgo pienso  una cosa, como actor la reinterpreto y como director la re-reinterpreto. Pero todo sale del actor. A veces pienso una obra que me gustaría jugar como actor.

¿Podemos pensar como un signo de época a este teatrista que escribe, actúa y dirige?

Es muy actual esto que está sucediendo. Cada vez más vemos a jóvenes que se animan a incursionar en esos tres roles. Está más presente el teatrista. Volviendo a esto de la multiplicidad de miradas, el texto no es definitivo cuando yo lo escribo, hago muchas versiones de ese texto junto con los actores, donde cuenta mucho el elenco. Es un signo muy claro de esta década, de alguna manera heredado de una generación de los teatristas más representativos de la década del 90.

¿Por ejemplo?

(Rafael) Spregelburd es un referente para mí en este sentido: escribe, dirige y actúa. Yo me formé mucho con Andrea Garrote. Tengo entendido que en sus maneras de trabajar hay mucha colaboración por parte de los actores.

¿Cuál es tu formación? 

Tengo una formación ecléctica. Muy clásica, muy de realismo, que nace de Raúl Serrano quizás como mayor exponente (estudié en la Escuela de Teatro de Buenos Aires, ETBA). Tengo la formación de un teatro más contemporáneo como Andrea Garrote, y un Pompeyo Audivert. Son las tres líneas con las que más me formé. Además, estudié danza y hay mucho de comedia musical, de lo que técnicamente te ofrece la comedia musical, el canto,  la ópera. En mi teatro se refleja esta cosa múltiple.

Teniendo en cuenta tu edad y por la cantidad de espectáculos que ya montaste, ¿vivís atravesado por una ansiedad teatral?

Desde que tengo memoria actúo y hago personajes. En la escuela me incentivaron en el aspecto artístico, pudieron ver esa veta en mí y eso me sirvió mucho. Tengo hambre de producción. Ahora me puse a ensayar otra obra que escribí. Creo que constantemente uno tiene que producir, sobre todo por la situación real de lo que es el sistema teatral porteño. Pocas veces uno puede permanecer mucho tiempo en cartel. Hay muchas obras, las salas van rotando, los espectáculos y el público tampoco es demasiado. Es una supervivencia teatral, uno siempre quiere hacer cosas distintas.

¿Y el hecho de que seas tan joven te facilita el trabajo en el medio teatral local o lo entorpece? 

La edad es muy importante y muy difícil en algunos casos. Tener poca edad cuesta mucho para ganarse la confianza de las salas teatrales y de un elenco. Uno siente cierto temor y hay un prejuicio natural. Y esta condición de triple rol a veces asusta un poco.

Y sin embargo le hacés frente…

Hay un costado muy placentero. Es mi pasión y lo hago con mucho cariño y entusiasmo.

¿Te dedicas a otra cosa además del teatro?

Trabajo en un negocio con mi familia. Ni bien termino de trabajar voy a los ensayos y estoy con las obras y escribo. Es como que nunca paro, estoy todo el tiempo produciendo.


Quedan dos funciones de esta obra, los próximos viernes 10 y 17 de agosto, a las 23, en La Tertulia, Gallo 826, C.A.B.A.

Felicidades nuestra querida
Elenco: Daniela Vacas, Gisela Sposito, Graciela Vivaqua y Matías Vitali
Participaciones: Karina Obstoj, Facundo Leiva, Carolina Japas, Alejandro Souto
Diseño escenográfico: Matías Vitali
Vestuario: Jauría Teatro
Musicalización: Matías Vitali
Dirección de video: Matías Vitali
Diseño de luces: Cristian Domini
Fotografía: María Cossio
Producción general: Alejandro Souto
Producción integral: Jauría Teatro
Dramaturgia y dirección general: Matías Vitali

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