miércoles, 1 de agosto de 2012

Los justos


"Los justos", de Camus, un potente espectáculo de Agustín Alezzo

Un sólido elenco mayoritariamente juvenil avala la versión de "Los justos", de Albert Camus, que Agustín Alezzo dirige en su sala El Duende, Aráoz 1469, los viernes a las 22, los sábados a las 21 y los domingos a las 19.30.

La obra del autor francés nacido en Argelia hace foco en un grupo de militantes anarquistas que planea un atentado contra un funcionario de la aristocracia rusa en 1905, y es espejo de otros movimientos de resistencia a través de la historia.

Entre cinco militantes, entre ellos una mujer, uno es designado para lanzar una bomba contra el coche del Gran Duque Sergio, de quien no se dan más datos pero se supone que es el responsable local de la tiranía imperante y, al parecer, miembro de la familia Romanov.

El primer atentado falla porque el encargado no se anima a atentar contra el carruaje porque en él viajan dos niños, pero el segundo logrará su objetivo y el hecho cambiará dramáticamente el rumbo del relato.

En él no se hace mención alguna de los partidos políticos que también conspiran en esos días -en particular el bolchevique-, a las revueltas campesinas ni al primer acoso popular al Palacio de Invierno, seguramente por decisión de concentrar la acción.

Dentro de la acción, Camus retacea la esperada euforia por el éxito del operativo y, en cambio su atención se dirige a la culpa, a la salida mística o incluso a la resignación cristiana, aunque se trate de ácratas.

Donde acierta es en la contraposición de las conductas, que si bien se enmarcan en un grado de discusión democrática y de facción -los personajes se dicen "hermanos"-, dibujan con prolijidad un movimiento esencialmente individualista que se arropa en lo colectivo.

El autor observa los tópicos de la clandestinidad en que actúan, la espera, la prevención, las contraseñas, inherentes de las circunstancias de cualquier resistencia, pero lo que no se olfatea es el miedo.

Con todo eso, Alezzo arma sin embargo un espectáculo potente, aliado de un elenco en que las figuras jóvenes -ésas que buscó durante años, según sus propias declaraciones- ofrecen una entrega legítima, con profunda identificación con sus criaturas.

Antonella Scattolini, Emiliano Delucchi, Julián Caisson, Gastón Ares y Nicolás Dominici, como los conjurados, muestran el apasionamiento y las bajezas, aun aquellas que se ocultan en el altruísmo, cada cual con una identidad definida.

Es satisfactoria la aparición de Marcelo Zitelli como un maquiavélico funcionario enviado a "quebrar" a un condenado a muerte, así como lo son las breves de Sebastián Baracco como un guardiacárcel y Martín López Pozzo como un preso que funge de verdugo.

Por su parte resalta la tarea de Nora Kaleka, una actriz de buenos recursos y sensibilidad, frecuente intérprete de la casa -estuvo en "Cena entre amigos", cuando El Duende quedaba en Córdoba y Jean Jaurés- que con su Gran Duquesa regala instantes deliciosos.

Fuente: Télam

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