martes, 24 de julio de 2012

María José Iribarne: 100 años de magia


Patinando con Mickey y Blancanieves

Mega show, mega producción, mega inversión, mega suceso. El sello Disney viene siempre acompañado de calificativos grandilocuentes, y llevado a su puesta itinerante en vivo, no podía faltar la idea de gran despliegue como uno de los atractivos convocantes. Después de pasar por Córdoba y con entradas agotadas para la mayoría de las funciones que restan en el Luna Park (tres por día, porque se agregaron shows matinales), 100 años de magia, el espectáculo que trajo este año la compañía Disney On Ice, aparece como el más convocante de la temporada.

El mismo sello Disney, por supuesto, es el mayor imán para esa convocatoria, empezando por la estrella Mickey, cuyas orejas negras se venden truchas y originales a más no poder adentro y afuera del estadio y que oficia de una suerte de anfitrión del espectáculo. Tratándose de un repaso como el que convoca el título del espectáculo, ese sello se despliega esta vez por personajes de todas las épocas y de muchas películas, sumadas las de Pixar, desde Pinocho y Pepe Grillo hasta Los Increíbles y los personajes de Toy Story, pasando por Donald, Tribilín (a quien se sigue insistiendo en llamar Goofy), Cenicienta, Blancanieves, el Rey León, Mulán, La Bella y La Bestia, La Sirenita, Pocahontas, Nemo y Dory, entre otros. Son, en total, 18 historias hilvanadas que convocan a 65 personajes. Entre toda la puesta sobresale el gigantesco castillo ubicado en el fondo de la pista de hielo, ese que aparece al principio de las películas, del cual van saliendo todos estos personajes. Tiene casi 12 metros de altura, pesa 9 toneladas y va cambiando su aspecto a lo largo del espectáculo con una cantidad de efectos de luces.

Y están, claro, los patinadores, y la pista de hielo. Aunque en medio de tanto despliegue sus habilidades queden un tanto en segundo plano, hay que anotar que son casi cincuenta patinadores profesionales –a los que se suma un equipo técnico de quince personas, más la producción local–, provenientes de todo el mundo –los más habilidosos, en su mayoría, de países nórdicos o de Canadá–. La directora regional de Disney on Ice es argentina y se llama María José Iribarne. Su trabajo más arduo es el de la “avanzada”: preparar todos los aspectos técnicos antes de la llegada de la troupe (entre otras cosas, armar una pista de patinaje sobre hielo en lugares que están preparados para ser otra cosa). Bien empapada del espíritu Disney, ella también habla de “mega show” y de “producción multimillonaria” para comenzar a describir las bondades de su producto, pero también advierte: “Hoy, en el siglo 21, hay algo que es irreemplazable: la experiencia en vivo. La posibilidad de venir a ver un show que sucede en tiempo real, con mucha otra gente que comparte la experiencia con vos. Eso es parte del encanto de una puesta como ésta”. Y sí, en esa capacidad de contagio emocional colectivo radica parte del encanto de la experiencia “mega”.

¿Técnica o despliegue? Iribarne prefiere no anteponer ninguna en la ecuación. “El espectáculo es un todo, y lo más logrado, quizás, es la forma en que está integrado, son muchos segmentos diferentes y el show logra pasar de uno a otro sin solución de continuidad. Se trabajó mucho para eso, tanto con los trucos de los patinadores como en la producción: el castillo de fondo, por ejemplo, realmente logra no ser estático, eso es todo un logro de producción técnica”, evalúa. “Lo mismo para lograr el carácter de los personajes: hay efectos, algunos vuelan por los aires. Pero también está la destreza y la habilidad de los patinadores para meterse en ese personaje, moverse como él, interpretar su personalidad”. Atención: tanto mega despliegue se traslada también a la boletería: quien quiera vivir la experiencia Disney tendrá que afrontar entradas que van desde los 60 pesos (con largavistas obligatorios) hasta los 400, sin contar los cargos por servicio si se compra fuera del estadio. El despliegue llega también a las billeteras.

Fuente: Página/12

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