jueves, 26 de julio de 2012

Mambrú vuelve de la guerra



Mambrú vuelve de la guerra

Una divertida invitación al juego, con muy buenos intérpretes.

El título remite a un personaje conocido. Se trata de Mambrú, ése que se fue a la guerra y que no se sabe cuándo vendrá. Bueno, justo en este momento está a punto de regresar, pero la reina todavía no lo sabe. Ahí comienza la obra.

El Mambrú de esta propuesta, que es un rey y no un duque como en el original, en lugar de morirse en la guerra, vuelve y la historia será, obviamente, otra. La reina está entre preocupada y molesta, muy molesta. Y un tanto indecisa como bien podrían testificarlo sus servidores. No hay nada que le venga bien, ni mal, para festejo de los espectadores y desazón de sus criados. Lo que más desea en el mundo es el regreso de su marido. Hasta que efectivamente llega y entonces cambia una preocupación por otra. Después de veinte años, el rey retorna al hogar no maltrecho pero sí sucio, rotoso y maloliente. Y con una pésima costumbre: no bañarse.

Son infructuosos los intentos de la reina para convencer al rey con argumentos lógicos, así que tendrá que apelar a una serie de estrategias un tanto particulares para lograr su limpio objetivo.

La puesta que dirige Fabrizio Origlio se engancha sobre una canción tradicional y recurre a un universo familiar como punto de partida. Instala así un equilibrio entre la lejanía del personaje y su acontecimiento, y la cercanía del relato conocido y la problemática de la huida del baño. Por otra parte, la continuación de la historia propone una vuelta de tuerca porque de la guerra, los héroes, más aún si son reyes como en este caso, vuelven triunfadores o vencidos. Sucios, nunca. Entonces este viraje hacia el absurdo de la situación provoca lo mismo que se construye a través de la actuación, los diálogos y las canciones: la risa. Lentamente la temática se desliza de la vuelta de la guerra a la necesidad del baño, casi sin solución de continuidad.

Desde los consejos de un amigable dragón que tiende a dormirse de manera constante, hasta los intentos de dos brujas de antología, se planteará el recorrido hasta lograr el objetivo planteado: dejar al rey limpito.

A partir de una anécdota sencilla, es un placer encontrar a protagonistas como Florencia Otero, Vanesa Butera, Germán Tripel, entre otros, en una propuesta para los más pequeños. Y que se permiten, además, jugar con lo musical cambiando los ritmos y manteniendo las letras.

Con una puesta simple, una escenografía de decorados pintados y escasos pero eficaces elementos, se obtiene una lúdica y divertida invitación a descubrir dos cosas centrales: la importancia del baño y de la música.

Fuente: La Nación

Sala: Pablo Neruda, del Paseo la Plaza / Funciones: de lunes a domingos, a las 17.15

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