lunes, 2 de julio de 2012

Iliana Calabró: Mi hijo, mi mamá y mi cocina




Iliana Calabró: “Es una asignatura pendiente”

El jueves estrena un unipersonal sobre una mujer divorciada que cuida a su madre enferma. “Voy a demostrar que puedo emocionar y hacer reflexionar”, dice.

“Siempre trabajé con el gag y la situación divertida. Pero en este momento de mi vida quiero cambiar, salir del lugar frívolo y construir un personaje” ¿Se puso seria Iliana y nos cambió de canal? Lo cierto es que el jueves estrena el unipersonal Mi hijo, mi mamá y mi cocina , una comedia dramática sobre Gloria, una mujer divorciada, que debe cuidar a su madre convaleciente y mantener la relación con su hijo que atraviesa una compleja adolescencia. Relaciones que Gloria, en sus momentos de tristeza, logra sobrellevar con un cúmulo de canciones. “En la obra cantaré en vivo, pero nadie me pone nota ni me juzga, así que lo hago mucho mejor que en Cantando por un sueño , desafía la reina del tiramisú.

Sin embargo, la comedia parece ser su karma. Sino escuchen: “Durante un ensayo yo estaba desencajada, llorando a moco tendido, sacando todo el drama a flor de piel y veía que mi director se moría de risa. Le pregunté qué estaba haciendo mal, porque quería provocar otra cosa y él me contesto.

Si lo ves de lejos, lo que hacés se va para el lado de lo tragicómico.

” ¿Sentís que hay un prejuicio al verte como actriz dramática?
No creo, porque la gente del medio sabe que tengo una formación: soy egresada del Escuela Nacional de Arte Dramático. Por ahí es difícil entender porqué estuve en la revista, pero sin ese recorrido no podría enfrentar actualmente este tipo de desafíos. Hago este unipersonal porque llevar adelante un texto de autor era una asignatura pendiente en mi carrera. Además, voy a demostrar que más allá de entretener y dar diversión, también puedo emocionar y hacer reflexionar al público.

Hiciste una producción de fotos inspirada en Bo Derek para promocionar la obra, ¿Cómo pensaste el diálogo entre esa imagen tan sexy y la ama de casa que ponés en escena?
Una de las cosas por las que pasa mi personaje es el divorcio y la separación, una situación que también atravesó su mamá. Las dos fueron abandonadas por su marido. Y Bo Derek es una imagen de la juventud de Gloria. Ella estaba lookeada con las trencitas de Derek -al igual que yo a los quince años-, cuando conoció al que luego sería su esposo. En la obra incorporamos algunas proyecciones en Mapping 3D sobre el pasado de Gloria y en una de esas tengo el look que promocioné.

¿Cómo fueron los ensayos con ese dispositivo digital ocupando un rol tan determinante?
No sé, porque a partir de hoy podré ensayar interactuando con esa pantalla que tiene un lugar muy importante en el espectáculo. No hay escenografía, todo el interior de la cocina donde ella pasa sus días es reproducido con imágenes. Además, en ese espacio, Gloria interactúa con la televisión, otro de los protagonistas de la obra. Para ella, la tele ocupa el lugar que tenía la radio para mi abuela.

Siempre valoraste tu espacio familiar, incluso sos buena cocinera. ¿Te identificás en algo de Gloria?
Yo no disto mucho de ella en el modo en que atiende a su marido y a sus hijos. Ella también es una mujer orquesta que hace de todo, pero eso es algo que no está sólo relacionado conmigo, sino con todas las mujeres. Otra cosa con la que me siento identificada es con el cuidado de los enfermos. Viví hace poco la muerte de mi suegra y esas circunstancias rompen el orden de una familia. Después, reconozco cosas por las que no pasé, pero siempre tenés noticias como los divorcios.

¿Cómo es tu relación con la tele?
Siento que en Cantando..., puedo ver logros del trabajo que nunca abandoné. Vocalizo todos los días, sigo tomando clases y todavía me cuesta cantar en vivo y ser juzgada. Pese a ponerle humor, la pasé mal con las críticas. Y recién ahora me estoy reponiendo.

Fuente: Clarín

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