lunes, 23 de julio de 2012

Gabriela Hillar: Danza a upa



Las puertas de la percepción

Danza a upa, un espectáculo diseñado especialmente para los bebés

Es posible que un bebé disfrute de un espectáculo? ¿Y qué pasa si la propuesta apela a un lenguaje tan complejo como es el de la danza? ¿Cómo es ese primer choque con el mundo de la fantasía? La persona más adecuada para responder estas preguntas es Gabriela Hillar, una psicopedagoga que dejó el consultorio para volcarse de lleno a la creación, dirección y puesta en marcha de proyectos artísticos para los más pequeños. Ella –que también es autora de cuentos y canciones– fundó hace 17 años Proyecto Upa, la primera compañía de teatro para bebés en la Argentina y en América latina, que cuenta con tres espectáculos en su haber: Canciones a upa y arriba el telón, Circo a upa y el flamante Danza a upa, todos en cartel actualmente. “Es una investigación sobre lo corporal. El espectáculo es totalmente físico, sin nada de palabras. Son cuerpos transmitiendo conceptos”, describe Hillar la última apuesta del grupo, pensada para niños de entre ocho meses y tres años.

Danza a upa es una dulce historia de amor entre la libélula Tut y el escarabajo Andrés, contada a través de la Coroformografía, una técnica que fusiona las artes plásticas y la danza a partir de la abstracción total de las formas del cuerpo, inspirada en el legado del movimiento Bauhaus. Su creadora es una argentina, Flora Martínez. “Me gustaba la idea de que apareciera una forma que no fuera muy concreta en lugar de un disfraz explícito, para que los niños conformaran una figura. Dos bailarines (Jesica Josiowicz y Santiago Vercelli Sacaba) trabajan con unas aletas hechas con alambre y hay un juego con la luz y el movimiento que hace que el objeto tome distintas formas. En paralelo, una coreografía cuenta la relación amorosa entre ambos personajes”, explica Hillar. La directora del espectáculo es Marisa Quintela.

La propuesta se estrenó en el marco del Tercer Ciclo de Teatro para Bebés de Proyecto Upa, que tiene lugar en el Taller del Angel, un espacio especialmente adaptado para la presencia de los más bajitos. “Dio un resultado increíble. Vinieron bebés de ocho meses que estuvieron los 35 minutos mirando y expresándose con lo que tienen: estirando las manos, balbuceando o mirando a mamá y papá con complicidad”, celebra Hillar. “Proyecto Upa es una experiencia de vida, porque es la primera vez que los niños ven algo distinto que sus padres.” Alrededor de 500 mil personas ya vieron algún espectáculo de esta compañía, declarada de interés educativo y cultural por la Secretaría de Cultura de la Nación y la Dirección General de Escuelas bonaerense.

Hasta octubre, los más pequeños podrán disfrutar no solamente de Danza a upa sino también de los otros dos espectáculos de Proyecto Upa. Canciones a upa es un recorrido musical por hitos de la infancia, como el chupete, la mamadera, el pañal, la llegada de un hermanito o el descubrimiento de la propia sonrisa en el espejo. Circo a upa incluye malabares, acrobacia y baile para contar la historia de tres clowns de caracteres bien distintos. En todos los casos, “tetas y mamaderas están permitidas y los chicos pueden gatear”, apunta la psicopedagoga. “La reacción frente a algo nuevo puede ser expresada de maneras distintas, tanto desde la risa como desde el llanto”, subraya. Es que Proyecto Upa abre las puertas, ni más ni menos, que a lo desconocido para los más chiquitos: el mundo de la fantasía.

Fuente: Página/12

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