viernes, 20 de julio de 2012

Eso quiero


Eso quiero

Una versión de Macbeth donde todo transcurre en una empresa transnacional

Si las adaptaciones de grandes clásicos tienen un potencial, ese es, o debería ser, el de reforzar o poner en duda la idea cristalizada de su vigencia: ¿sigue interpelando algún aspecto de nuestras vidas la obra que tenemos delante o verla nos convierte casi en arqueólogos de un hecho teatral? (Ninguna alternativa es buena ni mala: sólo son distintas). La ambición y la traición, temas centrales en Macbeth , tragedia escrita por William Shakespeare casi al final de su vida, bien pueden trasladarse a una empresa trasnacional de nuestra época. Y esa es, justamente, la propuesta de Darío Luchetta y su compañía cooperativa, De la hostia.

Eso quiero está dividida en escenas con textos y estéticas marcadamente diferentes que se intercalan y dialogan a lo largo de todo el espectáculo: por un lado, pasajes originales o levemente adaptados de la obra de Shakespeare, declamados en un escenario oscuro, sin tiempo ni espacio referenciados, con la única compañía de un contrabajo y una voz de barítono que suenan, graves, en el fondo; por otro, una transposición moderna, que contiene las situaciones y los personajes característicos del clásico shakespeareano en un contexto actual. Allí se cuenta la historia de Macu, alta ejecutiva de una empresa con sede en Londres (guiño a las tierras del autor de la pieza original, dando cuenta, tal vez, que esta historia es tan subsidiaria de Macbeth como la sede de Buenos Aires a su filial europea). A raíz de las profecías de una dupla de brujas, que le vaticinan un futuro como CEO de la empresa, Macu trama junto a Lady una embate para sacar a Duncan, hasta entonces director de la firma, de su puesto. Como sucede en Macbeth , Lady -esposa en el texto de Shakespeare, colega de Macu en esta reversión- es la promotora principal de las ambiciones del protagonista. Pero, en vez de pedir sangre, utiliza su belleza para provocar una confusa escena en la que Duncan termina acusado de abuso sexual. Esa y otras decisiones del director terminan por delinear una versión de la tragedia en la que la guerra de sexos se impone como tópico: "¿Te da miedo hacer lo que hacen los hombres?", le pregunta Lady a Macu cuando la conciencia comienza a remorderlas. "Esas perras odian lo que les falta", se escucha decir a alguno de los varones del grupo.

Con un nivel de actuaciones parejo y un ritmo sostenido en las escenas actuales (que cobran cierto humor de la mano de Leni, una representante del directorio de pocas luces y menos ambición, que interpreta Paola Muratorio), Eso quiero se pone, sin embargo, menos fácil de transitar en las escenas de recitado shakespeareano: algo solemnes, algo forzados, algo oscuros sin llegar a tornarse inquietantes, estos pasajes no terminan de encontrar una voz o un ritmo propio como los demás.

Fuente: La Nación

Funciones: viernes, a las 20.30 / Sala: La Mueca, Córdoba 5300 

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