sábado, 28 de julio de 2012

Carlos Silveyra: Jerry, el rey de la comedia

Jerry Lewis tiene su alter ego en San Telmo

Carlos Silveyra personifica al cómico en el Molière

Cuando tenía 5 años, un sábado a la tarde, mientras sus padres dormían la siesta, Carlos Silveyra encendió la tele y apareció un hombre torpe, callado y adorable que podía mover todos los músculos de la cara y dar vida a criaturas entrañables. Jerry Lewis marcó la vida del niño, hoy convertido en artista de tiempo completo. Es por eso que esta figura de nuestros musicales le rinde homenaje al astro norteamericano en Jerry, el rey de la comedia, un unipersonal dirigido por Sebastián Codega y escrito por Graciela Dos Santos.

"Era un niño muy tímido, pero tuve desde chico la certeza de que actuar era mi vocación. Y además me permitía un lugar de juego único, al que me animaba a participar de un modo muy personal. Cuando terminé el primario me disfracé de Flash Gordon para el acto de fin de año. Realmente creía que era él", recuerda Silveyra.

Hermano de Aníbal, tío de Josefina y Talo, también actores, y padre de Lorenzo, músico, la suya es una familia de artistas. Cuando su hermano, hoy radicado en los Estados Unidos, dejó el país hace 12 años, le pidió que se hiciera cargo de su escuela de teatro musical. Así, Carlos se convirtió en docente. No sólo dicta clases en Buenos Aires (la institución tiene sede en Puerto Madryn y en General Roca), sino que viaja por el interior con sus espectáculos y dictando seminarios.

Cantante y bailarín, Carlos lleva un largo camino recorrido sobre los escenarios. "Me di cuenta cuando ya era profesional de que Jerry Lewis había marcado mi modo de interpretar tantos papeles", dice quien trabajó en La Bella y la Bestia [en el papel de Lumière], Broadway, Calle 42, Gipsy, Suspiros de monjas, Yo y mi chica, y compartió el escenario con Enrique Pinti, Susana Giménez y Pepe Soriano en Salsa criolla, La inhundible Molly Brown y El violinista en el tejado, respectivamente.

Carlos destaca algunas virtudes de Jerry Lewis: "Me interesa mucho su silencio, que sus rutinas tienen que ver con la fonomímica. A él le decían el soto voce, y, sin palabras, podía contar grandes historias. Su destreza corporal permitía que se pudiese cubrir el texto ausente. Y yo soy un actor físico, así que Lewis fue una gran inspiración", dice Carlos, quien también es un bailarín especializado en tap, coreógrafo (Don Quijote de las Pampas, de Los Macocos, en cartel) y director (Palabrelios 2, flamante ganadora del premio Artei, que impulsa la realización de proyectos en el teatro independiente).

Hubo algo que Carlos describe como "un golpe al corazón", que hizo que esa admiración por el trabajo del mítico actor de comedia de Hollywood ganase más aún su respeto: su cruzada por la distrofia muscular. "Jerry tuvo otra enfermedad. No la padeció. Pero un médico que se dedicaba a esta lucha le salvó la vida. A partir de ese momento, Jerry se dedicó a difundir la causa, a juntar fondos en programas especiales de TV, y mil cosas más".

Carlos se puso en contacto con la Asociación de Distrofia Muscular (ADM) y sumó a este homenaje argentino la difusión de la causa que abrazó Lewis. "La mayoría de los personajes que este actor interpretó eran antihéroes y tenían alguna discapacidad. Leí en una entrevista que él busco hacer a este tipo de criaturas para que las personas que las padecían realmente encontrasen algún referente en el cine, ya que Hollywood se dedicaba a mostrar a otro tipo de personajes, siempre rodeados de glamour", explica.

"Soy un actor bastante particular. No doy para galán, por ejemplo. -dice entre risas- Quería poder hacer un espectáculo donde pudiese mostrar todas las facetas que quiero transmitir como artista. No digo que sea como Lewis, pero en él encuentro tantos ingredientes y tanta admiración que finalmente me animé. Ojalá lo haya hecho, pero sin torpeza. Sólo se puede abordar su obra con sumo respeto."

PARA AGENDAR
Jerry, el rey de la comedia.
Teatro: Molière, Balcarce 682. Sábados, a las 20.30.

Fuente: La Nación

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