jueves, 7 de junio de 2012


Pichón

Pichón es una pieza sobre los márgenes. El universo periférico abordado por el autor, Pablo Cernadas, hace foco sobre la sordidez de los personajes protagonistas. Pedro y Diana, compañeros de prisión, regresan al sótano donde vive esclavizado Pichón, hermano de Pedro, para recoger un botín dejado tiempo atrás. En ese subsuelo corroído y oscuro, Pichón es alimentado por un vagabundo con quien traba relación. La cuestión de género sobrevuela la propuesta. Diana es travesti y debe prostituirse para sobrevivir. Pichón, quien padece la castración psicológica de su hermano, no logra definir su identidad sexual. Pichón es una historia de fracasados, de seres a la deriva que sobrellevan la vida buscando alguna salvación: material o espiritual. La búsqueda de lo genuino, del propio ser y de la fidelidad a los deseos es abordada desde estas criaturas carentes de todo, incluida la identidad.

Resulta interesante el manejo espacial. La puesta fue montada en base a un dispositivo multimedia que permite la visualización en pantalla de otro campo escénico recreado con imágenes en vivo. Esta proyección se superpone a lo observado por el público de manera directa sin intervención de lo mediático, generando la simultaneidad de dos zonas de acción: la virtual y la tangible.

En el plano de las actuaciones, Pili Ortiz es quien logra con mayor solvencia acercarse al espíritu y la esencia de su criatura. Su Pichón adolescente carga con toda la angustia, desolación e incertidumbre de quien fue privado de todo, hasta de pensarse y definirse. Alma Catira Sánchez, por su parte, le imprime a Diana, su personaje travesti, la desazón de quien busca redimirse al elegir o imaginar una vida alejada del delito y lo marginal; mientras que Juan Rolón transmite la inquietud de Alguien, el merodeador oculto y misterioso. Fernando Azzolina, en cambio, si bien sostiene la lobreguez de Pedro, no le estampa la convicción necesaria para transmitir la carga dramática que requiere su complejidad. En este sentido, se vislumbra cierta falta de precisión en la dirección.

Con desniveles en sus interpretaciones, dramaturgia y dirección, Pichón nos habla de las minorías que se enfrentan a los estereotipados modelos de mayorías imperantes.

Fuente: La Nación

Sala: El Fino, Paraná 673 / Funciones: sábados, a las 23  

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