sábado, 30 de junio de 2012

Marcelo Savignone: HxH, Detrás, Matrioska, Vivo, En sincro y Suerte


Actor y director de tiempo completo

Tiene cinco obras en cartel, una en preparación y hoy en día es uno de los docentes más solicitados

"¿Papá, por qué hablás solo?", le preguntó su hijo. Marcelo Savignone ensayaba el famoso soliloquio de Hamlet . El teatro ocupa los días y horas de este artista, quien reparte su jornada entre las clases, las funciones y los ensayos. Hoy tiene cinco obras en cartel y ensaya para el año próximo su propia versión de Tío Vania , de Chéjov.

Todos los días, a partir de las 6.30, practica yoga. Luego toma su bicicleta y parte hacia el centro, de Palermo a Belisario (Corrientes 1624), a metros del Obelisco, la sala y escuela que dirige desde hace una década. Al mediodía regresa a su casa, donde ensaya, y a la tarde parte otra vez hacia el centro, sobre sus dos ruedas. Allí comienza la segunda tanda de clases del día, para continuar con el entrenamiento de artistas. El los llama artistas, no alumnos. "Concibo a la pedagogía y al teatro como a un arte que convoca muchas disciplinas, desde la música, la plástica, lo cinematográfico, etcétera. Una persona siempre tiene intuiciones, pero un maestro verdadero te las hace ver."

A esta rutina suma la de las noches. Los jueves presenta el unipersonal que dirige y al que le pone el cuerpo, inspirado en Hamlet, HxH (en el Konex, a las 20.30); los viernes, Detrás , que él dirige (también en el Konex, a las 22); los sábados, y con un numeroso elenco, exhibe su puesta de Matrioska (en el IUNA, a las 21). Los sábados también se sube al escenario para realizar dos propuestas de improvisación, Vivo y En sincro (ambos en Belisario, a las 23), que se presentan intercalados cada quince días. El primero tiene su eje en el humor; el segundo, en la música, donde Savignone se convierte en un rock star .

Savignone nació en Rosario. A los 15 años se mudó a Buenos Aires con su familia, una mamá soprano y maestra y un padre médico. Cuando era adolescente pensaba que su carrera también seguiría un camino por la ciencia, pero la música lo cautivó cada vez más, y en tercer año de Medicina decidió apostar todo por el teatro.

Ya por entonces tomaba clases de clown y de máscara neutra y en 1996 fue uno de los fundadores de la compañía Sucesos Argentinos. Su recorrido ha sido por los escenarios, pero también realizó varias participaciones en TV (actualmente se lo puede ver en El donante ).

Savignone ha viajado mucho para especializarse. En 1997 visitó Cuba para asistir a un taller de percusión; en 2000, con el dinero que había recibido de una publicidad, se tomó el primer avión rumbo a Indonesia y perfeccionó su conocimiento en máscaras balinesas. También viajó en varias oportunidades a Londres, invitado por Tomas Prakitt (ex director de la escuela de Lecoq) y por la London Internacional School of Performing Arts (Lispa). Primero para especializarse en melodrama, grotesco y pedagogía, y luego para enseñar y para realizar funciones de su obra Vivo .

El vida detrás de la máscara

Manuel Iedvabni lo convocó para su última versión de Hamlet , para el personaje de Laertes. "Me quedaba escuchando la obra y busqué contar aquel proceso de transformación por el que atraviesa un actor para interpretar al protagonista de este clásico", dice Savignone. Pronto cumplirá un año con el unipersonal HxH , donde despliega en escena una gran destreza física y además acerca al público a esa composición del príncipe. E incluso siente la satisfacción de que muchos espectadores le confiesan que a partir de su trabajo se acercaron al texto original.

Savignone es un experto en máscaras: "Son un punto fijo, una regla de juego muy precisa, muy codificada, que si uno acierta, se expande", dice y muestra su tesoro, guardado prolijamente en una valija. Es su colección de máscaras balinesas, talladas en maderas a partir de un molde único. Estas últimas, explica, "tienen un enorme poder de amplificación del artista. Lo llevan a un lugar único", exclama mientras se prueba una de ellas y de repente pareciera que un nuevo ser acabara de ingresar en la sala.

Además de su versión sobre Tío Vania ("tan vigente, porque se trata de alguien que dijo ser, y no lo es, y tampoco se anima a ser"), escribe junto con Camilo Antolini, uno de los socios de Juan José Campanella, el guión de su obra Suerte , que también protagonizará. "Estoy de acuerdo con esa corriente que dice que el teatro ya está en el cuerpo y que realizamos y vimos nuestras mejores actuaciones cuando éramos niños. Pude entender muchas cosas a partir de ser padre", dice Savignone, quien tiene dos hijos, de 4 y 8 años. "Mi trabajo es muy importante, pero lo que lo rodea es la vida. Si no, no tendría sentido."

Fuente: Revista Ñ

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