viernes, 15 de junio de 2012

Fábula, la asamblea de los animales


Fábula, la asamblea de los animales

Alboroto en la selva. La acción depredadora del hombre lleva a los animales a reunirse en asamblea. Convocan el zorro, a pesar de su mala prensa, y el buey, que genera más confianza aunque carece del carisma de su socio. Se plantea un choque frontal con los humanos. Pero aparece el caballo, que tercia con una postura distinta. El debate será intenso, se reviven anécdotas que ilustran los argumentos de una y otra postura.

Más de un centenar de grandes muñecos participan de la puesta en escena del grupo Libertablas, que siempre se ha caracterizado por plantar el arte titiritero a todo lo ancho y alto del escenario. Escenas como la marcha en caravana de animales, de los que sólo llegan a vislumbrarse las patas en movimiento, tienen reminiscencias de secuencia cinematográfica. Desde uno de los márgenes del escenario, dos pajarracos introducen la historia mediante su cotilleo mechado de pullas y comentarios.

El punto más álgido de la confrontación lo constituye la acción de los yacarés, que inician la guerra narrada en el relato incluido en Cuentos de la selva de Horacio Quiroga. Con ayuda del surubí llegan a hundir al barco hostil que busca atravesar su hábitat al mando de un arrogante oficial. Pero saben que no podrán repetir indefinidamente esta acción, por lo que aceptan analizar con los demás animales el curso por seguir. El mismo movimiento que implica el desplazamiento en las aguas fluviales permite un interesante contrapunto escénico entre la nave y los saurios.

No siempre se sostiene sin embargo la dinámica tensa de la crisis en la selva. El mismo tamaño de los muñecos conspira en algunos casos contra la fluidez de los cambios de escena e incluso de la interacción entre los personajes. Se destacan la plasticidad del tigre y la presencia física imponente del buey, pero el diálogo se pierde por momentos en explicaciones de los pros y contras. Es en el movimiento, como en la lucha de los yacarés, donde adquiere más fuerza la gran dimensión y la acción mancomunada y multitudinaria de los animales. El estado deliberativo de la asamblea, en tanto, avanza hacia una resolución superadora del conflicto. Pero así las cosas, ésta no surge tanto del desarrollo de la trama dramática, como de una argumentación verbal.

Fuente: La Nación

Sala: Sha (Sarmiento 2255) / Funciones: Sábados y domingos, a las 16.  

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