viernes, 8 de junio de 2012

Dalma Maradona: La hija de Dios


Dalma Maradona: "Puedo ser la hija de El Diego y también una buena actriz”

Dalma Maradona ahonda en la faceta menos conocida del ídolo popular: Maradona como padre. Todo en el unipersonal "La hija de Dios", que se estrena este viernes.

“Mi papá no va a estar para el estreno, sino que va a venir el 12, si Dios quiere”, dice Dalma Maradona en entrevista directa con el programa que conduce Viviana Canosa desde el Teatro SHA. “Si Él quiere”, dicen por detrás los camarógrafos, acorde al título del unipersonal que estrena, La hija de Dios, de Erika Halvorsen.

Pero lo que parece afirmación, es en realidad interrogante. “El título es una ironía. Yo nunca me creí que soy la hija de Dios, sino la hija de mi papá”, aclara. Y bajo esta hipótesis, Diego Maradona se vuelve objeto de estudio de una Master Class en la que Dalma inicia un proceso de deconstrucción sobre la figura de su padre, a la vez que pone en escena la construcción de su propio yo.

No se trata de ficción. “¿Cómo es ser la hija de “El Diego”?” es una pregunta legítima que se aborda sin rodeos. “Todo lo que escribió Erika son cosas que yo le conté, no hay nada agregado ni para generar risa ni para generar más drama del que hubo”, cuenta Dalma, en referencia a las cientos de versiones apócrifas sobre su padre. Así, el personaje épico, capaz de transformar un gol en símbolo de revancha de un país, el ídolo, el Maradona del imaginario colectivo entra en suspensión: ya no es ni “El Diez”, ni “La mano de Dios”, ni “El Pelusa”, sino un padre más. Y todo el misticismo cae a tierra.

Así, a todas las obras sobre “El Diego”, se le suma una más, pero esta vez desde adentro. Con piezas extraídas de un mosaico caótico que constituye la vida de quien supo ser un referente mundial del fútbol y su familia, paradójicamente, La hija de Dios es un intento de Dalma para dejar de ser la “hija de” e independizarse. Lo que no implica desligarse del apellido. “Voy entendiendo de a poco que no tengo que ser “Dalma, la actriz”, separado de “Dalma Maradona”, porque es lo mismo. Yo puedo ser la hija de Maradona con todo lo que implica y también tratar de ser una buena actriz”, dice.

Periplos heroicos

Lo que todos sabemos: 1986. Diego Maradona brilla y se consagra en el mundial de México con la legendaria “Mano de Dios”. Ese mismo año, una publicación lo declara la persona más famosa del planeta. En ese contexto de plena gloria, Dalma llega al mundo en 1987. De ahí hasta hoy va La hija de Dios, que repasa los 25 años de vida de quien lo trae a cuento: desde su relación con su familia y amigos, su carrera como actriz, hasta cómo influye en su vida la fama de Maradona. “Lo pienso como forma de regalo para mi familia y más que nada para mi papá”, asegura Dalma.

Maradona tiene todas las condiciones clásicas del ídolo popular. Cumple el periplo del héroe: el ascenso desde la extrema pobreza de Villa Fiorito hasta la selección y los triunfos en sus clubes, la caída relacionada con la droga y sus escándalos, y la resurrección a través de los multimedia y su mercantilización. “Maradona es el pobre ascendido, el que sale, pero no se olvida de sus orígenes”, afirma Pablo Alabarces en Fútbol y patria. Y esto responde, sigue, a “la narrativa clásica del deporte argentino: la estrella debe ser humilde. Maradona fue el último gran símbolo plebeyo de la  patria, la última posibilidad de un héroe nacional y popular”. Así, Maradona logró unificar mundos que simulaban su separación, de modo que ese origen plebeyo tuvo (y tiene) también su principado.

Ahora, como toda rebeldía nacida en cuna de cristal, es su hija quien recorre el camino inverso: Dalma pretende descender de la fama a lo ignoto de ser una persona común y corriente. De ahí quizás su formación como actriz en una universidad estatal y su rechazo a ofertas que la ubicarían más cerca de donde pertenece. Estuvo en el off y en el comercial, sin distinción. “Si el proyecto me interesa, no tengo mucho rollo sobre dónde se haga, mientras no vaya en contra de mi idea, que es trabajar en teatro”, insiste Dalma, que hasta el viernes fue parte de Qué bueno que estés acá, de Ezequiel Tronconi. “Yo no me encargo de ser mediática, porque eso viene desde que soy chiquita. Entonces, sólo me ocupo de tratar de hacer bien mi trabajo como actriz”.

Teatro documental

“El teatro pide a gritos que se atraviese la cuarta pared, la mentira, y en esa búsqueda surgen variables dramatúrgicas como la del teatro documental, el testimonial y el teatro político”, afirma Halvorsen, que inició su exploración en el teatro documental dentro del ciclo Teatro x la Identidad, y luego siguió con obras como La Persuasión, Mátame de nuevo y Vic y Vic. “A partir de los elementos que sumes para la construcción de ese universo creado con el fin de ser presentado a un espectador, ya no importa si es realidad o ficción, importa que es teatro. Todas las personas podemos transformar nuestra vida en una historia interesante”.

Este viernes le llega el turno a Dalma, y también a su espectador: el fanático del Diez, el farandulero o el teatrero, con todas sus variantes, que completará la obra. Se identificará o no. Se reirá o no. Se conmoverá o no. “En Hija de Dios no importa si quien la ve conoce a Maradona o sabe algo sobre la historia de Dalma. Estamos contando una historia de padre e hija”, sostiene la directora. Una historia más de herencias, mandatos y destinos que, como hijos, casi como en un camino de héroes trágicos, debemos superar para llegar a ser… quienes somos.


FICHA
La hija de Dios
, de Erika Halvorsen

Actúan: Dalma Maradona y Mariano Bicain.

Dónde:
Teatro SHA
Sarmiento 2255
Cuándo: viernes y sábados a las 20.30.


Fuente: Revista Ñ

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