lunes, 19 de diciembre de 2011

Lía Jelín y Helena Tritek: Toc T oc y El precio


Dos directoras exitosas y requeridas

Son amigas y artífices de obras que se mantuvieron mucho tiempo en cartel; hoy en día son referentes de la escena nacional

"Iconoclastas", resume Lía Jelín. "Damas con experiencia", propone Helena Tritek. Eso es lo que une a estas dos directoras de teatro, prestigiosas, laboriosas e intrépidas, que pertenecen a una misma generación. La primera obtuvo el ACE a la dirección en comedia, por Toc T oc; la segunda aquella estatuilla por su labor en drama, con El precio . Ambas obras que se presentaron en la cartelera porteña ahora se mudan a Mar del Plata, al teatro Neptuno y al Corrientes, respectivamente, para prolongar en la costa su exitosa temporada.

A Jelín le gustan las malas palabras y lanza una carcajada mientras habla, con tanta alegría que contagia. Se expresa con las manos y con sus ojos azules transparentes. Tritek es sobria, callada y reflexiva, y detrás de sus anteojos prefiere escuchar. Ambas conocen muy bien la carrera de su colega y se alegran del momento que comparten: el éxito. "Nuestra profesión es una montaña rusa, es como la vida misma. Un día estás arriba y otro día no te llama nadie", dice Tritek, una maestra -muy querida- de actores.

Ambas les aportan a los escenarios y a las obras que dirigen una visión femenina. Tritek ensaya En el cuarto de al lado , de Sarah Ruhl, una pieza sobre la invención del vibrador, que se estrenará en enero en el Apolo, con Gloria Carrá, Luciano Cáceres, Victoria Almeida, Esteban Meloni y elenco. Jelín fue el alma detrás de Confesiones de mujeres de 30 , que estuvo seis años en cartel y de Monólogos de la vagina , que se extendió durante varias temporadas en cartel, con 16 elencos diferentes, y que recaudó por entonces más de 3,5 millones de dólares. Actualmente, ensaya El cabaret de los hombres perdidos , con Omar Calicchio.

- ¿Existe una forma "femenina" particular de hacer teatro?

HT: -Sí, hay otra forma de encare. La mujer va por otro lado que el hombre. Se nota claramente el sello de una directora mujer.

LJ: -Los hombres son más puntuales. La mujer tiene una visión abarcativa. Se preocupa por el sentido de la vida y de la uña que se le rompió. Es recolectora, desde la época de las cavernas [se advierte el influjo de El cavernícola , pieza que dirigió sobre la guerra de los sexos].

- ¿Qué es lo que las seduce de una obra?

HT: -Que Lía cuente lo de Toc T oc, que es interesante.

LJ: -Cuando la leí, pensé que podía haber una brutal identificación con el público. Es una obra francesa, bastante cartesiana. Tomé este texto como si hiciese Esperando a Godot , o A puertas cerradas , de Sartre. A mí me llamaron para dirigirla, como suele ocurrir con las obras comerciales. Y si no me llaman productores pienso que es porque tengo una bocota muy grande, pero me hago cargo.

- Ninguna de las dos deja de apostar por el teatro independiente [este año Jelín hizo El rey se muere , de Ionesco; Tritek, El amante del amor , sobre sonetos de Shakespeare].

HT: -A mí me llamó Romay para hacer El precio . Fue la primera vez que arañaba un Miller. Pero me sigue interesando ese proceso de experimentar con los más jóvenes, que quizá no lo podés hacer con una obra comercial, donde está todo resuelto. Pero aquí o allá, off o no off , el teatro es sangre.

LJ: -A mí me gusta la posibilidad que tenés con el teatro independiente de elegir a los actores y a las obras. ¡Pero dejémonos de joder! Hay un teatro bueno o malo. El teatro comercial no es malo ni el independiente, bueno. Hay alguien que lo hace masivo, pero si es bueno y es masivo: ¡Aleluya!

Clásicas y de vanguardia

Tritek se educó en un colegio de monjas; Jelín se fue de su casa a los 15 años. La primera estudió con Hedy Crilla e Inda Ledesma, de quien fue también asistente de dirección; la segunda también tiene una vasta formación, además de ser bailarina, pero lo suyo fue la escuela de la vida. A los 16 años, se mudó a un kibutz en Israel, donde vivió cuatro años.

Es casi imposible resumir en apenas renglones la trayectoria de estas dos damas: Mujeres terribles, El día que Nietzsche lloró, De cirujas, putas y suicidas, Aryentains y Aryentains 2, Los locos de la reina, Paradero desconocido, Adolece que no es poco y El gran soñador son algunas de las obras que dirigió Jelín. Tritek llevó a cabo Venecia , de Jorge Accame, que se mantuvo cinco años en cartel; El diario de Anna Frank, Blanca y radiante, Pessoa a persona, Las pequeñas patriotas , con Norma Aleandro y Adriana Aizenberg; En la jabonería de Vieytes, El violinista en el tejado, Zorba y El collar de la Paloma , sólo por nombrar algunas.

- ¿Qué obstáculos tuvieron que vencer para poder abrirse paso en el teatro?

HT: -¿Sabés cuánta terapia tuve que hacer para liberarme del colegio de monjas? Coser, bordar, tejer puntillas. Carpetas maravillosas. Venimos de siglos de represión. Pero mi familia fue muy comprensiva.

LJ: -Siempre fui rebelde y varonera, sin masculinizarme ni tuve bronca a los hombres. Son encantadores [está casada con Jorge Schussheim]. Siempre viví el vértigo, desde joven. Después lo pagué con el cuerpo, pero no me arrepiento. ¿Te podés imaginar por entonces lo que significa irse a otro continente, sola, tan chica? A mí me ayudó hacer terapia, hice un total de siete años de grupal, como en Toc Toc [ríe].

- Entonces, la psicología las ha ayudado mucho, ¿cuán presente está en sus obras?

HT: -Conócete a ti mismo. Como directoras, tenemos que ser espejo del actor. Y saber cuál es la emoción que necesita el público. Cuando Lía hizo Los monólogos de la vagina había una nueva liberación femenina y estaba la necesidad de decir ciertas palabras en escena. Pero siempre hay que buscar llegar al otro a partir del profundo conocimiento de uno mismo. Si no, es imposible conmover.

LJ: -¡Y entretener! El teatro debe entretener. Esa es su esencia.

"No hay tantas mujeres directoras", coinciden y enumeran a Betty Gambartes, Eva Halac, Valeria Ambrosio y Corina Fiorillo. Aún, en pleno siglo XXI, la mujer tiene mucho espacio que ganar, y Tritek y Jelín son pioneras, clásicas y de vanguardia, en el sentido amplio y literal que propone esta palabra de origen francés: aquel cuerpo del ejército que abría el camino para que los demás pudiesen avanzar.

DIXIT

" Como directoras tenemos que ser espejo del actor. Saber que emoción necesita el público "
HELENA TRITEK

" Se nota claramente el sello de ?una directora. El hombre va ?por otro lado "
LIA JELIN

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