Jorgelina Aruzzi

La vida es una bufanda
Así como los encuestadores pusieron de moda el término “voto cruzado”, haciendo referencia a que buena parte de los electores de Macri podrían votar a la Presidenta, dos eventos televisivos opuestos pueden compartir parte del público. El golpe de Ricardo Fort a Flavio Mendoza en Showmatch tuvo similar rating –alrededor de 26 puntos– que la tercera entrega de El hombre de tu vida, sin lugar a dudas el capítulo más logrado en lo que va de la serie de Juan José Campanella, con el agregado de que fue trend topic en Twitter y recibió una felicitación por parte del Inadi por su magistral trato sobre la discapacidad. Ambos momentos televisivos tuvieron en común, parafraseando uno de los grandes slogans de Gran Hermano, mostrar la vida misma. Sin embargo, está la vida misma que vemos y muchos quieren que veamos todos los días y la vida misma que no es tan accesible a los ojos, esa vida misma que incluso muchos se encargan de ocultar. Apenas Yanina ingresa al bar donde la esperaba Hugo Bermúdez, lo primero que hace el personaje de Francella es dar vuelta la cara para no verla. Esa es la antesala de un gran momento televisivo, el momento en que en la tele pueden verse esas cosas de la vida misma que no queremos ver. Una clienta de la agencia amorosa muy particular: una pediatra con discapacidad neurológica que tiene mucho para contar detrás de sus tics, detrás de sus estoicos sueños que sólo quiere vivir con dignidad fue el gran atractivo de la entrega del último domingo que, al mismo tiempo, volvió a presentar en sociedad a una actriz en serio que después de varios secundarios y algunos pocos protagónicos, está golpeando, acaso, las puertas del éxito masivo. Una mujer que transitó ese camino apasionante que va del trabajo silencioso a la ovación de un público que la aplaudió de pie desde su televisor, una actuación magistral que obligó a muchos a preguntar cuál era el nombre de esa actriz.
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