
Nota del 15 de mayo
Operaron sin complicaciones a China Zorrilla
La actriz, que sufrió ayer una fractura de cadera, se encuentra recuperándose, según informó su médico, Alfredo Cahe
BUENOS AIRES, (DyN) - La actriz China Zorrilla se recuperaba esta mañana "sin problemas" de una operación de reemplazo de la cadera derecha, luego de la fractura que sufrió ayer en su casa por un accidente doméstico.
El médico de la actriz uruguaya, Alfredo Cahe, aseguró hoy que se le colocó "una prótesis" para el "reemplazo total de la cadera derecha", y que la intervención se extendió durante "una hora y media".
"Ya está en la cama sin problemas", sostuvo Cahe en diálogo con radio La Red, y precisó: "La evolución en estos casos siempre es muy buena, pasa que uno toma precauciones porque China tiene 87 años".
Ayer, Zorrilla, "al levantarse de la cama, se enredó con la alfombra y cayó de una forma tal que se fracturó el cuello de la cadera derecha", prosiguió Cahe.
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sábado 16 de mayo de 2009
China Zorrilla
Eduardo Rovner y Adelaida Mangani: La sombra de Federico

“No quisimos planteos realistas”
García Lorca vuelve del más allá a modo de sombra. El dramaturgo y la directora, responsables de la obra junto con César Oliva y Hugo Urquijo, señalan que concibieron tres niveles para la puesta: “El sobrenatural, el real y el de las evocaciones”.
“No hay más que un millón de herreros forjando cadenas para los niños que han de venir. No hay más que un millón de carpinteros que hacen ataúdes sin cruz. No hay más que un gentío de lamentos que se abren las ropas en espera de las balas...” Este es apenas un fragmento de Grito hacia Roma (de Poeta en Nueva York) que, a su manera, dirá un personaje en escena recordando al Federico García Lorca que ya a los veintitrés años había escrito “si muero, dejad el balcón abierto”. Palabras y metáforas como aquellas del poeta se constituyen en eje de La sombra de Federico, obra que tras la première de anoche se ofrece hoy al público en la Sala Casacuberta del TSM. Cuenta con dos autores y dos directores. Ellos son el dramaturgo Eduardo Rovner y el filólogo español César Oliva, quienes recortan de modo sintético y preciso obra y vida del poeta que nació en Fuentevaqueros el 5 de junio de 1898 y murió asesinado el 19 de agosto de 1936, en Viznar (Granada), después de un mes de comenzada la Guerra Civil (el 17 de julio), con el levantamiento del general Francisco Franco. De esta puesta de los directores Hugo Urquijo y Adelaida Mangani surgen evocaciones sobre el apresamiento y muerte del poeta, siendo Mangani quien aporta a la trama su experiencia titiritera y quien entre sus numerosos trabajos realizó dos recordadas puestas con títeres junto a Rovner: Tinieblas de un escritor enamorado y la pieza para niños Teodoro y la luna. Sobre La sombra...
Rovner memora su encuentro con el profesor Oliva en la Universidad de Murcia y la invitación a transformar en pieza teatral un texto alusivo a Lorca. Imaginar que el poeta regresa a modo de sombra que exige saber la razón del asesinato era natural para este autor que advierte en la prosa del granadino y en poemas como “Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino a Sevilla”, una premonición sobre el final de Lorca. Fue así que se inició una escritura a dos puntas en la que Rovner sigue destacando la destreza de Oliva (también director) para las transiciones escénicas.
A este sustento teatral se sumó un riguroso trabajo de investigación en el que es posible rastrear los estudios hechos por prestigiosos hispanistas, como el británico Gerald Brenan, el francés Claude Couffon y el irlandés Ian Gibson, pioneros en la mención de los nombres de los asesinos y sus fanfarronas confesiones, y de los asesinados junto a Lorca (los banderilleros anarquistas Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas, y el maestro Dióscoro Galindo González). En los textos de Gibson se alude al temor de Lorca ante la muerte y a la existencia de una carta dirigida a su padre Federico García Rodríguez, en la que le pide entregar una cantidad de dinero para salvar su vida. Pedido que el padre cumplirá sin saber que el poeta ya había sido fusilado. Volver sobre aquellos últimos momentos implica no desatender las contradicciones, entre otras las discusiones que señala Mangani referidas a los Rosales, una familia falangista con la que el poeta mantenía relaciones amistosas y en cuya casa buscó refugio (era amigo del poeta Luis Rosales). Esto no impidió que fuera arrancado de allí con gran despliegue de fuerzas el 16 de agosto de 1936.
–Han circulado muchas historias sobre la vida y obra de Lorca. ¿Las tuvieron en cuenta?
Eduardo Rovner: –César Oliva sabe muchísimo sobre Lorca y eso ayuda a ubicarnos. En este momento, Oliva dirige un proyecto para revivir La Barraca, el teatro de títeres con el que Lorca recorrió España. La sombra de Federico es resultado de ese conocimiento, de la debilidad de Oliva por La Barraca y los retablos; y el de mi debilidad por el más allá.
–Que años atrás manifestó junto a Adelaida en Tinieblas de un escritor enamorado, algo así como la recuperación del amor en el más allá.
Adelaida Mangani: –El regreso después de la muerte es un tema muy presente en Eduardo. En muchas de sus obras hay una obsesión por instalarse en el más allá, o volver del más allá.
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La ficha
Norma Aleandro, Mercedes Morán y Andrea Pietra: Agosto, condado Orange

Lazos familiares en conflicto
Norma Aleandro, Mercedes Morán y Andrea Pietra, en una obra de más de tres horas
Tres mujeres toman mate en una pequeña habitación. La más joven ceba; la del medio oficia como anfitriona, y la mayor ofrece masas. Conversan sobre el dengue, sobre la camisa que luce una de ellas y sobre un tratamiento capilar casero. Su hospitalidad es la estrella y la única que no hace gala de su bajo perfil. Una de ellas abrazó el Oscar, otra adaptó una obra ganadora del Pulitzer y la tercera está nominada al Martín Fierro. Estas damas de tres generaciones distintas se reúnen para hablar de conflictos familiares, afortunadamente no los propios, y de una casa que conocen bien, el teatro.
Norma Aleandro, Mercedes Morán y Andrea Pietra encabezan el elenco de Agosto, condado Osage, la obra que causa sensación en Broadway y en el West End londinense y que propone ?atrevida?, en la era del zapping, volver a las raíces del teatro. Lejos de la tendencia minimalista, con un gran elenco, un texto complejo y profundo, esta puesta de más de tres horas no busca que el espectador asista a un mero espectáculo pasatista. Y para que este objetivo se cumpla, el productor Daniel Grinbank convocó a Claudio Tolcachir para llevar a escena esta obra ganadora de cinco Tony y el Pulitzer.
En una ciudad del interior, un hombre abandona a su familia. Su esposa, en la piel de Aleandro, y sus tres hijas (Morán, Pietra y Eugenia Guerty) se reunirán para encontrarlo. Esa es la excusa para contar una historia con ribetes autobiográficos, escrita por Tracy Letts. El dramaturgo integra la compañía Steppenwolf, de Chicago, que tiene como miembro predilecto a John Malkovich, que ha realizado 33 obras con este grupo. El resto de sus miembros, con excepción de William Petersen (CSI) y de Gary Sinise (Forrest Gump) está alejado de las pantallas, grandes y chicas, y apuesta a los escenarios.
-¿Cuál es el secreto y el gran atractivo de esta obra?
Norma Aleandro: -El secreto está en el mismo Letts. El es uno de esos autores que se tiran al abismo del alma humana. Agosto, tiene muchos atractivos, problemas comunes en todo el mundo. Creo que esta obra será un clásico el día de mañana. Y cada espectador encontrará algún personaje con el que se sentirá reflejado.
-Es una obra atípica para el circuito comercial, por el numeroso elenco, la duración, la complejidad?
Andrea Pietra: -Sí, es más común ver estos elencos en el teatro oficial. En el circuito comercial se evitan estas puestas por los riesgos que implican. Lo del tiempo es relativo. Acá pasan cosas todo el tiempo. Hay obras que duran 40 minutos que son aburridísimas y otras geniales, como fue Los efímeros, de Ariane Mnouchkine, que duraba 8 horas.
-Mercedes, vos además tuviste el doble desafío de adaptar y actuar en esta obra.
Mercedes Morán: -Es que me enamoré de ella. Tuve la suerte de tener acceso a la pieza en inglés y de poder verla en Nueva York. Me sentí conmovida con la lectura del material de una manera muy infrecuente y empecé a sospechar que quizá sólo me pasaba a mí. Pero advertí que había 400 personas en el mismo estado de shock que yo cuando terminó la función. La adaptación es un ejercicio que venía haciendo antes y que, en este caso, realicé con la ayuda de mi marido. El texto tiene tantos aciertos, y sus hilos son muy fuertes y precisos. Esta labor me ayudó para entender mejor no sólo a mi personaje, sino a toda la familia.
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Astrología y cábalas
Un elenco de selección
Adelaida Mangani y Hugo Urquijo: La sombra de Federico

García Lorca, recuperado en plenitud
La sombra de Federico sube a escena esta noche; el texto recupera el espíritu del poeta y explica su tragedia
"El crimen fue en Granada" escribió Antonio Machado en referencia al fusilamiento de Federico García Lorca en 1936. Pocos días antes de su muerte se había producido en España el alzamiento militar contra el gobierno republicano, y esa muerte, que todavía hoy no tiene responsables, es el punto de partida de una nueva producción que hoy estrena el San Martín.
La pieza fue producida por dos autores, el argentino Eduardo Rovner y el español César Oliva. En La sombra de Federico , tal el título de la obra, los dramaturgos recuperan el espíritu del poeta y lo traen hasta este presente. El mismo tratará de explicitar las causas de su tragedia.
El elenco está integrado por Fabián Vena, Graciela Dufau, Luis Campos, Aldo Barbero, José María López, Néstor Caniglia, Héctor Nogués, Sebastián Richard, Omar Kühn, Marcelo Melingo, Juan P. Carrasco, Eduardo Arias, Graciela Muñiz y el grupo de Titiriteros del Teatro San Martín. La dirección correrá por cuenta de Hugo Urquijo y Adelaida Mangani. Si bien es la primera vez que ambos creadores comparten el mismo rol, desde siempre estuvieron conmovidos por la obra de Federico García Lorca. Adelaida recuerda que su madre le cantaba de pequeña algunas canciones extraídas de piezas del poeta y que, luego, ella se las cantó a sus hijos, y Urquijo expone una profunda preocupación por hacer hincapié en la muerte violenta del creador granadino: "La gran pregunta de la obra es «¿por qué me mataron?». Este gran enigma ahora, después de tantos años, puede arrimar una hipótesis muy política. Fue obviamente un crimen político, y eso asoma en toda la investigación que, desde Ian Gibson para aquí, se ha hecho. Pero nadie lo asume, el cuerpo no fue entregado y permanece en una fosa común. Nadie se hizo cargo ni se responsabilizó. Creo que ese acto fue doblemente criminal, porque cuando se desata el golpe militar asesinan a ese inocente además, y cuando se asesina a un inocente se instala el terror. Eso fue el crimen de Lorca".
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Hedwig and the Angry Inch (Hedwig y la pulgada rabiosa)
Un canto transexual
Comedia musical de culto, aquí se presenta en el Roxy Live, con Germán Tripel y Florencia Otero.
Sobre el escenario, una batería, un teclado, dos guitarras y un bajo esperan. De pronto, envueltos en humo, la banda entra, se apodera de ellos, y segundos después la escena es la de cualquier recital de rock.
En medio de esa potencia sono ra, una mujer escupe, con visceral masculinidad, las estrofas de una canción y sostiene una actitud desafiante frente al público. Frente a sus músicos. Y frente a Yitza, el barbado y menudo muchacho que le hace coros con voz de mujer.
Así arranca la versión local de Hedwig and the Angry Inch (Hedwig y la pulgada rabiosa), el musical que John Cameron Mitchell escribió en 1997, que lleva más de 50 producciones en distintos lugares del mundo, y que pasó al cine con ingreso casi directo a esa categoría que llaman "de culto".
"En este caso lo que se trató de reproducir aquí es la puesta teatral, que tiene diferencias importantes con la película", aclara Germán Tripa Tripel, quien tras su participación en Rent, invirtió su verano en la preparación del rol principal.
Ambientado en el lado Este de Berlín, el comienzo de la historia muestra a un preadolescente que se debate en la definición de su sexualidad. Enamorarse de un oficial del ejército norteamericano lo impulsa a elegir la transexualidad. pero un error en la cirugía lo deja con una molesta pulgada que marcará su vida, más allá de la caída del muro y los cambios que vivió el mundo después de los '80. Esa es la historia que Tripel, enfundado en vestidos que dejan al descubierto buena parte de su cuerpo, cuenta entre canción y canción. Una trama que tiene en Yitza, que interpreta Florencia Otero, a la mitad complementaria del protagonista.
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Drácula, el musical
Nota del 15 de mayo
Señas del amor
Hoy y mañana, en el Teatro Del Globo, se harán dos funciones con intérptes en lenguas de señas.
Basta infiltrarse en un ensayo para comprobar la intensidad de la puesta. Los artistas se desplazan por el escenario con un plus que doblega su esfuerzo: las manos y la gestualidad se unen para integrar a otro público. Desde 1991 -año de su estreno en el país-, más de dos millones de personas vieron Drácula, el musical, pero muchos debieron esperar años para disfrutar plenamente del conde-vampiro: hoy y mañana, en el Teatro Del Globo, sube a escena con la particularidad de que los actores son intérpretes en lengua de señas.
Pepe Cibrián y Angel Mahler cedieron los derechos del musical para que artistas del Instituto Superior Villasoles y la Mutualidad Argentina de Hipoacúsicos monten a pulmón una puesta inédita: a diferencia de otras propuestas para sordos e hipoacúsicos, no hay intérpretes que acompañan al actor sino que son ellos los que cumplen ambas funciones. A eso se suma el subtitulado y un sistema de aro magnético en la sala que permite el sonido en forma directa quienes poseen audífonos.
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China Zorrilla

Nota del 14 de mayo
Internaron a la actriz China Zorrilla
Sufrió una lesión en la cadera como consecuencia de un accidente doméstico; "Está perfecta", dijo su compañero de elenco, Carlos Perciavalle
(DyN) - La actriz China Zorrilla sufrió hoy una lesión en la cadera y fue internada en un sanatorio del barrio porteño de Palermo, informaron sus allegados.
Zorrilla, de 87 años, padeció un accidente doméstico y fue trasladada en ambulancia al Sanatorio de Los Arcos, donde los médicos le realizaron estudios que comprobaron que sufrió una pequeña fractura lateral de cadera.
El actor Carlos Perciavalle, su compañero en la obra de teatro "El diario privado de Adán y Eva", comentó a la prensa que la caída ocurrió cuando Zorrilla "se enredó en una alfombra" cuando caminaba para atender el teléfono.
"Está perfecta", dijo Perciavalle tras visitarla en el sanatorio.
La actriz permanecerá internada hasta que los médicos decidan si debe ser operada debido a la lesión.
Fuente: La Nación
Fabián Vena: La sombra de Federico
Delgada senda que lleva al poeta
14.05.2009 | Fabián Vena habla de su experiencia de actuar con el Grupo de Titiriteros cubriendo el papel de García Lorca en sus últimos días y antes de ser asesinado, Lo acompaña Graciela Dufau bajo la dirección de Hugo Urquijo.
Un nuevo encuentro con la obra de Federico García Lorca se producirá el viernes, a las 20, en la sala Casacuberta del San Martín, cuando se estrene "La sombra de Federico". La pieza de Eduardo Rovner y César Oliva, será protagonizada por Fabián Vena, en el papel de un Lorca, que regresa como una sombra, después de muerto, para tratar de entender las causas del por qué de su fusilamiento.
La originalidad del espectáculo es que incluye una propuesta multimedia. Participarán el grupo de Titiriteros del San Martín, habrá música grabada y en vivo y entre los papeles coprotagónicos se ubica Graciela Dufau, como Esperanza Rosales, la familia amiga del poeta, que lo recibe en su casa cuando lo persigue la Guardia Civil.
Dirigido por Hugo Urquijo, Fabián Vena confiesa estar más que sorprendido de interactuar con títeres de distintos tamaños y objetos.
"Al Grupo de Titiriteros lo llamo "el ejército prusiano argentino", porque tienen una disciplina, que yo mismo y muchos de mis colegas desearíamos tener".
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Lito Cruz

“El teatro debe tener compromiso”
Además de alentar un nuevo proyecto de ley de teatro independiente, el actor y director de La Comedia de la Provincia de Buenos Aires lleva relatos reales al escenario.
“El teatro debe tener hoy un compromiso social mayor”, sostiene el actor, director y docente Lito Cruz, convencido de que los grupos y las pequeñas salas pueden canalizar ese compromiso a través de una actividad que “crea luz, combate la oscuridad que oculta el daño y revitaliza la práctica de la discusión de ideas”, dice. Desde hace año y medio director de La Comedia de la Provincia de Buenos Aires, este artista reconocido por el público y sus pares destaca, en principio, la acción del teatro comunitario representado por los 50 grupos diseminados por todo el país, algunos con trascendencia fuera de la Argentina. El afán por integrar el teatro a la sociedad no es nuevo en Cruz. Lo intentó en programas como “300 ciudades cuentan su historia” (mientras fue director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro), en su cargo de director del Coliseo Podestá de La Plata y del Teatro de la Ribera, y mucho antes, siendo adolescente, en su natal Berisso. Opina que conversar con la gente del barrio, darle pertenencia y alentarla para que se exprese constituye una valiosa alternativa para chicos y adultos. Por eso acaba de presentar con apoyo del Instituto Cultural de la Provincia –que preside Juan Carlos D’Amico– un proyecto de ley de teatro independiente ante la Legislatura provincial. El actor ha obtenido ya el aval de la Federación de Teatristas Independientes Bonaerenses, la Asociación Argentina de Actores, Argentores y el INT, entidades a las que suma la colaboración del escritor Pacho O’Donnell, asesor cultural de la gobernación. La promulgación de esta ley sería un hito más del teatro independiente y otro avance en la actual gestión de este actor que en los ’90 participó activamente en la creación de la Ley Nacional de Teatro. Otra propuesta es la de conciliar teatro e historia. El interés que despertó Guayaquil, obra teatral de O’Donnell –que Cruz interpreta junto a Rubén Stella– le demostró que los temas históricos se avienen con el llamado teatro popular. “El espectador toma conciencia de que ahí se está hablando de su pasado y de un presente que exige resolver problemas graves como la pobreza y la marginación”, puntualiza en diálogo con Página/12, en su ya mítico estudio de la calle Suipacha.
–Problemas que vienen de tiempo atrás...
–Pero se agudizaron. Para entender el presente desde la historia le pedí a Pacho que me alcanzara catorce temas sobre la Independencia. La intención es contar la historia argentina entre 1810 y 1854. Después se convocó a autores y directores de la provincia, y se armaron los elencos. Empezamos con dos intérpretes para facilitar el trabajo y que fuera económico. Llevamos los espectáculos a los museos y nos fue bien. Entonces armamos otra serie con otros temas y con otro historiador. En este momento tenemos veintiséis obras circulando por la provincia. Después nos llamaron de algunos organismos. Les interesaban sobre todo las figuras de San Martín, Juana Azurduy, Manuel Dorrego, Juan Lavalle, Fray Justo Santa María de Oro y Mariano Moreno.
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El recorrido de un maestro
La pipa de la paz

Nadie se prepara para la vejez de los padres
Mabel Manzotti y Carlos Portaluppi crean un tierno vínculo entre madre e hijo, en una obra sencilla que reproduce situaciones universales
"¡Es mi mamá, te lo juro!", dijo alguien en la platea antes de finalizar la primera escena de la obra, en referencia al personaje de Mabel Manzotti. Es que hay tipologías que se repiten, vicios que son comunes y temperamentos pétreos muy reconocibles.
La obra de Alicia Muñoz es una comedia simple, en la que una madre de avanzada edad llama por teléfono a su hijo, que vive en Nueva York, y lo preocupa adrede para que viaje en forma urgente a verla. Todo lo que ocurre después es el reencuentro de estos dos seres que se aman, alejados por la vida.
Alicia Muñoz teje una trama sencilla, construida por los conflictos naturales de la vejez; y lo que les ocurre a los hijos cuando sus padres están mayores. Esta mujer ya no puede sola con su vida. Desde lo físico y desde lo afectivo. Ahí sobreviene el asunto de la casa familiar, tan impregnada de historias y vidas. Y de ese hálito saludable y tibio se ve envuelto este hijo sensible y piadoso.
Más que una historia, La pipa de la paz es una larga situación, escrita para presentar conflictos mundialmente comunes. A través de poco más de una hora circulan los rituales familiares, la muerte, las mañas y los egoísmos. Hay algunas reiteraciones y muchos lugares comunes, previsibles, sí, pero la obra es efectiva. Y esa es una virtud de la hábil dirección de Guillermo Ghio, que saca lo mejor de sus intérpretes para un buen resultado.
Tanto Mabel Manzotti como Carlos Portaluppi hacen deliciosos estos textos a través de dos criaturas hermosas. Manzotti encarna a una vieja tan egoísta como adorable. Es cascarrabias, caprichosa, manipula a sus hijos y se pelea con todo su entorno. Pero aunque los desafía permanentemente, sabe cuáles son sus límites. Portaluppi le pone el alma a este hijo que también necesita a su madre más de lo que él cree. Tiene que afrontar algo para lo que nadie está preparado: la vejez de los padres, y sabe reflejar bien ese debate, entre el hartazgo, el amor y la obligación. El vínculo es excelente. Se emocionan, se exaltan, son hábiles para pasar de un estado a otro y logran momentos de gran ternura. El afán por querer cambiar al otro y tener la razón se vuelve un tour de force tan entretenido como emotivo.
Fuente: La Nación
La sombra de Federico, Hogar, Memorias de una pieza, El borde infinito, El regreso, La tragedia cómica, "Agosto, Condado Orange", y otras
Estrenos
Doce novedades. La cartelera oficial, comercial y alternativa se nutren de interesantes y variadas propuestas
La sombra de Federico
De Eduardo Rovner y César Oliva, dirigida por Adelaida Mangani y Hugo Urquijo. Con Fabián Vena, Graciela Dufau, Luis Campos, Aldo Barbero y elenco. De miércoles a domingos, a las 20, en la sala Casacuberta, del San Martín, Corrientes 1530. De 20 a 35 pesos.
Hogar
De Davis Storey, dirigida por Carlos Rivas. Con Abián Vainstein, Martín Papanicolau, Lourdes Cerretani, Adriana Marqués y Sergio Catallani. Viernes, a las 21.30 y sábados, a las 21, en el Payró, San Martín 766 (4312-5922). $ 35.
Memorias de una pieza
De Pablo Razuk, con él, Luis Gianneo, Deborah Wallace y un extenso elenco. Viernes, a las 23.15, en Korinthio Teatro, Junín 380 (4951-3392). $ 30.
El borde infinito
De Vanesa Weinberg, con ella y Guy Barel. Sábados, a las 20, en Anfitrión, Venezuela 3340.
El regreso
De César Rojas, dirigida por Jesús Gómez y Roberto Giovanetti. Domingos, a las 20.30, en La Ranchería, México 1152 (4382-5862). De 15 a 20 pesos.
La tragedia cómica
En clave de clown, Omar Jacquier, dirigido por Hernán Carbón. Sábados, a las 20, en Tadrón, Niceto Vega 4802 (4777-7976). $ 25.
Agosto, Condado Orange
De Tracy Letts, dirigida por Claudio Tolcachir. Con Norma Aleandro, Mercedes Morán, Andrea Pietra, Lucrecia Capello, Horacio Roca, Antonio Ugo, Eugenia Guerty y elenco. Desde el domingo, en el Lola Membrives, Corrientes 1280.
El rufián de la escalera
De Joe Orton, dirigida por Agustín Alezzo. Viernes y sábados, a las 23.15; y domingos, a las 21, en El Duende, Córdoba 2797 (4964-5710). De 20 a 40 pesos.
Angelito, un cabaret socialista
De Roberto Cossa, dirigida por Jorge Graciosi, con Patricia Durán, Gabriel Fernández, Ana Ferrer, Horacio Vay, Nicolás Abeles y elenco. Miércoles, sábados y domingos, a las 21, en el CC 25 de Mayo, Triunvirato 4444 (4524-7997). De 10 a 15 pesos.
Las malditas
Humor negro de Daniel Dalmaroni, dirigida por Cristina Miravet, con Thelma Demarchi, Romina García, Paola Miguele, Jazmín Ríos y Mirta Seijo. Sábados, a las 21, en El Club del Bufón, Lavalle 3175. $ 20.
La tercera parte del mar
De Alejandro Tantanián, dirigida por Gerardo Begérez, con Natacha Codromaz y Gerardo Otero. Domingos, a las 18.30, en Abasto Social Club, Humahuaca 3649 (4862-7205). De 18 a 25 pesos.
Así da gusto
De y por Ana María Bovo, en un tributo a la comicidad femenina. Martes, a las 20.30; y domingos, a las 17, en el Maipo Club, Esmeralda 443 (4322-8238 y 4322-4882). $ 40.
Fuente: La Nación
Carlos Ares: Big Bang (Si todos mentimos, nadie miente)
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El teatro como una adicción
El periodista debuta como autor teatral con "Big Bang (si todos mentimos, nadie miente), en el Konex.
Sobre el arte de la simulación y sus alcances, en el teatro, pero también en la vida. Big Bang (Si todos mentimos, nadie miente), primera obra de Carlos Ares, que se estrenó en la Ciudad Cultural Konex, alude a la ficción que una pareja de actores entreteje en escena y a la representación que se pone en juego en lo que denominamos la realidad.
"Supongo que después de entrevistar a 60 actores para el programa Troesma, durante cuatro años, algo de todo lo que me contaron quedó rondando. Es un oficio de gente muy vulnerable. Los conozco y los veo sensibles, dependientes, necesitados siempre de reconocimiento", apunta Ares, quien fuera director de la revista
cultural La Maga y corresponsal porteño del diario El País de Madrid durante más de dos décadas. "Primero escribí el monólogo de la actriz, sobre la idea de miento, y qué¿ y de ahí surge el si todos mentimos, nadie miente. Después vino la historia. La escribí escuchando a Los Redondos: esa música y la poesía del Indio Solari, uno de los más grandes poetas argentinos, fue muy inspiradora para imaginar lo que seguía", dice.
La puesta de la obra es responsabilidad artística de Corina Fiorillo, que viene de dirigir la premiada Desdichado deleite de un destino y Raquel Albeniz y Alejo Mango son los actores. En escenas, sus personajes se reencuentran sobre un escenario despojado de una sala vacía, en lo que -parece- una convocatoria para la puntada inicial de un proyecto teatral.
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El tiempo y los Conway, Azucena sin guipiur, y Nélida Lobato
Gira teatral
La obra El tiempo y los Conway se presentará en Rosario este sábado y el próximo, a las 21, en el Teatro Nacional.
Próximo estreno
A partir del 13 de junio, Azucena sin guipiur subirá a escena en la sala Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543. Con Laura Bove y Fito Yanelli. Libro y dirección de Alfredo Megna.
Homenaje a Nélida Lobato
El martes a las 19 será la inauguración de la muestra-homenaje que se le realizará a la recordada vedette, en el Centro Cultural Recoleta. Participarán figuras del espectáculo y la cultura en general. En la muestra -organizada por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad- se expondrán fotografías, objetos personales, vestuario, programas, filmografía, etc. Se proyectarán testimonios y entrevistas realizadas especialmente por Jorge Lafauci, entre ellas a Mirtha Legrand, Víctor Laplace y Enrique Pinti.
Fuente: Clarín
miércoles 13 de mayo de 2009
Mariano Dossena: El tiempo y los Conway

“Palabra, situación y vínculo”
Así describe el director las cualidades que lo llevaron a elegir y montar una obra del inglés J. B. Priestley, que a pesar de haber sido escrita en 1937, no queda reducida a su época. “El tema no resiste fronteras estéticas”, dice.
Escrita por el inglés J. B. Priestley, estrenada en Londres en 1937, El tiempo y los Conway retrata los anhelos y frustraciones de los integrantes de una familia que vive en las afueras de Londres. Según anticipa el título de la pieza, con la idea de realzar los efectos devastadores del paso del tiempo, el autor intercaló entre el primero y el último acto –que transcurre durante una alegre velada, una vez terminada la Primera Guerra– un cuadro en el que se ve a los mismos personajes casi veinte años después, poco antes de comenzar la segunda gran contienda, sumidos en la desesperanza, a punto de perder todos sus bienes y la mayor parte de ellos, con sus ilusiones rotas. Así, el espectador puede asistir al fin de fiesta inicial con la ventaja de conocer de antemano el destino de toda la familia.
A pesar de las características de su estructura, su formato tradicional no hace de esta pieza un material demasiado frecuentado por los grupos de teatro. Además, los roles a representar son muchos: una madre, tres hermanas (la que sueña con ser escritora, la que muere muy joven, la que sólo desea casarse y la militante socialista) y dos hermanos, más amigos y pretendientes. No obstante, el joven director Mariano Dossena se animó a conformar el nutrido elenco (en el que se destacan Alcira Serna, Diana Kamen y Luis Gritti) para presentar la pieza en el Centro Cultural de la Cooperación, los domingos a las 20.30. Con una formación ecléctica (entre sus maestros figuran Juan Carlos Gené, Augusto Fernández, Rubén Szuchmacher y Luciano Suardi), Dossena recuerda este texto de Priestley desde que en la adolescencia lo leyó especialmente por su estructura, que lo aproxima al cine. Sin embargo, el aspecto decisivo fue otro. “Elijo una obra si me emociona y si a través de ella puedo contar algo de mí mismo”, precisa en una entrevista con Página/12. El director reconoce que, mientras estaba ensayando, les confiaba a otros teatristas el proyecto de su montaje y a muchos les parecía una apuesta fuera de época: “Me miraban raro, como si yo hubiese querido sacar a la luz una pieza de museo”, sonríe hoy. De alguna manera consciente de aquel peligro, para contrarrestar el efecto que también el tiempo pudo haber hecho con la obra, Dossena utiliza la traducción de Jaime Arrambide, que abunda en giros rioplatenses.
–¿Cómo eligió una obra que no tiene afinidades con las tendencias formales del teatro alternativo?
–Me decidí por un texto que podríamos llamar “clásico” porque vengo trabajando con autores muy sólidos en su textualidad, como Paul Auster o Marguerite Duras. Me interesa trabajar con la palabra, la situación y los vínculos. Y que exista una historia que contar. Me siento pleno a la hora de encarar un proyecto con el sostén de un texto potente: me gusta escuchar la propuesta del autor, que es para mí la materia prima del espectáculo.
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Claudio Rissi, Laura Novoa, Coquetos carnavales, Soledad Silveyra, La última habitación (El despertar de Clara), Eleonora Wexler y Villanueva Cosse
Nueva sala. Claudio Rissi estuvo varios meses trabajando en la construcción de un teatro en Monte Grande, ciudad donde vive con su mujer, la actriz Mariana Agüero. Le puso Brancaleone, en homenaje a la película La armada Brancaleone , de Mario Moniccelli. Cuando se lo encontró en Mar del Plata, Rissi no quiso desaprovechar la oportunidad de sacarse una foto con él y de contarle el homenaje que le hizo desde su sala de la zona sur del Gran Buenos Aires. Allí no sólo se representan obras de teatro, sino también recitales y ciclos culturales.
El Complejo está activo. Laura Novoa volverá a trabajar con su marido, el autor y director Mario Segade. Pero esta vez será en la sala Cunil Cabanellas, del Teatro San Martín. Segade escribió y dirigirá Un poco muerto . Se estrenará a fines de junio y a Novoa la acompañan en el elenco Marcos Montes y Silvina Bosco. En el Complejo también comenzaron los ensayos de Coquetos carnavales , una obra de Luis Cano, que tiene un extenso elenco de prestigiosos nombres del off porteño: Carlos Weber, Alejandro Catalán, Gabriel Molinelli, Pablo Caramelo, Nacho Vavassori, Marcelo Minnino, Claudio Martínez Vel, Diego Starosta, Germán De Silva, Mauricio Minetti, José Luis Arias y Miguel Israelievich. Se estrenará en julio, en el Sarmiento.
"Esto no levanta". Parece que Soledad Silveyra está introduciendo de bruces a su pareja, el político Carlos "Chacho" Alvarez, en el mundo teatral. Hace unos días lo llevó a ver Titulares , la obra que dirige José María Paolantonio, en el Alvear. Y el viernes pasado, fueron a ver La pipa de la paz , en el Maipo Club, obra en la que trabajan Carlos Portaluppi y Mabel Manzotti, sus ex compañeros de Vidas robadas . Al parecer, el político no se acostumbra del todo al arte escénico. Desparramado en su silla, en la mitad de la obra, le dijo a Solita: "Esto no levanta, esto no levanta".
Amigos de payasadas. Víctor Laplace y Alejandro Paker se hicieron muy amigos de Walter Velázquez, el actor y director que los introdujo en la técnica del clown, el año pasado, en la comedia musical histórica Pepino el 88 . Por eso no quisieron perderse La última habitación (El despertar de Clara) , la creación colectiva que Velázquez hizo con su grupo. "Hubiera podido verla dos horas más", dijo Laplace.
Wexler, activa
Villanueva Cosse está muy entusiasmado en el armado de su elenco para Bodas de sangre , clásico de García Lorca que será la apuesta más importante del Teatro Nacional Cervantes y que se estrenará en la segunda mitad del año (entre septiembre y octubre). Para los papeles protagónicos fueron convocadas Leonor Manso y Eleonora Wexler, que deberá conciliar los tiempos de ensayo, con los horarios de grabación de Valientes , y sus momentos como madre y esposa. La actriz ya ha pasado por casi todos los teatros más importantes de Buenos Aires. El resto del elenco se elegirá por audiciones y se conocerá en las próximas semanas.
Fuente: La Nación
Patricia Palmer, Patricio Contreras, Nicolás Mateo, Dora Milea y Pepe Soriano
Charlas con el público
Hoy, a las 18, el público podrá escuchar a Patricia Palmer, Patricio Contreras, Nicolás Mateo y Dora Milea, de la obra Telémaco o el padre ausente , en el ciclo Hecho en casa , organizado por el Teatro Nacional Cervantes, Córdoba 1155.
En el mismo espacio, como parte del ciclo El teatro: un universo de sentidos , mañana, a las 17, se exhibirá el documental El mundo es un escenario , de Ronald Harwood -autor de la obra El vestidor -, quien presentará este incunable.
Por otro lado, el periodista Roberto Quirno, quien presenta Cine de siempre en la pantalla de Canal 7, continúa con sus charlas abiertas con grandes figuras del teatro, todas ellas ganadoras del premio Trinidad Guevara. Hoy, a las 19, en el Centro Cultural Defensa -Defensa 535-, entrevistará a Pepe Soriano, ganador del premio por Visitando al Sr. Green , en 2005. Todas son actividades gratuitas.
Fuente: La Nación
Hugo Urquijo, Fabián Vena y Graciela Dufau: La sombra de Federico
Todos los caminos conducen a Lorca
Protagonizada por Fabián Vena y Graciela Dufau, mañana se estrena esta obra basada en el poeta español Federico García Lorca. Con dirección de Hugo Urquijo (marido de Dufau) y Adelaida Mangani (prima hermana de Dufau), los intérpretes interactúan también con títeres para contar la muerte del artista.
Después del crimen, la sombra del poeta y dramaturgo español que tanto le cantó a la luna, siguió con sus andanzas por la Tierra, según la imaginaria historia que trazará sobre las tablas un gran elenco de actores y títeres, que incluye la propia literatura de un escritor que, tal vez intuyendo que lo matarían, llenó de "voces de muerte" sus textos.
En la obra, la figura de Federico García Lorca aparece al comienzo para atormentar a Ramón Ruiz Alonso que, arrodillado, reza. La sombra de Federico irrumpe frente a quien detuvo al poeta antes de su muerte, en 1936, en la casa de la familia Rosales. El teatro quiere hablar del autor de Bodas de sangre, ponerlo en escena, representar las últimas cinco estaciones de su vida y evocar su poesía. La obra del argentino Eduardo Rovner y el español César Oliva muestra a Lorca después de muerto, tratando de entender su fusilamiento, con un libro que alterna la prosa y el verso. La sombra de Federico se estrenará mañana en el Teatro San Martín. Y el despliegue promete ser imponente.
La puesta cuenta con dos directores, porque la conjugación de personas y muñecos sobre el escenario lo exige: Hugo Urquijo está a cargo de los actores y Adelaida Mangani -directora del Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín-, de los titiriteros. Para la entrevista, los primeros en sentarse frente a esta cronista son el afable matrimonio de Urquijo y Graciela Dufau; ella interpreta a Esperanza Rosales, madre del poeta Luis Rosales. "Estoy tan metido en el personaje, que mis amigos me llaman Federico", dice Fabián Vena, que se suma prontamente a la charla. También llega Adelaida.
Sorpresivamente, el primer dato que surge en la entrevista es que Graciela y Adelaida son primas hermanas. Y esta oportunidad de estar juntas en un proyecto teatral de tamaña envergadura, las llena de emoción. "De chicas trabajamos juntas", dice Dufau; aunque fundamentalmente, cuando eran niñas, lo que compartían eran las vacaciones. Pero los vínculos de familia entre los integrantes de esta compañía no se terminan aquí. En La sombra de Federico también está, como parte del grupo de titiriteros, Ariadna Bufano, hija de Adelaida Mangani. Un dato ad hoc: Adelaida es la mamá de Vicentico (Fabuloso Cadillacs).
Durante cinco meses, Adelaida y Hugo trabajaron incansablemente, tomando decisiones sobre el texto, la entrada y salida de actores y títeres, los momentos musicales y sobre la puesta en general. Después, cada uno se puso al frente, exhaustivamente, durante un mes, de cada una de sus áreas. En una sala ella trabajaba con los titiriteros y en otra, él con los actores. Luego llegó la fusión.
El elenco de actores admira la disciplina del Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín. Y no escatima calificativos para graficarla. "¿Disciplina?", pregunta Fabián. "Yo los llamo el Ejército Prusiano", acota el actor. "No los aflojás ni con un chiste. Son muy profesionales", agrega.
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martes 12 de mayo de 2009
Juan Carlos Gené
A la comunidad artística
Por Juan Carlos Gené
Resulta demasiado personal, lo sé, pero confieso estar consternado. Deben estarlo, supongo, los que como yo seguimos con serena atención el proceso político, social, económico y cultural que se desarrolla en estos años en Venezuela.
Es sabido que viví mi exilio en Venezuela entre 1977 y 1983 y que, retornada la democracia en mi país, permanecí aún diez años en Caracas. Había construido allá una vida, asentada sobre la institución que, apenas pisé territorio venezolano, me ofreció un espacio de creación y enseñanza teatral: el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral, Celcit, que sigue siendo, ahora en Buenos Aires, como antes allá, el eje de todo mi trabajo teatral. No creo que haga falta, en la comunidad de los teatristas iberoamericanos, explicación alguna sobre qué es y qué hace la institución que en la Argentina me toca presidir y que naciera en Venezuela en 1975. Pero fue por mi participación en ella que, junto a Luis Molina López, su fundador y director general a nivel internacional, recibí del Estado venezolano la Orden Andrés Bello en reconocimiento a los servicios por nosotros prestados, desde el Celcit, a la cultura venezolana.
Para entonces la institución ya había multiplicado su presencia activa por toda la región habiendo alcanzado a toda Iberoamérica incluyendo España. Pero es imprescindible recordar que el Celcit fue creado por el Ateneo de Caracas y durante años formó parte de su estructura, y ha mantenido hasta la fecha una relación constante con la institución madre; y que toda iniciativa creativa artística, educacional y cultural en todas sus acepciones, surgida en Venezuela, tuvo cobijo, apoyo y estímulo en el Ateneo de Caracas. Sería inagotable la lista de cuántos artistas e intelectuales expulsados de sus países por la pandemia de dictaduras en nuestro continente tuvieron refugio y espacio profesional en el Ateneo de Caracas.
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Agustín Alezzo: El rufián en la escalera

"Actuar es un acto dificultoso"
Agustín Alezzo habla de su puesta de El rufián en la escalera y de su larga trayectoria como docente
Un timbre interrumpe la conversación. Agustín Alezzo cierra los ojos para escucharlo atento, como si se tratara de alguna de las partituras de jazz que lo cautivan. El director le pide a su asistente que esa campanilla suene de otro modo. Luego de una veintena de intentos, casi idénticos entre sí, aparece el sonido perfecto y Valentín desenchufa el interruptor ("para que los chicos no jueguen con él"). El rufián en la escalera está compuesto de infinitos elementos y este realizador minucioso está dispuesto a encontrar en el texto de Joe Orton a cada uno de ellos para trasladarlos a la puesta que estrena el próximo viernes en la sala y escuela que dirige.
Alezzo es, junto con su amigo Augusto Fernandes, el último gran maestro de actores de teatro de su generación, una estirpe a la que pertenecieron también Carlos Gandolfo, Alejandra Boero y Hedy Crilla, entre otros. Pero, además, es un director prolífico. Desde esta semana, serán tres las obras suyas en cartel y a Rose (con Beatriz Spelzini), de Martin Sherman, y Cena entre amigos (con Cecilia Chiarandini, Roberto Vallejos, Nora Kaleka y Lizardo Laphitz), de Donald Margulies, suma una nueva puesta.
Además, Alezzo recibirá en las próximas semanas el premio María Guerrero a la trayectoria: Julio Chávez ( Yo soy mi propia mujer ), Alfredo Alcón ( Romance con lobos ), Norma Aleandro ( Master Class ), María Rosa Gallo y Roberto Carnaghi (ambos en El jardín de los cerezos ), entre otros, son sólo algunos de los actores que dirigió a lo largo de una carrera transitada con más de 70 obras.
Los fines de semana y las vacaciones no existen para este hombre que elude las adulaciones y los mimos, que nunca tiene hambre y que come sólo para alimentarse, que fuma cigarrillos rubios con boquilla y que tiene la costumbre de decir siempre la verdad. En su universo conviven las páginas de una biblioteca infinita, las caricias de Negrita, una perra que lo espera ansiosa, las secuelas de un accidente cerebral que le dejó un pie inmovilizado y más de 250 alumnos.
-¿Existe el "método Alezzo"? ¿Sobre qué hace hincapié la formación que les transmite a sus actores?
-No tengo una técnica. Intento enseñarles que sean orgánicos en escena, que no sean falsos. Que no se dejen ganar por la exhibición frente a los demás porque el hecho de actuar es un acto dificultoso: hay alguien que está siendo mirado por otros. Y el actor sólo cuenta con un instrumento, es decir, él mismo, con su cuerpo, y con su compañero, en algunos casos. Es en eso donde debe centrar su atención. Exclusivamente.
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El rufián en la escalera, de Joe Orton.
El Duende, Córdoba 2797 (4964-5710). Viernes y sábados, a las 23:15 y; domingos, a las 21. Valor de la entradas: 40 pesos.
Una historia de violencia
La última habitación (El despertar de Clara)
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La salud de los enfermos
La obra de Walter Velázquez, que gira en torno a una paciente en coma, se disocia entre un plano real y otro fantástico.
En la habitación de un hospital que es muchos, Clara vive en coma. Hubo, hace un año, un intento por alcanzar algo en una alacena que escapaba a la dimensión de su humanidad. Y hubo una caída sin retorno.
Pero Clara (Luisina Di Chenna) no está inactiva. Ahí, en ese plano de una inconciencia que no lo es tanto, moldea un presente que se extiende (o se reduce) al ámbito sanitario, en el que le quedan apenas dos días de permanencia. Al día siguiente, ya no habrá cobertura social. Entonces, no habrá cama, ni sala, ni atención médica. Y en la urgencia, su médico, Juan Cruz (Maximiliano Trento), la enfermera Mabel (Sol Lebenfisz) y "el Negro" (Gabriel Páez), su esposo, que día a día llega con un ramo de flores que abraza con los dedos inertes de Clara, intentan que ella regrese al mundo de lo real. O, mejor dicho, al de la realidad de ellos.
A partir de la historia de Christa Lily, una mujer que tras un largo coma despertó durante tres días, Walter Velázquez, responsable de la dramaturgia y la dirección de La última habitación (El despertar de Clara), construye con solidez una trama que transita el mundo de lo real y el fantástico, algunas veces en simultáneo y, otras, por separado.
Dentro de esa estructura, diálogos y monólogos se complementan, compiten y confunden, apoyados en un despliegue escénico que apela a la actuación, a la danza, a técnicas de clown y a un cuidado tratamiento del movimiento, en el que hasta el gesto más absurdo adquiere sentido.
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Ana María Bovo: Así da gusto
Homenaje a Niní y Olinda
Hoy estrenás "Así da gusto" ¿Por qué decidiste trabajar con las figuras de Niní Marshall y Olinda Bozán?
Fue un momento de inflexión en lo personal, donde decidí brindar a otros lo mucho que me dieron estas mujeres cómicas en mi vida.
¿Estuviste personalmente con alguna de ellas?
Sí, Niní Marshall vino a verme a un café concert, Opera prima, en el año '96. Vivía en la misma calle del teatro y su hija pensó que el humor que yo hacía le iba a gustar. La vi en primera fila. Me costaba unir su figura de espectadora, pero la reencontré en su primera carcajada. Después de la función hablamos un poco.
¿De qué manera se concreta este homenaje en la obra?
Con un personaje, Olinda Petrungaro. Ella es asistente de vestuario del Maipo. Su abuela y la madre fueron jefas de vestuario pero ella no alcanzó el cargo, y corre de un lado a otro como una gallina decapitada. Hasta que un productor le consigue hacer su propio recorrido por las divas que pasaron por el teatro. Me autodirigí, y para eso investigué mucho dentro del Maipo, hablé con quien administra el teatro desde hace 54 años.
Fuente: Clarín
Guillermo Arengo
Guillermo Arengo:"Todavía veo pasar la pelota"
Guillermo Arengo debe sus oficios a una enciclopedia de grandes temas de tapa dura de Salvat. A los 16 años descubrió en casa de una amiga un tomo sobre psicoanálisis. "Lo agarré, me lo leí y me flasheó", cuenta. Se empezó a analizar y se anotó en la UBA. "Al tiempo conseguí el tomo de cine". Ya estaba cursando Psicología (hizo cuatro años) cuando comenzó unos talleres de fotografía. Y de ahí pasó a la escuela de cine de Avellaneda. Antes había estudiado música, tocaba la guitarra, componía, tenía una banda. "Soy un obeso ansioso, muy ansioso... un compulsivo rescatado", se presenta.
A los 44 años, el actor —director, dramaturgo, videasta, fotógrafo— acaba de debutar en TV con Tratame bien (El Trece, miércoles a las 22.30), el unitario de Pol-ka protagonizado por Julio Chávez y Cecilia Roth. Allí interpreta a Hernán, el hermano de José (Chávez). "Algunos nos dicen que nos parecemos... El sería la versión genéticamente buena", bromea.
Aunque es su primera experiencia televisiva, su carrera como actor empezó hace ocho años en el teatro, el lugar que reunió las distintas disciplinas en las que se había formado. En ese entonces él hacía fotografía y video para El Periférico de Objetos, y lo invitaron a Berlín con la obra Monteverdi Método Bélico. Armó una puesta de video con cámaras en vivo para el espectáculo, y terminó componiendo un personaje. "Desde ahí, no paré", dice. Participó en media docena de películas (La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel; La sangre brota, de Pablo Fendrik), y, hasta hace unos días, se lo podía ver en Sucio, la obra por la que lo conoció Adrián Suar y, por sugerencia de Chávez, lo convocó para el unitario.
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lunes 11 de mayo de 2009
Fidel Pintos
Se despedía el inventor de la sanata
El 11 de mayo de 1974, a los 69 años, murió el actor Fidel Pintos, uno de los nombres fundamentales del humor porteño.
Más allá de sus virtudes actorales, que llegaron a influir, por ejemplo, en Alberto Olmedo, el sólo hecho de haberles dado cuerpo al concepto y a la palabra sanata ya se merece el recuerdo.
Radio, teatro, cine, televisión, Pintos pasó por todos los medios, pero antes de todo eso tuvo el puesto de animador de veladas nocturnas, en especial presentando orquestas de tango, durante los años 30. Era muy común que el que ejercía esa profesión recurriera a un discurso rebosante de metáforas, no siempre originales.
Un poco con esa influencia y otro poco porque olvidaba a los que debía presentar, el actor inventó para sí un idioma propio, hecho de medias palabras y frases inconexas, pero todo dicho con gran convicción y actitud corporal. Es muy posible que el público que asistiera a esas veladas no entendiera nada, pero se reía. La sanata había nacido.
Luego vino su afianzamiento como actor cómico, trabajo que ponderaba así: "Uno pica una cebolla y se pone a llorar; tráigame usted una hortaliza que me haga reír".
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Adolfo "Fito" Yanelli
Apasionado por Fontanarrosa
¿Cómo es el espectáculo "Homenaje a Fontanarrosa" (lo dirige y protagoniza)?
La obra está basada en dos cuentos suyos, El sordo y Uno nunca sabe. Junto a Daniel Figueiredo hacemos monólogos y agregamos historia: contamos, por ejemplo, la historia de la Avenida de Mayo, de los bares, hacemos un paralelismo con el tango y la historia edilicia de Buenos Aires. Siempre admiré esa tremenda observación que él tenía y por eso, al final de la obra, brindamos con una copa de vino con el público en homenaje a él. Vamos a estar todo el año en La Clac haciendo funciones.
¿Harás TV este año?
Parece que este año es todo para el teatro. A fin de mes estreno Azucena sin Guipiur, en el Centro de la Cooperación, junto a Laura Bove.
Fuente: Clarín
Jorgelina Aruzzi, Selva Alemán y Arturo Puig
Un trío unido por los autores
Jorgelina Aruzzi, Selva Alemán y su esposo, Arturo Puig, estuvieron en el homenaje a autores de radio, cine, TV y teatro que organizó Argentores en la Feria del libro. Los tres interpretaron pasajes de obras, junto a Alejandra Da Passano y Fernando Bravo.
Fuente: Clarín
domingo 10 de mayo de 2009
El beso de la mujer araña

Identidad, dominación y dependencia
Rubén Szuchmacher dirige la versión teatral del encuentro entre el guerrillero Valentín y “la loca” Molina, que sigue ayudando a disolver estereotipos sobre figuras míticas, más allá de un momento histórico determinado.
Ahora tengo que aguantar que me digas lo que me dicen
todos: que de chico me mimaron demasiado y que por eso
soy así, que me quedé pegado a la polleras de mi mamá...
(Molina, en El beso de la mujer araña, de Manuel Puig).
Molina (Humberto Tortonese) se sacó de encima el nombre de pila de varón, y se hace llamar a secas: Molina. El estreno de la obra que dirige Rubén Szuchmacher, 33 años después de la primera edición de la novela de Puig, reformula preguntas que, con su vigencia, garantizan el estatuto del clásico: cómo se encaja o se resiste al rol adquirido en el sistema de la dominación. Puede hacerse el ejercicio y se verá: hay que aplicarle a la obra la reflexión de la llamada madre de los “estudios queer” (Judith Butler, autora de Cuerpos que importan, invitada reciente a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires) y verla dialogar con las intervenciones de Tortonese y Martín Urbaneja, producida artísticamente por José Miguel Onaindia: se sigue desnaturalizando el modo en que se afirma una identidad ante el mundo.
Teoría de la dominación
En una celda sin nombre para presos sin número, espacio–tiempo no precisado por referencias puntuales a un marco específico, conviven un guerrillero de no se sabe qué organización y un “abusador” de no se sabe quién o qué cosa. “Molina es un pobre tipo, es una loca, un homosexual que no entró a la cárcel por corrupción de menores, sino que, pienso, entró porque se acostó con uno que en lugar de 18 tenía 17 y la madre lo denunció”, declaraba Tortonese a pocos días del debut.
Identidad escindida entre un deber y un querer ser, estigmatización ejercida por una mayoría “discursiva”, mandatos autoimpuestos que contradicen el deseo: la inteligente apuesta de la dirección es recargar las coincidencias entre dos “sufrientes”. Ahí es donde el encuentro “con el otro” cobra actualidad: el énfasis en lo abstracto ayuda a que se conforme un “tratado general sobre la identidad del sometido (a un hombre o un mandato)”, desligado del aquí y ahora de los personajes o el público.
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Souvenir

Karina K, en una obra hecha como para ella
Al escuchar una grabación original de Florence Foster Jenkins resulta difícil imaginar que con esa horrible voz haya podido llenar el Carnegie Hall, de Nueva York. Pero lo logró. Ella misma dijo: "La gente puede decir que no sé cantar, pero nadie podrá decir nunca que no canté". Millonaria y excéntrica, siempre creyó que era una de las mejores cantantes del mundo, pero no sólo era incapaz de sostener una nota, sino que, decididamente, carecía de oído musical.
El actor y dramaturgo estadounidense Stephen Temperley imaginó momentos en la vida de la "peor cantante del mundo" desde que convoca al pianista Cosme McMoon para que la acompañe. Esta pequeña historia, con argumento sencillo está hábilmente planteada sobre los andariveles que ofrece la personalidad de la Florence real. "Cantar es como soñar en público", dice Cosme en la obra, en referencia a su soprano, frase que resume el concepto de la obra. Florence vive la fantasía de ser una cantante de ópera y se cree ese sueño; está absolutamente convencida de que tiene una voz prodigiosa. ¿Qué la impulsaba? La autosuficiencia, la fuerza de voluntad y una autoestima envidiable. En Cosme encuentra a otro aventurero, otro secuaz, otro compañero con el talento suficiente como para hacer malabares cuando ella destroza a Mozart o a Verdi con su voz.
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Telémaco o el padre ausente

Inquietante pintura de la sociedad
Como Telémaco, el hijo de Ulises, Teo sale a buscar a su padre. Una profunda necesidad de encontrarlo y reconocerlo moviliza al joven. Europa es un continente amplio pero, en algún lugar, alguien podrá aportar un dato sobre su paradero. La inmensidad de Europa no amedrenta a Teo en la seguridad de que, encontrando su historia, entenderá su presente.
El texto de Marco Antonio de la Parra, sale de la tragedia y, es tan vital su origen, que las resonancias son muchas. Telémaco y el padre ausente es una pintura muy inquietante de la sociedad contemporánea. El autor se concentra en el mundo familiar, en el poder político, en la desventurada existencia de una juventud huérfana; en una sociedad devastada en la que los reclamos de los mayores parecerían tener un peso mayor. ¿Y por qué, si nadie encuentra en su vida el centro correcto desde donde proyectarse?
Escenas breves, textos precisos, cargados de una dolorosa poesía, van construyendo personajes fuertes, de una singular entereza dramática. Como en otros textos del chileno De la Parra asoman seres extremadamente vulnerables tratando, no de hacer la historia, sino de transcurrir en ella con una paciencia que pareciera querer estallar, pero no lo hace, y eso promueve una fuerte sensación de desgarro.
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El beso de la mujer araña

Reflexiones sobre lo que pasó
En El beso de la mujer araña, los personajes ya no pueden conmover
Una nueva mirada sobre esta divulgada historia de Manuel Puig promueve serias reflexiones. El beso de la mujer araña posee una trama que hoy resulta poco inquietante. Ese encuentro en la cárcel entre un homosexual y un revolucionario no tiene la intensidad que en su momento tuvo. El tiempo y los cambios en la historia no han distanciado a seres con esas cualidades. Y, si desde un mundo melodramático los viéramos cruzarse, seguramente nos conmoverían, pero seríamos muy piadosos con ellos y no estaría bien.
Rubén Szuchmacher propone tomar distancia de esos seres. Observarlos en su espacio natural, la cárcel, siguiendo unas rutinas que permiten reconocer quiénes son, qué buscan, de qué hablan y, de esa manera, traer a la memoria una década -la del 70- compleja en nuestra historia de país, pero en la que los diferentes terminaban muertos. Desde este presente ver a Molina (el homosexual) y a Valentín (el revolucionario) tiene su interés porque en la puesta de Szuchmacher resultan las mitades de un todo que, si alguna vez estuvieron separadas, hoy sabemos que pueden estar férreamente fusionadas. Hay algo de lo político que se cuela en la puesta y que quizás incomode porque esos personajes no conmueven, sino que simplemente muestran lo que fueron.
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Alejandro Tantanián, Sólo brumas y Potestad

Amerika, amada y odiada. Alejandro Tantanián fue convocado por el Nationaltheater Mannheim, de Alemania, para dirigir Amerika , una versión propia de América (El desaparecido) , novela de Franz Kafka. Allí trabajó con el elenco estable de ese teatro, con el actor argentino Diego Velázquez, y contó con la escenografía y el vestuario de Oria Puppo. Amerika se estrenó hace dos semanas y ya no hay más localidades hasta fines de junio. Por otra parte, generó una gran polémica, ya que obtuvo críticas muy buenas y muy malas. "Lo que empieza como algo apacible llega a ser un viaje repentino. Uno de los siete actores ofrece una canción pop argentina, luego le llega el turno a una canción de Broadway y hay textos proyectados en una enorme pantalla luminosa. El texto de Kafka desborda en formas diversas. En vivo grotesco, en escenas como tomadas de historieta", describió el Allgemeine Zeitung .
Teatro político en Francia. El Centro Dramático Nacional Dijon Bourbogne, de Francia, invitó a las obras Sólo brumas y Potestad , de Eduardo Pavlovsky, para que se presenten en el Festival Internacional Teatro en Mayo, durante las próximas dos semanas.
Fuente: La Nación
Nélida Lobato
Homenaje a Nélida Lobato
Una muestra recorrerá su vida
Objetos de la época, materiales audivisuales y fotográficos (inéditos, en algunos casos), podrán verse en el homenaje que amigos y familiares de Nélida Lobato impulsaron para rendir tributo a quien fue la máxima vedette de la revista porteña. La original muestra se inaugurará el 19 de este mes, a las 19, en el C. C. Recoleta, Junín 1930. La muestra integra retratos, films, testimonios, entrevistas y objetos personales, con el objetivo de sugerir el clima del teatro de revista de la época. La producción general está a cargo de Andrea Fontenla, y la dirección periodística, de Jorge Lafauci.
La muestra podrá verse hasta el 31 de este mes, de lunes a viernes, de 14 a 21; sábados y domingos, de 10 a 21.
Fuente: La Nación
Me llamo Bertolt Brecht, La metamorfosis, "Damiens, el cuerpo de los condenados", y El diámetro del abismo
Contra el nazismo
Me llamo Bertolt Brecht , de Samy Zarember, con Alicia Toker y Ernesto Michel, los domingos, a las 20.30, en Fray Mocho (4865-9835), Perón 3644. $ 25.
Se reestrena La metamorfosis
La metamorfosis, el cambio final , de Vivian Luz y Laura Ferrari, con Carlo Argento, se presentará los domingos, a las 20.30, en el Borges, San Martín y Viamonte (5555-5359). $ 25.
Teatro por la justicia, gratis
Comenzó el ciclo Teatro por la Justicia. Damiens, el cuerpo de los condenados , dirigida por Paula Brusca, con Cristian Palacios, subirá a escena mañana y el jueves, a las 21.30, en Tadrón (4777-7976), Niceto Vega 4802.
Historia gay
El diámetro del abismo , de F. Alegre, con Pablo Goldberg y Héctor Laudani, domingos, a las 21, en Liberarte (4375-2341), Corrientes 1555. $ 30.
Fuente: La Nación
Antonio Gasalla
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Antonio Gasalla: "Tienen un interés en mí y está bien, pero no especulo con eso"
Mientras hace un éxito en el Metropolitan con "¡Más respeto que soy tu madre!", obra que ya vieron más de cien mil personas, en la TV se lo disputan nada menos que dos figuras como Susana Giménez y Marcelo Tinelli. Lejos de deshojar la margarita, se lo toma con calma y dice que "estar tironeado" le saca energía.
Qué tiene Mirta Bertotti, ama de casa de 52 años, de Mercedes, madre de una familia disfuncional y decadente, que atrae tanto?. A Mirta Bertotti, la protagonista de ¡Más respeto que soy tu madre!, la interpreta Antonio Gasalla. La obra, que desde su estreno el 15 de enero en el Metropolitan cuelga todas las noches el cartelito de No hay más localidades, y convoca largas filas de gente desde la mañana para conseguir entradas, en plena crisis. Y Gasalla, que en más de cuarenta años de carrera tuvo grandes éxitos, además de ser el rey de la taquilla con esta obra que también dirige, vive un momento en el que las dos estrellas máximas de la televisión, Marcelo Tinelli y Susana Giménez, se disputan su presencia exclusiva en sus respectivos programas. Por primera vez, desde que estrenó la obra, habla de todo eso con su clásica agudeza.
¿Cómo se puede explicar semejante fenómeno de público en plena crisis?
El teatro siempre ha funcionado en crisis y en la Argentina, además, hay mucha tradición teatral. Pero con esta obra creo que tiene mucho que ver el libro original de Hernán Casciari, que retrata a un familia que refleja a muchas otras y lo hace con humor sutil y profundidad. A eso hay que sumarle que salió bien la adaptación de ese texto que hice yo, está mal que lo diga, pero bueno, funciona. Era un riesgo pasar un texto tan desmembrado, nacido como blog para Internet y después convertido en libro, en el que no hay unidad de acción ni de tiempo. Pero en la historia que ve la gente todo está hilado como si fueran secuencias de cine. Además, trabajamos mucho: la adaptación me llevó seis meses y ensayamos otros seis más, porque es una comedia muy endemoniada. Lo peor no es la cantidad de letra, sino saber qué viene, porque pasan muchas cosas y sin ningún motivo hay un cambio. Es una obra muy exigente porque, salvo unos pocos minutos, nunca estoy fuera del escenario. Es como una maratón que una vez que entro al escenario no salgo más por dos horas. La clave es que la gente se identifica y lo disfruta. Si no, no hay éxito.
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Carlos Belloso y Gastón Ricaud: El hombre araña. Acción y aventura

“Es un privilegio hacer de héroes”
Supervisada por ejecutivos de Marvel Comics, la versión local del superhéroe es la primera que se hace en América latina. “Las obras infantiles te permiten regresar a la faceta lúdica de la actuación”, dicen.
Nunca antes habían trabajado juntos, pero parece que la experiencia que están viviendo desde hace un tiempo los entusiasma tanto como para parecer viejos conocidos. En diálogo con Página/12, Carlos Belloso y Gastón Ricaud se muestran excitados cual niños a punto de ir al teatro a ver una obra de su héroe preferido. Y algo de eso hay en su nueva incursión laboral. Es que desde el fin de semana pasado, sábados y domingos a las 15 y 18, ambos actores están cumpliendo el sueño del pibe: calzarse los trajes de superhéroe y malvado para interpretar en el Teatro Coliseo una versión infantil de El hombre araña, el personaje más famoso de la factoría Marvel, titulada El hombre araña, acción y aventura. Y aunque admiten que ninguno de los dos era fanático del otro yo del temeroso Peter Parker, la adrenalina por formar parte del superhéroe que encandiló a varias generaciones les vuelve a activar el niño que todo el mundo lleva adormecido en algún rincón de su alma. “Pocos actores tienen la posibilidad de jugar a hacer de héroes: es un privilegio impagable”, subrayan.
Supervisada personalmente por ejecutivos de Marvel Comics, la editorial estadounidense de la que surgieron emblemáticos personajes del género como Hulk, Iron Man y Capitán América, la versión local del superhéroe creado en 1962 es la primera que se realiza íntegramente en América latina. Cruzando la acrobacia, pantallas multimedia, el teatro negro y los efectos especiales, la obra creada por Leandro Panetta intentará atraer al público infantil, pero también a los fanáticos adultos que se criaron leyendo el comic allá lejos y hace tiempo. Para ello, El hombre araña, acción y aventura relata una historia que aprovecha un nuevo conflicto del superhéroe (Ricaud) contra el duende verde (Belloso) para contarles a las nuevas generaciones cómo fue que el nerd Parker terminó transformándose en un paladín de la justicia a raíz de la mordedura de una araña expuesta a la radiación en una de sus manos.
“El teatro para chicos hay que saber disfrutarlo, porque si lo ves únicamente como un trabajo los querés matar a todos”, dispara Belloso, más en serio que en broma. “Lo interesante es que en el infantil pasa como en ningún otro género que la obra la termina completando el público: ninguna función es igual, porque la respuesta de los chicos es impredecible. Uno de mis primeros trabajos fue en una obra para chicos y creo que eso me permitió desmitificar el asunto de que la actuación debe ser naturalista: me di cuenta de que podía hacer cosas absurdas y provocar cosas fuertes en el público”, agrega el actor, al que los sábados y domingos, pero a la noche, también se lo puede ver en Gargantúa haciendo sus extrañas criaturas en Mundo mudo.
Con más experiencia en el género que su compañero, Ricaud (Pulgarcito, Bella y bestia, Blancanieves, Hay que salvar una flor, Chiquititas) cree que El hombre araña forma parte de una nueva ola de espectáculos infantiles en la que no se escatima en producción, vestuario y puesta en escena, manteniendo sin embargo el espacio para la fantasía de los más pequeños. “El infantil es un público fascinante. Y El hombre araña tiene las herramientas y recursos para capturar, incluso, a los fanáticos del comic. A los chicos de hoy no les podés vender cualquier cosa, porque tienen los sentidos muy abiertos y están atentos a todo”, analiza el actor de Los exitosos Pell$ en la entrevista con Página/12. “Nunca imaginé –confiesa Ricaud– hacer un superhéroe y ahora que me toca interpretarlo percibo que es una experiencia increíble. La respuesta del público es impresionante: nunca había hecho un personaje tan popular y querido como el hombre araña.”
–¿Las obras infantiles les dan la posibilidad a los actores de poder divertirse más que las que apuntan exclusivamente al público adulto? ¿Hay mayores posibilidades de tomar riesgos actorales?
Gastón Ricaud: –Las obras infantiles te permiten regresar a la faceta lúdica de la actuación. Y eso es muy moderno y renovador para los tiempos que corren. Yo veo que ahora hay una tendencia en el teatro actual de obras en las que se habla mucho y se hace poco, lo que vuelve monótona o aburrida la pieza teatral. Es un teatro que a mí me dejó de sorprender. En cambio, el teatro infantil es todo lo contrario: hay mucha acción y experimentación.
Carlos Belloso: –A mí lo que me pasa es que me gusta actuar, en el sentido amplio de la profesión. Si bien incursioné muchas veces en el registro naturalista, a mí me gusta mucho trabajar de actor, con todas las posibilidades y herramientas que esta profesión te permite. Me encanta actuar y transformarme en un personaje. Me gusta poner el cuerpo. Si yo no pongo el cuerpo me aburro muchísimo.
Más en Página/12
Playa bonita

Un Midón que vuelve a sus orígenes
La arena junto al mar es escenario de historias sin fin, de cruces de personajes, de libertad para jugar. Para admirar al bañero y tomar clases de natación, para encontrarse con una sirena o bien con una promotora de champú. Todo es posible en esa frontera de la fantasía del verano, y mucho más si la pone en escena Hugo Midón.
Después del resumen brillante de gran parte de su trayectoria que fue La Trup Sin Fin en el Cervantes, la temporada pasada, Midón vuelve con Playa Bonita a un punto de partida con reminiscencias de la estructura de su obra primigenia, la legendaria La vuelta manzana , con un elenco vital, y monta una secuencia de ocurrencias sin pausa, que tal vez requeriría algún remanso para generar un contrapunto más infantil al ímpetu juvenil.
Los actores, muy jóvenes, muy prometedores, provienen del semillero dirigido por el mismo Midón. En torno al único intérprete masculino, Federico Justo, se arman y desarman las escenas de las chicas y señoras en la playa. Hasta que ingresa el prepotente Peter Pum, que adquirió la franja costera en exclusividad y pasa revista al inventario de peces y sombrillas, en el que no admitirá niños ni castillos de arena.
La sucinta trama argumental plantea, así, un conflicto, cuya resolución -la recuperación de la playa a través de la música multitudinaria- resulta un tanto débil, en tanto evita la confrontación de los antagonistas.
El vestuario de Mónica Toschi juega eficazmente con variaciones de los años 50, de modo que la coreografía de Vivi Wlosko puede recrear figuras propias de la estética de las películas de Esther Williams, pero en clave de humor constante. Las canciones de Carlos Gianni, como siempre, sostienen el ritmo y el clima que generan los gags, creados con el aporte del recordado Héctor Malamud, maestro de la comicidad chaplinesca en el teatro.
Fuente: La Nación
En La Comedia, R. Peña 1062, sábados y domingos a las 15 y 17. $ 35.
El Hombre Araña. Acción y aventura

Telarañas y explosiones en el Coliseo
La megaproducción sobre El Hombre Araña está protagonizada con soltura por Gastón Ricaud
El título de esta versión teatral de El Hombre Araña se completa con Acción y aventura , y quizás habría que agregarle romance y humor, ya que estos cuatro términos son los que resumen con precisión lo que durante más de una hora y media sucede sobre el escenario. Con una lograda estética ligada al cómic, los responsables de esta megaproducción eligieron contar la historia de Peter Parker desde que era sólo un tímido fotógrafo de un diario sensacionalista. Luego llegaría el accidente que lo convertiría en un superhéroe con poderes arácnidos, el romance y demás.
Con un impresionante marco escenográfico muy bien apoyado en animaciones proyectadas en una pantalla gigante -que, a su vez, están acompañadas de estructuras laterales móviles-, la historia va cambiando de locaciones con fluidez lo que evita demoras innecesarias. Y son esas mismas estructuras las que mutan y sirven de sostén para los muchos vuelos que nutren la acción, como es de suponer. Con un buen trabajo de luces, se logra evitar que se vean demasiado los arneses, los cables y todo el detrás de escena que sirve técnicamente para que el protagonista y sus archienemigos vuelen con ayuda de sus telarañas, se desplace por las paredes, salte de una punta a la otra del escenario y hasta atraviese por el aire toda la platea del teatro. Ahí está el punto fuerte de esta puesta, en las luchas, las explosiones, en el humor que algunas de ellas contienen (los números de la pelea con los ladrones es sencilla, pero de lo mejor). El resto es la historia misma de este joven que parece estar en las antípodas de cualquier superhéroe. Y allí aparece el trabajo de Gastón Ricaud, que logra ese doble juego con altura y, aunque muchas veces necesita sus dobles de riesgo, otras muchas demuestra con creces poder hacerse cargo del personaje que encarna. Los trabajos de Carlos Belloso y, sobre todo, de Brenda Gandini, están a la altura de las circunstancias, y en un elenco numeroso es un placer descubrir a Marcelo Xicarts (Doctor Octopus) y a Alicia Bellán (Tía May).
Los chicos -casi todos con el disfraz de su superhéroe amigo- salen felices y sorprendidos de haberlo tenido al alcance de la mano.
Fuente: La Nación
El Hombre Araña: acción y aventura
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Impactante despliegue
El superhéroe (Gastón Ricaud) se enfrenta al Duende Verde (Carlos Belloso) y al Dr Octopus (Marcelo Xicarts).
Yo vi cómo un hombre corría el panel", "para mí que los brazos de Octopus los manejan de atrás", "¿viste los hilos que tenía?". El Hombre Araña: acción y aventura despierta todo tipo de elucubraciones en los pequeños y asombrados espectadores, ansiosos por descubrir las claves de los trucos que ven en el escenario o los mecanismos de los vuelos del superhéroe y sus enemigos.
Es que, como el título lo indica, la acción y el impactante despliegue visual es el principal atractivo de este espectáculo: intrigas científicas, persecuciones, luchas por tierra y enfrentamientos en el aire, un desafío considerable para que todo aquéllo ocurra en el ámbito acotado de una sala de teatro. La propuesta sale airosa en este punto. La escenografía resulta, por momentos, imponente con la cima de un edificio art decó (el sitio elegido para las solitarias reflexiones de El Hombre Araña) o el logrado puente levadizo que se alza sobre una oscura ciudad de Nueva York.
El espacio del escenario se amplía y multiplica gracias a las proyecciones. Los paneles móviles y elementos escenográficos transportables ayudan a recrear distintos ambientes: el Museo de Ciencias donde el joven Peter Parker es picado por la araña, la secundaria, el Daily Bugle, la casa de los tíos.
Cuando interactúan con los actores, las proyecciones funcionan como creadoras de efectos especiales: como las caminatas del héroe arácnido sobre los edificios, camas elásticas o los filtros que ayudan a simular un viaje en moto de Peter Parker y su amor imposible, Mary Jane Watson. Una estética de cómic.
Más en Clarín
Tres para el té
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Diferente a todas las demás
Inspirada en textos de Lewis Carroll, profundiza el aspecto poético, con la intención de estimular la imaginación.
Entre las propuestas infantiles de la cartelera teatral porteña, Tres para el té es una diferente a todas las demás. Inspirado en textos del autor inglés Lewis Carroll (1832-1898), el espectáculo escrito y dirigido por Omar Calicchio, Gustavo Monje y Giselle Pessacq profundiza el aspecto poético, con la intención de estimular la imaginación de la platea.
En escena hay dos actores (Monje y Pessacq) que cuentan la historia de Bruno y Ani, a la hora del té, a través de juegos, emociones, cuentos y música en vivo de la mano de Harry (interpretado por el músico Esteban Rozenszain). Predomina el teatro de texto por sobre las canciones y los chicos se quedan con ganas de escuchar más melodías.
Una taza gigante en el centro del escenario despierta la curiosidad de la platea. De allí sale Ani y entonces Bruno la invita a tomar el té. Las situaciones que se generan a partir de entonces son disparatadas, pero no lo suficiente como para que se conviertan en desopilantes ni sumamente cautivantes para el público. Con un transcurrir lento, Tres para el té transita parte del imaginario del prestigioso autor de Alicia en el País de las Maravillas.
La obra propone imágenes, el recitado de textos de Lewis Carroll y juegos de palabras para un público a partir de los seis años. Todo esto sucede en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543), los sábados y domingos a las 16.30, con entradas a $20.
Fuente: Clarín
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