
Nota del 23 de enero
Aplausos y risas para Cecilia Milone en La Rotativa 2009
La cantante, una de las protagonistas de la nueva versión de la revista, dijo a lanacion.com que estar arriba del escenario del Maipo fue una de las cosas que más la conmovió
Se apagan las luces y comienza la función. Es la nueva versión de La Rotativa del Maipo, que ahora se llama La Rotativa? 2009, ¡si no es el Maipo no es revista! Nuevos protagonistas y algunos cambios de números es lo que se ve sobre el escenario. Lo más aplaudido: el trabajo de Cecilia Milone. El que más hace reír: Jean François Casanovas.
Así es la nueva temporada de un musical que dio que hablar en 2008 por la rara conjunción sobre el escenario de Jorge Lanata, Miranda! y Ximena Capristo.
En este nuevo lanzamiento, Lanata y Capristo se mantienen y se suman Milone y Casanovas que agregan más dones artísticos y humor a lo que ya se vio el año pasado.
Y subir al escenario del Maipo no es poca cosa, al menos así lo expresó Milone en una entrevista con lanacion.com minutos antes de la función: "Lo que más me conmovió fue ser una artista contratada en un teatro tan emblemático (...) pisar un escenario tan importante como es el del teatro Maipo, con toda la historia que tiene detrás. Fue como un valor agregado, no fue un estreno más", dijo la artista.
Más en La Nacíón
sábado 21 de febrero de 2009
La Rotativa 2009
La vuelta al hogar
![]()
Nota del 23 de enero
Visita sin aviso
Un mundo de hombres que hace de la prepotencia una forma de la debilidad. Hay muy buenas interpretaciones en este clásico de Harold Pinter.
Hace siete años, en una entrevista con la revista inglesa The progressive, Harold Pinter definió a La vuelta al hogar (1964) como una "obra sobre la familia y también sobre la misoginia". Y recordó, que en la última puesta de este texto a la que asistió como espectador, no lo comprendieron en un momento clave: el final. "El actor que hacía de Lenny se paró tras ella -rememoró Pinter- y puso las manos sobre sus hombros: una posesión. Les dije: eso es ridículo, él no la posee a ella en ningún sentido".
A tal punto se marca la filosa y delicada relación entre los personajes que propone el autor para esta pieza. Nada se afianza en el suelo fluctuante de las criaturas de Pinter. Los ardides del lenguaje elaboran diálogos como bombas de tiempo. En ese territorio, plagado de secretos, surge tensión entre los personajes, que se traslada a escena mediante los matices de un cáustico registro de actuación.
En este punto, la versión de La vuelta al hogar, dirigida por Alejandro Maci, alcanza un alto de nivel de eficacia por las interpretaciones de Arturo Puig, Fabián Vena, Agustina Lecouna, Osvaldo Santoro, Rafael Ferro y Lautaro Delgado. Un elenco que compone el cuadro terminal de una familia londinense, compuesta por cuatro hombres (padre, tío y hermanos) quienes reciben la inesperada visita del hijo mayor, un profesor de filosofía que partió a los Estados Unidos junto a su esposa.
Más en Clarín
miércoles 18 de febrero de 2009
Horacio Peralta: El titiritero

Nota del 20 de enero
Cóctel de fantasía y realidad
Horacio Peralta es titiritero. Viajó treinta años por Europa, luego de haber estado secuestrado en la ESMA y de que sus hermanos fueran amenazados. Ahora, en Mar del Plata, relata lo vivido como un antiguo juglar.
Desde Mar del Plata
Una semana de amor puede ser infinita. O eso es lo que demuestran unos títeres, junto a la voz de Horacio Peralta, un artista que –tras vivir treinta años en Europa y Centroamérica– está de vuelta para repasar su carrera con la compañía Bululú Théâtre. El titiritero es un espectáculo para adultos y niños mayores de siete años. No hay efectos especiales. Tampoco despliegues millonarios. Como sucedía en las antiguas aldeas, lo que se monta es solamente un escenario; el resto corre por cuenta de alguien que tiene llaves para entrar a la fantasía.
“Eso del amor infinito me lo explicó en Panamá José de Jesús ‘Chuchú’ Martínez a fines de los setenta”, apunta Peralta. Fue en una tarde tropical. Estaban los dos tomándose unas cervezas en medio de la vegetación y Horacio le había contado algún problema afectivo. En respuesta, su amigo –que además de dramaturgo y escritor era profesor de matemáticas– empezó a dibujar una línea recta en una servilleta de papel. Luego le agregó dos trazos más en los bordes, para dar a entender que era un segmento. Y le habló como si fuera Zenón: “Suponte que ésta es una semana de amor. Si te pones en la mitad –posó la birome–, te quedan tres días y medio; y si vas a la mitad de eso, te queda un determinado tiempo. Así puedes seguir eternamente”. Horacio conserva aquellas palabras como si las hubiera escuchado recién. “Me estaba demostrando sque las cosas que uno vive con intensidad no se agotan, se vuelven eternas. Y sin pretender tanto, es un poco lo que buscamos acá.”
Más en Página/12
Mucho más que objetos
Luciano Cazaux: El día que Nietzsche lloró

Nota del 20 de enero
“Me gusta mucho el ritmo del cine”
En su adaptación de la novela, Cazaux dio un lugar mayor a algunos personajes femeninos, rescató la ironía pero trató de “no arreglar lo que funcionaba bien”. Y ahora es el actor de la versión teatral dirigida por Lía Jelín.
A Luciano Cazaux le gusta mencionar frases que dice Friedrich Nietzsche, el filósofo que se define como “médico de nuestra humanidad”, en El día que Nietzsche lloró, adaptación de la novela de Irvin Yalom, dirigida por Lía Jelín, que regresó a la cartelera porteña en el Teatro de la Comedia. “La desesperación es el precio que uno paga cuando toma conciencia de las cosas”, repite el actor y adaptador de la obra, haciendo piruetas con una memoria que fue desmenuzando con una obsesión inquebrantable, palabra por palabra, la vida de un artista “medio inquilino de manicomio, enfermo de la cabeza”, a quien la soledad desconcertó por completo.
En la Viena de fines de siglo XIX, Lou Salomé le pide ayuda al célebre psicólogo austríaco Josef Breuer, el maestro de Sigmund Freud, que había experimentando con un nuevo tratamiento, la “deshollinación”, basado en el análisis de las asociaciones mentales. El propósito es curar al filósofo alemán del mal que lo aqueja, unas migrañas insoportables que serían apenas la punta del ovillo de su precario equilibrio existencial. Y de un probable suicidio. “Si yo me quito la vida tampoco habría demasiado por lo que llorar”, señala en uno de los momentos más dramáticos de la obra. Nietzsche nunca se encontró con Breuer ni se mató. Pero se hundió en ese pozo espeluznante de la locura hasta que murió por una neumonía el 25 de agosto de 1900.
Nietzsche no es alguien fácil de domesticar en la obra. Por sugerencia de Freud, Breuer decide poner a su paciente en el lugar del médico sin que el filósofo lo sepa. Pero el plan fracasa. Nietzsche, que demuele las certezas de su interlocutor y de los espectadores cuando pregunta: “¿Vivió su vida o fue vivido por ella?”, terminará acorralando a Breuer y obligándolo a replantearse cómo sería su vida sin la medicina, sin su familia, sin la cultura vienesa. “¡Cuánto tiempo demandan los proyectos teatrales! Parece que el cine llevara más tiempo, pero el teatro siempre es un trabajo de largo aliento”, dice Cazaux a Página/12 al repasar el itinerario que lo llevó de adaptador a intérprete de Nietzsche para volver a otra adaptación que acaba de terminar, El anatomista, de Federico Andahazi, que dirigirá José María Muscari y que se estrenará en el teatro Regina en abril de 2010. “El protagonista de la novela, el sujeto dramático que lleva adelante la acción, es Breuer. Y ésa fue la mayor dificultad con la que me encontré a la hora de adaptarla al teatro”, revela el actor, que leyó varios libros del filósofo alemán, Humano demasiado humano, La gaya ciencia y Así habló Zaratustra, entre otros, antes de zambullirse en la adaptación del texto de Yalom.
–¿Cómo trabajó esa traducción de la novela a la obra de teatro?
–Lo primero que hice fue adaptarla cronológicamente. Después empecé a jugar con lo onírico. Ahí me largué más y en mi versión fueron creciendo los personajes femeninos, sobre todo el de Matilde. En la primera escena de la novela, Lou Salomé va a solicitarle a Breuer que atienda a Nietzsche, pero esto se mantiene en secreto porque Nietzsche no permitía que lo ayudaran. Esa escena estaba al final en mi versión; la idea era que los espectadores no entendieran muy bien qué estaba pasando. Pero Lía me pidió que pusiera otra vez la escena al principio, y lo hice. El hecho de haber trasladado esa escena al final respondía más a un recurso cinematográfico. Yo uso muchas herramientas del cine cuando escribo mis cosas o cuando adapto textos de otros. También escribo guiones cinematográficos y me gusta mucho el ritmo narrativo del cine.
Más en Página/12
Concurso Nacional de Obras de Teatro para el Bicentenario
Nota del 20 de enero
Concurso de dramaturgia para el Bicentenario
Está abierta hasta el 15 de marzo la convocatoria para participar del Concurso Nacional de Obras de Teatro para el Bicentenario, que se enmarca dentro de las actividades programadas por el Comité Permanente del Bicentenario de la Revolución de Mayo. Las obras deben presentarse en el Instituto Nacional del Teatro, Av. Santa Fe 1243, piso 10. Las bases, en www.inteatro.gov.ar
Fuente: Clarín
Silvia Pérez
Nota del 20 de enero
Se viene "Reír, rezar y amar"
¿Cómo es la experiencia de hacer teatro en las plazas ("El último pasaje")?
Es tan diferente. Subir a un escenario al aire libre es un desafío. Y ver que el público va en familia, con reposera y mate, es encantador. Se trata de una iniciativa del Gobierno de la Ciudad, hasta fin de febrero. La obra tiene función cada lunes, a las 21.30. La próxima función será en Almagro.
Volvés a compartir cartel con tu hija...
Sí, Julieta Bal, y el elenco se completa con Carlos Fernández y Jorge Varas. Ahora dirige Roxana Randón. Con mi hija había trabajado en esta obra y en Secreto entre mujeres, cuando ella hizo el reemplazo de Sofía Gala,
¿Seguís escribiendo?
Sí, pensar que es mi tercer libro ya. Se va a llamar Reír, rezar y amar.
Fuente: Clarín
lunes 16 de febrero de 2009
Cena entre amigos

Nota del 19 de enero
Un cuarteto excelente, dirigido por Alezzo
La pieza ahonda en lo más profundo del ser humano
Ganadora del Pulitzer en 2000 y de muchos más, esta comedia encantadora despliega variaciones sobre el tema eterno de los conflictos conyugales (o de cualquier clase de pareja). Lo hace con inteligencia, ternura y humor nada comunes, a partir de una situación muy frecuentada también desde siempre: personas que se han reunido para compartir armoniosamente el rito social de comer juntos, terminan por estropear la velada y sus estómagos. Lejos del desarrollo habitual de estos conflictos, Margulies (norteamericano, nacido en 1954) maniobra con suma habilidad para sorprender todo el tiempo al espectador, desde el llanto inesperado -y desesperado- de Sofía durante una cena convencional con un matrimonio amigo, Inés y Gabriel, que acaban de volver de Europa, hasta la escena clave de la pieza, una conversación de los dos protagonistas masculinos sentados a la mesa de un café.
La explosión de Sofía obedece a que su marido, Tomás, no ha faltado a la comida por viajar urgente a Chile, como ella pretextó ante sus amigos, sino porque la ha abandonado por una agente de viajes. Pero las cosas no son tan sencillas como ella las presenta: detrás de ese abandono hay muchos años de tedio, rutina y mutuo desinterés, aunque de pronto la furiosa descarga de agravios resulte ser el mejor afrodisíaco, según Tomás. En tanto, Inés -mujer de principios, tan estructurada que llega a la rigidez- defiende incondicionalmente el partido de Sofía, ante la mirada un tanto escéptica de su marido, que ha escuchado las razones del infiel.
Más en La Nación
En El Duende, Córdoba 2297 (4964-5710).
Nina
Nota del 19 de enero
Nina, un personaje y una obra con altibajos
Todos los que han tenido la fortuna de una vida relativamente normal -no así quienes sufrieron el estigma de la guerra o del hambre- guardan en su memoria imágenes de una niñez o juventud que añoran como paisajes de un paraíso perdido. El paso de los años, aun en los que pueden llegar a ser felices en la madurez, acentúa esta sensación porque, realmente, la vida estaba ahí en todo su esplendor y como potencia de lo que podía llegar a ser. En rigor, lo que se escurre con el transcurso del tiempo es aquel maravilloso vértigo de imaginar el futuro.
Existe otra idealización del pasado, en cambio, que se nutre en la desdicha del hoy. El vacío de la actualidad, por la frustración de los proyectos que se han emprendido o por el desamor, lleva a embellecer lo pretérito en demasía. Y, sobre todo, el lugar donde esa etapa de la existencia se desarrolló. Este es el problema de Nina, una actriz de 31 años que regresa al pueblo costero donde vivió quince años atrás en busca de un suceso que cambie milagrosamente el angustioso curso de su presente. Como al personaje de La gaviota , cuyo nombre evoca, no le ha ido muy bien en su carrera.
En un hotel de ese sitio, próximo al mar, se encuentra con Blas, otro fracasado como ella que fue amigo de su juventud. Hay mutuas y tormentosas confesiones e incluso una relación sexual, pero concluida la noche no arriba la luz. Los dos comprueban que son impotentes para cambiar nada. El autor acumula durante ese tiempo de contacto distintos indicios de que podría ocurrir algo, pero al final opta por dejar todo igual. Esa es su mayor sagacidad. Aparecen algunas frases bellas y variadas referencias a artistas, películas o datos de época para incentivar la imaginación del espectador. No mucho más.
Más en La Nación
Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131. De jueves a sábado, a las 21.
domingo 15 de febrero de 2009
Arturo Puig: La vuelta al hogar

Nota del 19 de enero
Arturo Puig: la vigencia de Harold Pinter
Con dirección de Alejandro Maci, se estrenó La vuelta al hogar, una de las obras más emblemáticas del autor británico recientemente fallecido
La cartelera porteña, en este verano, parece tener una cualidad: la de contener algunas piezas con temáticas que escapan, y mucho, a la superficialidad. Un rápido repaso muestra a autores, como Arthur Miller, Sandor Márai, Yasmina Reza, José Ramón Fernández, Neil Labute, Martin Sherman. A ellos se agrega un texto del recientemente fallecido dramaturgo inglés Harold Pinter, La vuelta al hogar.
Un texto emblemático, perteneciente a la primera etapa creativa de Pinter, hoy parece volver a resonar con fuerza mostrando un intrincado entramado de relaciones familiares. Alejandro Maci, director del espectáculo, lo define muy bien: "Si hay una cuestión que Pinter ha sabido abordar como nadie es la rivalidad asesina que se esconde tras la mascarada burguesa. En La vuelta al hogar el punto de mira está en la «escena familiar», en la relación entre un padre y sus hijos y el lugar de la mujer en medio de ese entramado esencialmente masculino. Es interesante. En el juego vincular de los hombres, el papel de la mujer se vuelve un rol decididamente actoral, múltiple: es la esposa, la madre, la prostituta o, como la llama el mismo Pinter, «la clave moral de la familia»".
La obra, que se estrenó en el Multiteatro, tiene a Arturo Puig como a uno de sus protagonistas -lo acompañan Fabián Vena, Osvaldo Santoro, Agustina Lecouna, Lautaro Delgado y Rafael Ferro- y resulta muy atractivo escuchar a este intérprete que viene de representar a Arthur Miller ( Panorama desde el puente) y luego a Edward Albee ( ¿Quién le teme a Virginia Woolf? ) hablar de personajes que fueron concebidos entre las décadas del 50 y del 60, y que hoy, notablemente, siguen teniendo una fuerza inusitada.
"Soy un actor que ha pasado por todo -cuenta risueño el intérprete-. Desde decir «la mesa está servida» en teatro y en televisión, hasta hacer el programa de mayor rating en la historia de la TV. Hice comedias musicales, comedias en Mar del Plata y en Carlos Paz; he cantado, he grabado discos. Mi carrera se fue dando. Y no me arrepiento de nada. Todo me ha servido y me sirve. Ultimamente, ya grande, decido por infinidad de motivos tratar de hacer estos autores, quiero seguir por este lado."
Más en La Nación
Apostar a la televisión y a la escena
Agustín Alezzo: Cena entre amigos y Rose

Nota del 18 de enero
“El desafío sigue siendo darle vida a un texto”
Acaba de estrenar Cena entre amigos y de reponer la multipremiada Rose. El prestigioso maestro, que tiene una experiencia de cuarenta años como director, no reniega de la creación colectiva, pero define su posición: “el autor sigue siendo esencial en el teatro”.
La casa es un verdadero remanso a pocas cuadras de la avenida Córdoba, allí donde Palermo Soho extiende sus tentáculos modernos y bulliciosos. Un silencio casi absoluto, apenas interrumpido por los ladridos de Negra y por el sonido de un reloj de pared. Un jardín verde lleno de flores y un living cálido que atrapan la mirada del visitante. Sobre una mesa ratona descansa la novela del japonés Haruki Murakami Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. “Es fascinante, tiene una mezcla de sensualidad y violencia”, asegura el reconocido director cuyos últimos trabajos coinciden en su origen anglosajón. Es que en los últimos años, dirigió varias obras escritas en inglés. Al exitoso unipersonal Yo soy mi propia mujer, de Doug Wright, protagonizado por Julio Chávez, siguieron Otros tiempos de vivir, en base a tres obras cortas de Thornton Wilder; Rose, de Martin Sherman, en cartel en el Teatro del Nudo; y Cena entre amigos, de Donald Margulies, que viene de estrenar en su estudio-teatro El Duende. “Dirigí obras de autores alemanes, suecos, franceses, españoles pero es cierto que últimamente me volqué a la dramaturgia en lengua inglesa. Para mí es la más importante de todas. Ha dado escritores extraordinarios; el último grande que murió fue Harold Pinter”, advierte Alezzo, que trabajó con popes de la escena local como Norma Aleandro (Master Class) y Alfredo Alcón (Ricardo III), además de ser un prestigioso maestro.
Con una experiencia vastísima que suma más de setenta montajes, Alezzo vuelve a codirigir, una aventura que sólo encaró antes junto a su maestra Hedy Crilla. Ahora lo hace con Lizardo Laphitz, con quien trabaja hace más de treinta años y comparte la dirección del estudio. “Yo conocía la obra y como él iba a dirigir y actuar, le ofrecí hacerlo juntos. En parte porque sé muy bien cómo enfoca las puestas a pesar de que tenemos personalidades muy distintas”, señala. Premiada en el 2000 con el Pullitzer al mejor drama, la pieza enfoca los cambios de dos parejas muy amigas desde el momento en que uno de los matrimonios se separa, y termina con un futuro común de amistad y entendimiento.
–¿Cómo encararon el proyecto y qué lo sedujo del planteo de Margulies?
–Yo dirijo en las tres escenas en las que Lizardo actúa y en las otras lo hace él. Funciona porque hay un mismo criterio, una organicidad, que hace que quien no lo sabe, no perciba las distintas manos. Lo interesante del texto es que si bien se centra en dos parejas muy amigas, propone una reflexión sobre la complejidad de las relaciones, sobre modos opuestos de encarar la vida. ¿Qué pasa cuando se producen fracturas, cuando el espejo en el que nos miramos nos devuelve una imagen inesperada? No hay buenos y malos, cada punto de vista tiene sus razones. Y tiene un humor no forzado, no hay gags que buscan un efecto sino que surge espontáneamente de las situaciones.
Otro tipo de comicidad es el de Rose, el unipersonal en el que Beatriz Spelzini encarna a una anciana judía que padeció el Holocausto, el desarraigo y la pérdida del amor, pero que aun así conserva un espíritu jovial, entrañable, y hasta buenas dosis de humor negro. Ganadora de dos premios ACE y tres premios Clarín en dirección y actuación, la pieza ilumina el horror pero también la fortaleza de una mujer. “En este caso, el humor es una forma de abordar las zonas más duras de la existencia, como fueron el horror del nazismo y la miseria de la posguerra”, explica el teatrista, que descubrió la magia del escenario en su infancia, cuando su madre y sus tíos lo llevaban a ver obras para adultos en una época en que no existía el teatro para chicos. “Me atraía tanto lo que sucedía en escena...”, recuerda. Al salir del secundario estudió Derecho más por presión materna que por deseo propio, y en paralelo empezó su formación teatral. Ingresó a Nuevo Teatro, donde conoció a Alejandra Boero y Pedro Asquini, y finalmente dejó la facultad después de tres años de carrera para volcarse de lleno a la actuación. Se empapó de las ideas del gran maestro ruso Konstantin Stanislavsky y tomó contacto con la actriz y también maestra Hedy Crilla, de origen austríaco. Este sería el comienzo de una etapa esencial de su trayectoria, marcada por una intensa formación y por el descubrimiento de la tarea de dirección. “Ella fue mi gran maestra. Trabajamos juntos durante casi treinta años.”
Más en Página/12
El actor y el director
Dos puestas en escena
Más respeto que soy tu madre

Nota del 18 de enero
Las crónicas de la existencia gris
En Más respeto que soy tu madre, el cómico produce el doble hito de adaptar el primer blog a teatro y debutar en un texto ajeno: el resultado es un tour de force actoral que lleva a extrañar la corrosiva liviandad de sus otras criaturas.
1
Como pasa siempre con Antonio Gasalla, el tema es la existencia gris: ninguna de sus hijas habría elegido ser lo que es. La participación en un clan nunca es deseada sino que se hereda como una fatalidad; se vive, en las casas bajas, como en jaulas voluntarias. El vínculo con la descendencia está regido por la frustración de no poder armar los hijos a medida. En este caso, en la primera obra teatral que adapta un blog (Más respeto que soy tu madre, de Hernán Casciari) la mujer gris se llama Mirta Bertotti, ama de casa de la localidad de Mercedes (provincia de Buenos Aires), y repite mandamientos heredados con determinación automática: “Tu hija se casará virgen”. “Tus hijos, a determinada edad, estarán obligados a financiarte la vida.” “Tu marido es tu enemigo.” “Tu mejor amiga es una puta.” “Tu hijo menor será la sombra del primogénito.” “Repudiarás la homosexualidad del primogénito cuando se anuncie.” “Odiarás a tu mejor amiga.” “Odiarás a tu marido y se lo harás saber a diario.”
2
Esta mujer reproduce en la sobremesa las verdades del noticiero, rinde tributo a una sacerdotisa pagana (Susana), se vincula con el marido como en una guerra de los Roses. Gasalla va a la médula del ser suburbano, le deshace sus rituales con observación de lince: lo que resulta es costumbrismo suburbano; están el chisme, la malaria, el prejuicio que rigen la vida en el pueblo y el barrio.
Como otras hijas de Gasalla, la vida de Mirta apunta a representar un conjunto, a cambiar singularidad por valor de arquetipo, a hacer parte a tantísimas vidas suburbanas regidas por la organización ritualista de la existencia. Pero se logra a medias: las intervenciones de “la vieja” o “la empleada pública” sí permitían que se desatase una catarsis: la masa era cacheteada por las bestias femeninas que le imputaban pasar la vida dormida. En Mirta se produce menos la interpelación a un colectivo “argentino” que la exhibición de “un caso” universalmente atípico.
Más en Página/12
Alejandro Tantanian
Nota del 18 de enero
Artista en varios frentes
Asesor artístico del teatro Sarmiento, viaja para hacer una versión de Kafka en Alemania y reestrena "De noche".
Alejandro Tantanian indaga en la literatura y la música como fuentes esenciales de teatralidad. Su trabajo sobre Dostoievski, produjo dos notables y recientes espectáculos: Los mansos, inspirado en la novela El príncipe idiota; y Los sensuales, con algunos motivos tomados de Los hermanos Karamazov. Ciertas características de sus puestas marcan un estilo y un sello inconfundible, tanto por el resultado artístico del cruce entre literatura, música y teatro; como por el clima que genera durante el desarrollo de ensayos.
Recientemente, Alejandro Tantanian fue convocado como asesor artístico del teatro Sarmiento, el espacio "experimental" del Complejo Teatral de Buenos Aires. En tanto, tiene pautado estrenar, a mitad de año, una versión de Hamlet, con Elena Tasisto como protagonista. Además, uno de los dos teatros nacionales de Alemania, el Nationaltheater de Manheim, lo contrato para estrenar el 25 de abril una versión de la novela Amerika, de Franz Kafka, con seis actores alemanes y un argentino: Diego Velázquez, quien participó en otras puestas de Tantanian como Los sensuales y Cuchillos en gallinas que se hizo en el San Martín.
"En 2007 -recuerda el director- me comisionaron en Manheim un trabajo para un festival sobre Schiller. Fuimos con La libertad, unipersonal de Analía Couceyro. Siempre tienen un tema para trabajar, y nosotros elegimos la libertad en las zonas más negativas: la libertad de suicidio, de asesinar. A los directores del teatro nacional de Manheim les interesó mucho el espectáculo y me proponen presentar una obra para la temporada 2009-2010. Hacía bastante que ese teatro no montaba nada de Kafka y comencé a trabajar con Amérika."
Más en Clarín
Archivo del blog
-
▼
2009
(1681)
-
►
06/12
(14)
- Mariano Taccagni: La Callas, una mujer
- Elena Roger
- Cóctel de amores
- Moria Casán y Carmen Barbieri
- Teatro Bristol de Martínez
- Laura Tuny
- Japón
- Fantástica, Brujas, Más respeto que soy tu madre, ...
- Si París
- X edición del Experimenta Teatro
- "Big bang, si todos mentimos nadie miente", El len...
- Facundo Arana y Nicolás Scarpino
- Escuela Argentina de Mimo de Angel Elizondo y Encu...
- Graciela Dufau: Brujas
-
►
29/11
(46)
- Barrilete de canciones, Luna de Oriente, El pícaro...
- 2x4, Blancanieves y los ocho enanitos, Bolsillitos...
- Cumbia mía, Aureliano, Angel Elizondo, Die Siegass...
- Antonio Gasalla
- Pirologías
- Argentores
- Gracia Morales: NN12
- Amentia
- NN 12
- Premios María Guerrero
- El herrero y el diablo
- El herrero y el diablo
- Graciela Izcovich: Cosas que pasan
- Diego Reinhold
- Medea y Cristina Banegas
- Piaf
- Playa bonita
- Julieta Zylberberg
- Osmar Nuñez
- Diego Reinhold
- Agosto
- Vedettísima
- Jorgelina Aruzzi
- Ala de criados
- Elena Roger
- Festival de Tandil y Pirologías
- Teatro Ricky Pashkus, Fabio Alberti, Pablo Camaití...
- María Isabel Bosch: Contando a mi abuelo Juan Bosc...
- Tita votó
- Moria Casán
- Premios Clarín Espectáculos 2009
- Premios Clarín Espectáculos 2009
- Calixto Bieito: La vida es sueño
- Rodolfo Walsh y Gardel
- Pirologías
- Piaf
-
▼
15/02
(12)
- La Rotativa 2009
- La vuelta al hogar
- Horacio Peralta: El titiritero
- Luciano Cazaux: El día que Nietzsche lloró
- Concurso Nacional de Obras de Teatro para el Bicen...
- Silvia Pérez
- Cena entre amigos
- Nina
- Arturo Puig: La vuelta al hogar
- Agustín Alezzo: Cena entre amigos y Rose
- Más respeto que soy tu madre
- Alejandro Tantanian
-
►
06/12
(14)











