Graciela Pal
Graciela Pal
"Soy muy llorona" Dice que la define la emotividad. Hija del actor Pablo Palitos, reconoce que admiraba a su padre "por todos los costados". El quería que ella fuera deportista. Ella no.
Como si planteara las coordenadas de un juego en el que hay varios senderos y un solo destino posible, cuenta que aprendió "a caminar en el Club Hípico Argentino, con lo cual, imaginate, ¿dónde estaban puestas las expectativas? En que fuera una gran amazona. Mi padre quería que fuera una buena deportista, pero soy negada para eso... Además, como me crié viendo trabajar a mi papá, hombre al que admiré por todos los costados, ya de chiquitita moría por ser actriz". Hija del actor Pablo Palitos, Graciela Pal confirma, en parte, aquel refrán que dice que 'lo que se hereda no se roba'.
Lo de 'en parte' viene a cuento de que él, amén de haber sido artista, "fue campeón de saltos hípicos", título que ella jamás quiso, siquiera, revalidar. "Ojo que sé andar muy bien a caballo, pero a mí dejame en el campo. Allá, de chica, saltaba, pero los cardos, si tenía que llegar rápido a algún lugar o algo así. La posición la conocía bien, porque mi viejo era muy exigente en ese sentido: 'derechita, riendas en una mano, la otra apoyada sobre la pierna, mantener el equilibrio con el cuerpo, las rodillas apretadas, los talones pegados al animal, nunca el pie suelto'. La técnica la tengo, pero soy vaga para la competencia... tampoco me hagas ir a un gimnasio. Nací medio sedentaria", confiesa la hija del jinete de la última etapa de Sucesos argentinos, el informativo emblemático de los viejos tiempos del cine.
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