Chacovachi y Maku Jarrak: "¡Cuidado! Un payaso malo puede arruinar tu vida" y "Metro y medio"

Un payaso bueno te alegra la vida
El empezó a trabajar en las plazas en los ’80, ella en la década siguiente. Su fama creció y salieron a recorrer el mundo: han estado en Marruecos y en las favelas de Río de Janeiro. Este fin de semana actúan en el Circo del Aire.
De empezar a actuar en las plazas de sus barrios cuando eran adolescentes a salir corriendo en una feria popular en Marruecos, mucho pasó en la vida de Chacovachi y Maku Jarrak: años presentándose en calles, parques, ferias y pueblitos alrededor del mundo hicieron que un café con ellos sea un ir y venir de anécdotas y recuerdos de rincones y actuaciones: “Uno sabe a dónde llega y desde dónde se va, pero lo que pasa en el medio jamás está planeado”, confiesan respecto de sus giras. “Y puede ser cualquier cosa. Eso nos hacía trabajar mucho más... lanzados. No es lo mismo llegar a un lugar y saber que te están esperando, que llegar y que ni sepan tu nombre. Eso te hace estar muy despierto”, explican a Página/12 antes de sus últimas funciones del año de ¡Cuidado! Un payaso malo puede arruinar tu vida y Metro y medio en el Circo del Aire (Perú 856), este sábado a las 21 y domingo a las 19, mientras piensan en la temporada estival que pasarán en Villa Gesell.
Es curioso: el nombre del espectáculo de Chacovachi es el de un payaso alertando sobre los peligros que entraña la profesión para su público. Pero tiene su explicación. A pesar de que nació como un alerta sobre el trabajo de los demás, el tiempo lo hizo cambiar: “Hablaba de otros, que te pueden arruinar la vida por asistir a espectáculos malísimos. Pero después pasó a mí, porque era para el público cheto para el que laburaba en Recoleta, porque todo lo que yo batía, la ideología que tiraba, era un cachetazo que le daba a la gente. Mi payaso es uno malo, como podría ser Krusty (de Los Simpson), híper humano. Y ahora es una advertencia para el público que me está viendo”. Maku, por su parte, es más medida y menos verborrágica que su compañero. A su show de clown, mimo, acción física y payasesca, simplemente lo define con una mirada: “Se ve. Es por la altura que tengo: un metro y medio de mujer”, dice. “Todo lo que ven en el espectáculo sale de acá.” Ambos espectáculos son los que se verán a partir de enero en el Anfiteatro José Marrone en el Paseo del Cielo en Gesell (Av. 3 y paseo 110), de viernes a lunes a las 23. Por supuesto, aclaran, será a la gorra.
–¿Cuándo empezaron a trabajar juntos?
Chacovachi: –Nos conocimos en Tárregas, un festival muy importante en España. Pero juntos, juntos, en realidad no trabajamos. Son dos espectáculos distintos.
Maku Jarrak: –Sí, en Circovachi. El estaba haciendo La nave de los locos en el 2002, que no tenía que ver con lo que pasaba en el espectáculo sino que éramos 22 locos haciendo un circo. Al principio, el espectáculo se llamaba El pogo del pochoclo, pero le cambiamos el nombre por las cosas que sucedían en cada función...
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