Krapp, la última cinta magnética


La última búsqueda

Critica. Krapp, la última cinta magnética. Walter Santa Ana se luce en un trabajo expresivo y cargado de silencios.

Un escritorio atiborrado de cajas, donde también se encuentra el aparato en el que Krapp escuchará la cinta magnética, una silla y la luz que se proyecta sobre esos elementos. Nada más en el escenario. Después, oscuridad, sólo eso. "Con toda esta oscuridad a mi alrededor, me siento menos solo", dice el protagonista. En la sala Cunill Cabanellas del teatro San Martín, se estrenó Krapp, la última cinta magnética, de Samuel Beckett, bajo la dirección de Juan Carlos Gené (también hizo la traducción), interpretado por Walter Santa Ana.

Asumir la puesta de este texto es, como siempre ocurre con Beckett, un auténtico desafío. Más aún en este caso que se trata de un unipersonal poblado de unos cuantos silencios. Walter Santa Ana logra una buena composición de su personaje de andar lento, expresión entre indiferente y desahuciada y poco texto dicho en escena, pero que sin embargo tiene mucho para transmitir.

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