El príncipe de Homburg

Un drama que llega destemplado
El honor, la patria, el deber, el valor son algunos de los enormes temas que toca esta obra de Heinrich von Kleist, de la que el director Oscar Barney Finn se hizo eco. Arthur es, además de príncipe de Homburg, un general de caballería que, frente a una batalla, debe obedecer las órdenes de su superior. El amor, la rebeldía y también una mirada lúcida sobre los acontecimientos lo hacen actuar contrariando esas órdenes, lo que, paradójicamente, convierte una segura derrota en una gran victoria, y a él, en héroe. Pero Arthur ha desobedecido al Gran Elector y merece un castigo: la pena de muerte.
El fuerte contraste entre estos dos extremos ponen al joven Arthur en el dilema de implorar por su vida o respetar el cumplimiento de la ley. Mariano Mazzei, el protagonista, juega con convicción este dilema, pero hay algo en las palabras, en los textos, que lo supera -les sucede a él y a todo el elenco- ya que se perciben demasiado grandilocuentes e inalcanzables. Así y todo, Mazzei y Esmeralda Mitre son los que consiguen mayor organicidad en un texto difícil.
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Funciones: viernes y sábados, a las 20. En el Centro Cultural de la Cooperación.
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