Alfredo Arias: Tres tangos y Tatuaje

“El recuerdo no debe ser paralizante”
El actor, director, dramaturgo y régisseur radicado en Francia estrenará en París un espectáculo compuesto por tres obras, de las cuales dos son las que adelantará en El Cubo. “La Argentina es el laboratorio de mi memoria”, dice.
Mientras se encontraba en Buenos Aires a la espera de concretar un proyecto cinematográfico, el actor, director, dramaturgo y régisseur argentino Alfredo Arias, quien reside en Francia, elaboró un espectáculo compuesto de tres obras que presentará el 10 de noviembre en el Théâtre du Rond Point, de París. La película no se hizo, pero Arias no dilapidó su tiempo. “En el origen pensé armar un espectáculo alrededor de Alejandra Radano con música de Axel Krieger, cuyas composiciones están entre lo popular y lo sofisticado”, cuenta. Lo que siguió fue una labor junto con Gonzalo Demaría, traductor y adaptador. Atraído por el cine policial argentino de los años ’30 y ’40, donde, dice, el común denominador era el triángulo amoroso (marido, mujer y amante), supo que ése sería el eje de Tres tangos, que se ofrecerá el lunes 26 a las 20, a manera de ensayo general abierto en el Teatro El Cubo, de Pasaje Zelaya 3053. Dividida en tres cuadros, la obra se desarrolla en lugares y épocas diferentes. En el Buenos Aires de la década del ’30, en un paquebote (de viajeros y correo) italiano de los años ’50 y el tercero en la Place de la Contrescarpe, de París, donde Arias “aterrizó” en los ’70: “Allí me reunía a tomar café con los artistas que vivían en la zona, con Jérôme Savary y Copi, que estaba trabajando en Loretta Strong y llegaba siempre con algo de maquillaje”.
Tres tangos y Tatuaje serán los dos trabajos que se verán en El Cubo (el segundo a las 22), a modo de muestra del tríptico que irá a París, donde se incluye Cabaret Brecht Tango Broadway, presentado ya en Villa Ocampo. La cultura argentina y sus personajes son fuente de inspiración para Arias, quien incluye a inmigrantes y exiliados. Las fotógrafa alemana Grete Stern –exiliada de su país cuando el nazismo y fallecida en 1999 en Buenos Aires– es una figura insoslayable para el director. Autora de importantes trabajos, ilustró en su tiempo varias publicaciones con fotomontajes, “collages surrealistas” –en opinión de Arias– que influyeron en la producción del tríptico, en el que participan, entre otros músicos, integrantes de la orquesta Hypnofón, de Alejandro Terán.
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