Todos los grandes gobiernos han evitado el teatro íntimo
Hedda Gabler, según la mirada de Veronese
Si hay algo que define a los personajes femeninos de Ibsen es, sin duda, su complejidad, algunas con dobleces siniestros; otras, víctimas de un destino que se les impone. Claro que no hay que olvidar que eran protagonistas de una historia social represora y al mismo tiempo gestora de nuevos cambios.
Hedda Gabler , innegablemente, es tan compleja como insatisfecha. Tiene un perfil psicológico en el que la obsesión por manipular a los demás es evidente. Enfrentada a una realidad mediocre que rechaza, sólo los seres que la rodean le permiten asumir por momentos el poder de decidir sobre la vida de los demás. En esta versión realizada por Daniel Veronese se suprimieron personajes, situaciones y diálogos para quedarse con un esqueleto argumental que fue vistiendo con una mirada dramática contemporánea.
Ahí está Hedda, casada con un hombre que no ama, pero le conviene porque lo puede manejar. Otro hombre que fue su amante es una sombra que embriaga la lucidez de ella. Cuenta a su favor, o tal vez en contra, que es talentoso e independiente.
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