Néstor Romero: Las González


Mujeres de todos los tiempos

En la obra Las González, el teatrista apostó a un tema aún hoy tabú a nivel social y artístico: el derecho de la mujer que ronda o atraviesa los 60 a manifestar deseos amorosos y ser correspondida. Y apeló al “recurso brechtiano de convertir lo cotidiano en extraordinario”.

¿Qué les sucede a las señoras maduras cuando toman conciencia del deseo amoroso? Las González, cuatro hermanas habitantes de un pueblo chico, arrastran en su madurez los códigos de una familia que les cercenó el deseo, al punto de que sólo una tuvo por un tiempo compañero, otra un amor efímero y las demás ningún acercamiento. Sobre un texto de Hugo Saccocia, autor, director y pionero, creador en 1984 del Grupo y de la Biblioteca Hueney en Zapala –ciudad en la que organiza encuentros y festivales–, el director Néstor Romero apostó a un tema aún hoy tabú a nivel social y artístico: el derecho de la mujer que ronda o atraviesa los 60 a manifestar deseos amorosos y ser correspondida. En Las González, título de la obra, Romero –director y docente de trayectoria– optó para su puesta en la Sala Teatro Abierto por un retrato almodovariano, “un grotesco esperpéntico que responde al recurso brechtiano de convertir lo cotidiano en extraordinario”, puntualiza en diálogo con Página/12.

En este intento por mostrar a unas mujeres educadas entre códigos “retrógrados” y sacudidas por la actitud de una de ellas se advierte no sólo apego a la vida sino también señales de que el enamoramiento es todavía motivo de revelaciones. Saccocia mismo da cuenta de esto en la presentación de la obra: “La vida de un hombre no alcanza para admirar a la mujer, y harían falta varias vidas para comprenderla en su cabal dimensión. Escribí Las González desde la óptica del que admira, intenta comprender y sabe que puede sorprenderse cada día. Las González son un producto social argentino, con la impronta definida de tantos años de autoritarismo. Tuve la intención de rendir homenaje a la mujer de todos los tiempos, esa que todos los pueblos acallaron por temor a su poder natural”. La opinión de Romero no está muy alejada del convencimiento de Saccocia.

–¿Es entereza, realmente, lo que anima a la mujer?

–Sí, lo que sucede es que ni siquiera la mujer reconoce a veces su fuerza, como tampoco su derecho a la sexualidad. La sociedad aprueba que un hombre de 70 años desarrolle actividad sexual y la desaprueba en una mujer. La desaprueba o le produce hilaridad. No es común tampoco que se acepten situaciones como la que muestra la película que aquí se llamó Siempre hay tiempo para amar (Nights in Rodanthe).

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