Medea

La eterna furia de la tragedia de Eurípides
Cristina Banegas interpreta magistralmente a Medea, en una puesta basada en atractivas composiciones de imágenes corporales
Medea traicionó por amor a Jasón. Medea mató por amor a Jasón. Y ahora, abandonada y humillada por el nuevo casamiento del hombre amado, Medea elucubra su venganza que parece no tener límites y la llevan hasta la locura de matar a sus propios hijos. Veinticinco siglos transcurrieron desde que Eurípides escribió esta tragedia y aún hoy en día el conflicto sigue manteniendo la fuerza que siempre la distinguió, gracias a una versión que privilegia la fluidez de los diálogos.
No es lo único, la puesta cuenta con la escenografía de Juan José Cambre, que supo reproducir con pocos elementos los usos griegos de la representación; Leandra Rodríguez aportó una iluminación con mucha presencia arquitectónica y Mini Zuccheri, sin tratar de reproducir los diseños originales, logró una interesante combinación temporal. Pompeyo Audivert completó la hechura estética con una puesta que contempla una muy atractiva composición de imágenes corporales.
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