Luis Saez: El alivio

Aluvión de necesidades insatisfechas
Una prostituta, su “representante” y un habitué ciego son los protagonistas de esta obra, dirigida por Alejandro Giles. “Los tres tienen en común que habitan mundos solitarios, así como distintas formas de marginalidad”, señala su autor.
Autor de Camellos y Monos con navaja, entre otras piezas, Luis Saez es un autor que comenzó a destacarse en los ’90. Sus obras ofrecen una serie de personajes de características marginales, siempre embarcados en situaciones signadas por la amenaza y la violencia. “Sus personajes son seres tan huérfanos que parecen los únicos habitantes del mundo –escribió sobre su obra Bernardo Carey, uno de sus maestros–, asediados por bólidos semejantes a meteoros que pasan azotándolos amenazantes, representantes de un mundo con el cual no tienen ya ningún contacto.” Recientemente estrenada en el teatro El Nudo (Corrientes 1551) bajo la dirección de Alejandro Giles, El alivio (jueves y viernes a las 20) presenta a un singular trío: una prostituta (Silvana Sosto) que ofrece sus artes camuflados bajo el aspecto de simples clases de baile, su “representante” (Claudio Salama) y un habitué ciego (Felipe Colombo) que, lejos de buscar alivio sexual, tiene la intención de calmar en ese recinto ansiedades de orden literario. La extraña situación inicial va enrareciéndose cada vez más hacia un desenlace que no decepciona.
“Los tres tienen en común que habitan mundos solitarios –opina el autor en una entrevista con Página/12–, así como distintas formas de marginalidad”, afirma, si bien en el personaje del ciego estas características asumen un costado peculiar, ya que no hablan de exclusión social: su deseo es estar en esa habitación equívoca para ser otro, para descubrirse diferente a como su madre lo concibe. La prostituta, por su parte, es requerida para leer y conversar: entre ambos surge “una relación plagada de contrastes y equívocos permanentes, una especie de duelo que equivale a correr el riesgo de quedar en evidencia y entender que al otro le ocurren cosas demasiado parecidas”, según analiza el autor.
–¿Cuál es el alivio que, en particular, busca cada uno de los personajes de su pieza?
–Buscan alivio a necesidades insatisfechas y a desamores que los han marcado profundamente, acaso en forma irremediable. De todas maneras, existen diferencias en el deseo y en la voluntad de cada uno. Morel es un ser condicionado por su ceguera y por la relación con una madre-lazarillo. Se ha propuesto transitar una relación que significa para él un espacio de riesgo donde puede jugar a ser otro, aquel que su madre y el afuera desconocen.
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