Guillermo Cacace: Stéfano y Babilonia


Los caminos de Discépolo

Habla de su puesta de "Stéfano", que ganó gran cantidad de premios, y de su versión de "Babilonia".

Guillermo Cacace recibió el premio Trinidad Guevara por su dirección de Stéfano; también el María Guerrero, Teatro del Mundo y otros premios o nominaciones, así como Raúl Ramos fue multipremiado como actor por esa obra. Mientras con esta versión fiel Cacace muestra la vigencia de Armando Discépolo, presenta paralelamente una versión de Babilonia reescrita y contemporánea. "A Stéfano no le falta nada, mi único problema como director es lograr que suceda, encontrarle las acciones. Era una deuda conmigo, desde la primera vez que uno lee a Discépolo y tiene ganas de hacerlo. Pero Babilonia, aunque también tiene una estructura dramática impecable, me resulta ingenua para el desgarramiento que hoy tiene lo racial y las migraciones obligadas. Me interesaba mucho encarar esto; porque percibo cotidianamente el miedo al vínculo con el otro, que que está estigmatizado como el extranjero. El proyecto fue hacer las dos obras, desde que iniciamos el trabajo en el estudio teatral Apacheta con otros actores, porque Discépolo se asocia a nuestra sensibilidad. Y a mi manera de concebir el teatro: apela inmediatamente al cuerpo. Hay una animalización del cuerpo, de la persona que desesperadamente trata de aferrarse a un rayito de luz en esa gruta a la que remite el grotesco; y no es que cuando cae la máscara social aparece el rostro como dicen los estudiosos: para mí aparece la nada. Lo grotesco habla de nosotros sin forzar un mensaje, sin especulaciones; Stéfano habla por sí sola y conmueve. Además, coincidió con la muerte de mi padre; siempre monto la obra hasta el final y luego trabajo los detalles; pero en este caso me resistía a la última escena. Cuando viajé a España a escribir mi versión de Babilonia, fui también a Italia a conocer a los Cacace que quedaban allí."

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