Andrea Rizzi: Berlín-París-Chicago

Un concierto teatral contra “el ruido mediático”

La cantante y actriz Andrea Rizzi es la responsable de Berlín-París-Chicago, un espectáculo teatral con canto lírico que sube a escena los viernes a la noche en el Paseo La Plaza.

Por Hernán Salcedo

“Hace años comencé a estudiar canto lírico, música, repertorio, práctica escénica. Mi pasión por la ópera me llevó a interesarme por la actuación”, contó en charla con Blog Teatro. Esa misma pasión la llevó a lanzarse a la aventura de crear un espectáculo riesgoso. “Empecé eligiendo las canciones que me gustaría interpretar en un concierto y busqué especialmente las que tuvieran que ver con la época de entreguerras, o de la Segunda Guerra Mundial”, cuenta Rizzi.

Así, emprendió un viaje imaginario hacia el universo de los cabarets y aquellas canciones que resplandecían en esos años. “¿Por qué hacer esto como un concierto típico?”, se preguntó. Y le planteó al pianista Carlos Iglesias, con quien ya había realizado varios conciertos, la idea de cantar pero siendo otros, poniéndose en la piel de personajes que estuvieran en esa época. “Así fue que inventé mi nombre Hanna y el del pianista que quedó convertido en mi hermano Max, ambos alemanes -continúa Rizzi-. Él estuvo de acuerdo y me siguió en esta locura”. Continuó inventando a los otros personajes y creó la historia que los ubica primero en Berlin y luego los lleva, a raíz de algunas situaciones vividas en momentos de guerra, a París y luego a Chicago.

“Cada una de las instancias es narrada en época actual por uno de estos personajes, quien cuenta desde la vejez la historia de sus años de juventud y la de sus amigos a uno de sus descendientes mientras observa su álbum de fotos en sepia”, relata la soprano. “Luego se produce un flashback en el cual se regresa a cada una de las ciudades mostrando lo que sucedió en ellas”, dice.

Finalmente, la historia llegó a las manos de Gabriel Díaz, quien escribió el guión y definió a algunos de los personajes.

- El telón de fondo es la Segunda Guerra Mundial y el escenario las tres ciudades que dan nombre a la obra. ¿Cómo comienza la historia?

Comienza en época actual cuando “Joseph abuelo”, que ya es un hombre mayor, mira un álbum de fotos en sepia y le cuenta a su nieta los sucesos de su vida en aquellos años en los que se desempeñaba como presentador de espectáculos. Se produce un flashback y eso que él cuenta se ve materializado por los demás personajes en la época de la guerra, comenzando por la cuidad de Berlín. Allí viven un matrimonio formado por la soprano alemana Hanna, casada con Johnny, un empresario norteamericano que es dueño de un restaurant lujoso donde cada noche realizan shows la soprano y su hermano pianista, Max, mientras el joven Joseph hace las presentaciones. En el marco de la guerra, un día ocurre un bombardeo y la pareja queda separada. Luego de este acontecimiento, la cantante, su hermano y el amigo se trasladan a París y después a Chicago, para continuar con sus vidas a pesar de la tragedia y seguir presentándose como artistas.

¿Cómo entra en juego la música en esta propuesta?

Toda esta historia está matizada con música de Franz Lehar, Kurt Weill, L. van Beethoven, Edith Piaf, Carlos Iglesias, Harold Arlem y George Gershwin.

- La obra se define como espectáculo teatral con canto lírico. Es una idea innovadora. ¿Conocés otros trabajos que respondan al mismo esquema?

No tengo conocimiento de que existan otros trabajos de este género pero sí estoy enterada de que el teatro ha estado experimentando y se ha vinculado con otras disciplinas.

- ¿Es parecida a una ópera?

La ópera es otro tipo de espectáculo. Si bien en Berlin Paris Chicago hay cantantes líricos, hay ciertas diferencias con el esquema de una ópera.

- ¿Cuáles son esas diferencias?

En la ópera todo es cantado, hay recitativos, arias, dúos, conjuntos. La música está compuesta especialmente sobre un argumento y relaciona cada instancia dramática de la obra. En cambio, en este espectáculo se cuenta una historia, actuada y con parlamentos en castellano, y la música que se interpreta pertenece a distintos compositores. Además, forma parte de la actividad principal de los personajes, que son músicos.

En gran medida, las piezas musicales están colocadas en forma diegética dentro de la obra, pero la novedad es que también colaboran con la narración de la historia. Esto es algo que también se puede apreciar perfectamente al leer las letras de las canciones, que figuran traducidas en los programas de mano. La música elegida para la obra tiene una gran carga simbólica y colabora en la narración.

- ¿Cómo surgió el trabajo? ¿Era un grupo que se dedicaba a lo lírico o a lo teatral?

El elenco está integrado por músicos y actores. El personaje de Max es el pianista y además actúa. Luego están los dos cantantes líricos Hanna y Johnny, que cantan y actúan. Por definición, los cantantes líricos también deben saber actuación, dado que la ópera requiere conocimientos y experiencia en actuación para cantar y personificar diferentes roles. Los otros personajes en la obra son realizados por tres actores: Joseph joven, Joseph abuelo y su nieta Gretel. Lo lírico y lo teatral están fuertemente vinculados.

- ¿El elenco fue convocado especialmente para esta obra o viene trabajando de antes?

El grupo se juntó para este proyecto pero junto con el pianista ya hemos hecho otros proyectos musicales previos a este desde hace tiempo. También trabajé con el tenor que personifica a mi esposo Johnny. A los actores Rodolfo Rodríguez, Rolando Dumas y Eleni Koutsoukos los conocí por este proyecto.

- ¿Cuál es tu formación profesional en el terreno lírico y teatral? ¿Alguno llegó primero o vienen juntos?

Hace años comencé a estudiar canto lírico, música, repertorio, práctica escénica. Mi pasión por la ópera me llevó a interesarme por la actuación. Creo que esto de la actuación surgió naturalmente y considero que es fundamental en un cantante lírico tener esos conocimientos porque en la ópera siempre estás representando a un personaje que tiene una historia de vida, conflictos y situaciones que trascienden lo estrictamente musical. Por lo tanto un cantante lírico no puede pararse en el escenario y simplemente cantar, tiene que meterse en la piel del personaje que está viviendo conflictos fuertes. Además creo que esa actuación tiene que ser natural y convincente, ya que tampoco sirve la exageración. Actualmente curso una carrera en la universidad que está fuertemente vinculada a las artes de representación en donde hacemos todo tipo de análisis de cuestiones estéticas, simbólicas, psicológicas, técnicas y narrativas. Esto ayuda a abordar historias y crear personajes de manera más profunda y convincente.

- ¿Cómo ves actualmente el teatro musical en Buenos Aires?

Bueno, yo considero que hay espectáculos que apuestan a la calidad y convocan artistas con formación, y hay otros que explotan el “ruido mediático” ofreciendo al público productos de baja calidad, lo cual es lamentable. El público de Buenos Aires merece que se le ofrezcan espectáculos buenos. Hay que privilegiar la calidad.

- ¿Cómo fue tu experiencia simultánea como autora y actriz?

Fue muy divertido. Me interesaba desenvolverme como actriz y como cantante y creé una historia que me permitiera explorar estos aspectos. Fue un desafío muy interesante. Siempre trato de imponerme nuevos desafíos que me permitan progresar como artista, no me gusta quedarme quieta creyendo que ya di todo. Pienso que siempre puedo lograr algo más y busco nuevos objetivos. Y en cada nuevo proyecto trato de dar lo mejor al público. Soy muy perfeccionista.

- ¿Estás trabajando en un nuevo proyecto?

Si. Hay posibilidad de realizar un rol solista de una ópera de Mozart hacia fin de año y también estoy escribiendo otra obra de características similares a Berlín-París-Chicago. Empecé un camino que me apasiona y tengo varias ideas en mente.

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