El Fantasma de la Opera


El Fantasma de la Opera

Claudia Cotta y Carlos Vittori llegan dos horas antes de la función, para vocalizar. En el vestuario trabajan 16 personas que cuidan, entre otras cosas, las 150 pelucas que trajeron de la India.

Desde hace casi cinco meses, El Fantasma de la Opera, de Andrew Lloyd Webber, se presenta en Buenos Aires. Este musical, aclamado por público de distintas latitudes, sube a escena en el teatro Opera con la misma puesta, el mismo vestuario y la misma escenografía que lo hicieron famoso en todo el mundo por más de 20 años. Y concretarlo cada noche no es tarea sencilla.

Harold Prince -que dirigió la versión original de El Fantasma y supervisó la puesta argentina- es un nombre consagrado en el universo de los musicales. Ganador de más de 20 premios Tony, es considerado un verdadero renovador del género.

Claudia Cotta interpreta a Christine Daaé, quien en el primer acto es seducida a las oscuras profundidades del teatro por el Fantasma. La actriz es una de las primeras en llegar junto con Carlos Vittori -quien compone al Fantasma en cuestión-, dos horas antes de la función. Una parte del tiempo es para vocalizar. Otra, para peinado y maquillaje; en el caso de él, también debe colocarse una prótesis. Ella prefiere tomar un café; él, en cambio, opta por el té de hierbas. Quince minutos antes de que se levante el telón, Carlos se queda solo para concentrarse en su personaje.

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