Un hombre es un hombre

La Banda no le tiene miedo a Brecht
El grupo que dirige Claudio Gallardou se animó a meterse en un universo ajeno y logró volverlo propio
La Banda de la Risa se metió de lleno y sin pudores con Bertolt Brecht y dejó -afortunadamente- su impronta mezclada con la del dramaturgo alemán. Así, en esta propuesta distanciada de Un hombre es un hombre se vuelve un juego encantador buscar y encontrar esos particulares sellos del grupo que dirige desde hace casi 25 años Claudio Gallardou.
La historia está lejos de ser una comedia, y sin embargo más de una vez el espectador se sorprende sonriendo ante la resolución escénica que encontraron los intérpretes de la mano de Cristina Moreira (a cargo de la dirección de actores). Hay música, poesía, máscaras, clowns con rojas narices y bailes en un contexto que da miedo: un pequeño pero letal escuadrón de ametralladoristas ha convertido al pacífico changador indio Galy Gay en el brutal asesino que es Jeraiah Jip. Poco más que unas cervezas y unos cigarros bastaron para que Galy Gay se olvide de su mujer, del pescado que salió a comprar y, sobre todo, de quién es.
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