Piaf


Teatro, en el sentido más pleno de la palabra

La decisión de la autora Pam Gems y del director Jamie Lloyd es, por lo menos, arriesgada. Porque arrancar este biopic por el final es someter a la actriz que interprete el rol protagónico a un lugar de excesiva demanda, ya que en ese primer instante tiene que cargar con la intensidad propia de la caída, para un segundo después regalarle una energía acorde a una muchacha que cierto día encuentra a alguien dispuesto a sacarla de la prostitución y de la calle.

El texto propone un recorrido por los hitos biográficos del "gorrión de París", al focalizar en la tragedia que la acompañó. Y le regala pequeños instantes cargados de magia, en los que una vida empezaba a asomar muy por fuera de los escenarios y los brillos que luego supo conquistar.

Pero la obra de Gems no se obnubila en ningún momento. Está concebida con un espíritu antirromántico, en el que la fama queda despojada de aquel halo de luz con el que las industrias culturales suelen adornar el trabajo artístico para anclar en el abuso y en la fragilidad de esas divinidades paganas. A tal punto que la propia obra bloquea cada intento de aplauso como forma de reforzar su mirada crítica, al tiempo que gana en ritmo.

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