Ingrid Pelicori

Ella la cuenta como una anécdota más, pero quizás en ese juego se haya quedado escondida varios años la primera baldosa del camino. Hija de Ernesto Bianco, de chica iba seguido a ver las obras de su padre, como quien va a ver su universo laboral. "Pero hay una que fui a verla más de 40 veces porque me encantaba: El hombre de la mancha, una comedia musical con la que flasheé. Mi viejo hacía de Quijote. Y un día, con mi prima (Angeles Alonso, que actúa en México) y con Claudio Da Passano, hijo de María Rosa Gallo, que en ese momento estaba casada con mi tío Tito, montamos en casa la escena de la muerte del Quijote y creo que hasta hemos cobrado entrada", recuerda Ingrid Pelicori acerca de una infancia en la que "estaba tan rodeada de artistas que era difícil hacerse el hueco para ver mi propia relación con todo ese mundo".

Su árbol, entre genealógico y elegido, echó raíces en distintas zonas del arte escénico, con su padre —el gran actor argentino que murió en 1977—, su madre (Iris Alonso), sus tíos Pola y Tito Alonso, que a su vez estuvieron casados con el dramaturgo Osvaldo Dragún y María Rosa Gallo, respectivamente. Su hermana Irina también siguió la huella familiar, huella que ella atendió seriamente recién pasados los 20 años.

De todos modos, aclara, "no fui una niña criada en camarines ni tenía, o eso creía, una vocación precoz como muchos hijos de actores. Por eso fue muy sorprendente para todos, inclusive para mí, cuando decidí dedicarme a la actuación". Una ronda de café, en un bar literario del Centro, acompaña la charla en la que confiesa que se recuerda "como una nena tímida, muy vergonzosa, como muy asustada de muchas cosas... Quizás algo de eso debe haber quedado, pero ya está bastante trabajado por los años, el oficio, el psicoanálisis, la vida. Y también tenía una enorme autoexigencia que me angustiaba mucho. ¿Ves? La exigencia sí me quedó, pero ya no lo angustioso. La verdad es que mi infancia no está acompañada de una sensación muy feliz y no porque haya habido alguna circunstancia externa compleja. Al contrario, tenía una familia bárbara... El tema era mío. La adolescencia, en cambio, fue una explosión de vitalidad".

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