Corazón idiota

Dos chicas cuentan sus historias de desamor
Corazón idiota , con Peterson y Siciliani
En la primera escena de Corazón idiota Carla Peterson y Griselda Siciliani ?vestidas con unos body negros en medio de una atmósfera de bar, vasos de whisky por ahí, una mesa de billar y una banda de música? podrían ser Roxie y Velma, las protagonistas de Chicago. Pero no.
Aquellas son chicas de armas llevar y éstas llevan sus penas por ahí. Tienen la pinta de llevarse al mundo por delante, pero es el mundo (y los hombres) los que se las llevan por delante. En ese contrapunto entre lo que aparentan estas dos mujeres salvajes y sus corazones rotos, cierta pulsión abandónica, inseguridades de todo tipo y esa tendencia de ver los vasos medios llenos (y de tomárselos con ganas) transcurre esta nueva historia con claros signos de humor cuyo equipo creativo está formado por Ana Frenkel, Daniel Cúparo, Carlos Casella y Diego Vainer. O sea, un cuarteto que reúne a coreógrafos, bailarines, actores, músicos, cantantes, publicistas y puestistas con varios kilómetros de ruta.
Fiel a esa línea fundante, Corazón idiota tiene de esto y de aquello. O sea: de canciones varias y de varias coreografías, de situaciones actorales que ellas se cargan al hombro con convicción, de una melodía pop cantada en italiano, un trabajo visual sumamente cuidado, sonidos electrónicos, una única coreografía grupal que enciende el escenario y un vestuario entre cool y glamoroso muy al tono de la propuesta en su totalidad.
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Comentarios
Con esta obra sentí lo mismo. Tanto las dos genias de Carla y Griselda, que cantan y bailan manejando la respiración como profesionales del teatro musical, como la banda de actores que las acompañan y se ponen a su altura. Tocan instrumentos, bailan, cantan... en fin, la pasé genial.
Entiendo que el guión, muy del estilo de "Sucio" ya que la produce la misma gente, no es para cualquier público. Por suerte el sábado el público acompaño con su inteligencia y capacidad de comprender esta obra genial.