Angelito, un cabaret socialista


La aguda mirada de Cossa

Angelito, su sátira sobre las prácticas del comunismo, divierte e invita a la reflexión

Hay pulseadas sobre la validez o no de una obra que sólo el paso del tiempo resuelve. En ocasión de su estreno en 1991, este texto de Cossa recibió comentarios elogiosos en la crítica pero también otros -a veces formulados en la trastienda verbal, no escrita de la prensa- que le reprochaban un cierto anacronismo. Ese supuesto pecado consistía en que se dedicaba a ironizar sobre ciertos errores históricos de la militancia comunista, cuya ideología la moda reinante conceptuaba muerta e indigna de toda consideración artística o de otra naturaleza. Se había caído el muro de Berlín y el planeta presenciaba el fracaso del pensamiento marxista. ¿Para qué gastar entonces pólvora en chimangos?

Hay que aclarar que en esa sátira, muy próxima al humor brechtiano, el dramaturgo cuestionaba una práctica política que, por apegarse a fórmulas sin vida y vacías de humanismo, había hecho naufragar el sueño legítimo de millones de personas por mejorar su existencia en el mundo. Pero lo hacía no desde la posición del que se cambia súbitamente de identidad y se pasa con armas y bagajes al bando contrario -un hábito oportunista que provocaba estragos por esa época-, sino desde la visión del que está desencantado con determinadas conductas humanas, pero no con la actitud de haber apostado a una visión de la vida más generosa y solidaria.

Más en La Nación

Complejo Cultural 25 de Mayo, Triunvirato 4444. Miércoles, sábados y domingos, a las 21 (hasta el 8 de julio).

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