Big Bang

Paralelos entre ficción y realidad

Corina Fiorillo le da vitalidad al texto de Carlos Ares sobre dos ricas conductas

Sobre el escenario dos intérpretes se disponen a producir actuación. Ella ha sido convocada por un antiguo compañero. Pero el encuentro sobrepasa la mera reunión y el trabajo de dos viejos colegas. Entre ambos, una historia particular comenzará a desarrollarse. El recuerdo puede más; el cuerpo se dispone a convertir esos recuerdos en sinceras emociones y los actores se entregan. Lo que recrean no es un texto de otro, sino ese texto -personal, íntimo- que fueron construyendo cuando sus vidas, hace ya un tiempo, estuvieran ligadas.

Entre aquella relación y ésta hay mucha distancia pero, si bien el presente obligará a descubrir verdades no dichas o ciertas pasiones que se rescatan con valentía del pasado, también permitirá, a ese hombre y a esa mujer, reconocerse en un crecimiento dispar, aunque verdaderamente conmovedor.

El texto de Carlos Ares propone un juego en donde el teatro se meterá dentro del teatro y en el que, personas y personajes, irán perdiendo su verdadera identidad o, tal vez, la encuentren en el más sincero rincón de sus conciencias. En este sentido, la mano del autor tiene cierta dureza. No se anima del todo a dejar que esos seres adquieran un vuelo propio. Celoso de sus criaturas, el dramaturgo no quiere que se le escapen y está muy cerca de ellos dictándole sus deseos sin, a veces, dejar que los mismos personajes adquieran su verdadera calidad y, quizá, lo desorienten y hasta lo sorprendan.

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En la Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131). Jueves, a las 22.

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